Sé que nos hemos encontrado con Martí Sales (Barcelona, 1979) en la plaza Gal·la Placídia, en el barrio de Gràcia (que recientemente ha abandonado para ir al bloque de pisos cooperativos de Vallcarca por el que hace años viene luchando). Luego me ha acercado hasta la lavandería en la que experimentó el momento epifánico –ese instante que en los dibujos animados ilustran tan bien colocando una bombilla iluminada sobre la cabeza del personaje– del que acabó surgiendo “Descripció del món” (Godall, 2026). De ahí, nos fuimos a la Plaçeta de Sant Miquel, pero había demasiado ruido. Hemos acabado sentados en un banco de la plaza Narcís Oller Bruniquer, justo al lado del busto del autor de “L’escanyapobres” (1884) que la preside.
No, no recuerdo qué nos ha llevado hasta aquí, pero tal vez tiene todo el sentido del mundo hablar de la muerte si es para celebrar la vida. Porque, particular ensayo en versos libres, su nuevo libro es una oda al mundo y, consecuentemente, una loa a la existencia como máximo ejercicio de rebelión contra el sistema. No, a Martí Sales, que habla con la pasión del militante irredento, con el derroche verbal del colega generoso que siempre saca la tarjeta para pagar la primera ronda, no le da miedo morir porque está demasiado ocupado viviendo.
“Descripció del món” es su ejercicio de contrapropaganda. Una respuesta al dogma de cómo se supone que tenemos que relacionarnos con el mundo. “Desde pequeños nos inculcan aquello tan yanqui del ‘mind your own business’. Es decir: ocúpate de lo tuyo, consigue lo que tú quieras y nunca hagas nada con los demás o por los demás. Todo se convierte en una relación interesada”. Frente a esa idea tan perniciosa, en sus versos nos propone ubicarnos en el otro extremo. “Es una manera de entender la vida que tiene que ver con todo aquello que no se hace para conseguir algo, sino con todo lo que se hace simplemente porque estamos aquí. Todo lo que hacemos por el bien común. No puedo salvar mi culo yo solo. La salvación nunca es individual, siempre es colectiva. Así que ayudémonos y hagamos que las cosas sean más bonitas, porque tenemos toda la capacidad para hacerlo. Si miras la historia de la humanidad, verás que es una historia de cooperación, una historia de ayuda mutua. No es solo la historia que nos han contado: guerras, sometimiento, imperios, esclavitud y horror. Todo eso ha existido, pero también ha existido lo otro”. En tu lucha contra el mundo, ponte siempre del lado del mundo.
Más allá de su faceta como escritor, Martí Sales fue el cantante de Els Surfing Sirles, banda de culto de la escena musical underground catalana. Tras publicar tres discos, pusieron fin a su trayectoria en 2013, tras la muerte de su guitarrista, Uri Caballero. Ese mismo año Sales participó en Convergència i Unió, proyecto en el que lo acompañaban Maria Rodés y The New Raemon. Desde entonces se le ve en todos lados, pero muy pocas veces sobre el escenario. “Solo mis colegas se acuerdan de que fui el cantante de Els Surfing Sirles, aunque soy consciente de que la gente nos sigue escuchando y eso me hace muy feliz, porque pienso que aquellas canciones que hicimos ya están ahí para siempre. Y eso es muy bonito. Yo me he pasado la vida escuchando canciones escritas hace muchísimos años, en cualquier rincón del mundo. Que haya algo que yo haya hecho que forme parte del imaginario y la alegría musical de la gente a la que le gusta la música es fantástico”.

Recuperar la poesía como una forma de intervenir en el mundo, esa es la lectura que he sacado de “Descripció del món”, el nuevo poemario de Martí Sales. Obra a contracorriente, libre de toda tendencia para refugiarse justo en el extremo opuesto de lo que se espera, dividida en seis cantos de versos libres –sus barras solo podían ser así, anárquicas–, con la que el escritor ha obtenido el premio Jocs Florals de Barcelona 2026.
Es un libro escrito desde el yo por estar atravesado por una experiencia profundamente personal, pero con la amplitud de lo colectivo y comunitario como campo de visión y punto de fuga. Tampoco es exactamente un ensayo en verso, aunque Sales piense constantemente. Es una manera de estar en el mundo.
El autor lleva dos décadas escribiendo poesía o, al menos, publicándola: seguro que la pulsión y los primeros versos se remontan a mucho antes. Entre “Huckleberry Finn” (Moll, 2005), “La cremallera” (Males Herbes, 2016) y este nuevo libro media casi una década de distancia entra cada uno de ellos, un tiempo que el autor reivindica como parte del propio proceso creativo: observar antes que escribir.
No es que a Martí Sales no le dé la vida. Lo que le sucede es que observar –como nos recuerda en esas “Endreces” con las que concluye el libro, esas últimas páginas en las que pone orden a las ideas, referencias y préstamos que nutren el poemario– cuesta más que pensar. Una observación que realizó el homenot Josep Pla y que Sales, que vivió el instante en que prendió la llama de “Descripció del món” viendo pasear a una señora mientras esperaba frente a una lavandería a tener la ropa limpia, hace suya.
Eso y que el poeta barcelonés es un enamorado de seguir enamorándose y continuar jugando. Y de todo eso va “Descripció del món”. De observar, contemplar y mirar, jugar y enamorarse con lo que nos rodea –a él, a nosotros, a todos; por fuera y por dentro: de las nubes a los pensamientos, de las piedras a los posicionamientos– para, sin estructura pero con una irrefrenable belleza abstracta que te atrapa en sus vocablos, acabar convirtiéndolo todo en propuesta e ideología vital sin dogmas ni credos.
Dice Sales que el mundo le ha dado mucho a través de la lectura y él ha intentado devolverlo con estos versos. Suertudos nosotros que, aunque sea un disfrute egoísta, podemos gozarlos. Leedlos, leedlos en voz alta como si estuvierais cantando una canción de Els Surfing Sirles y luego compartid. Os sentiréis mucho mejor. Es un primer paso. La vida da para eso y mucho más. ∎