No nos engañemos: las carreras tanto de
Cleo Sol como de Inflo –su marido, su productor y su compañero al frente de SAULT–, desde que salió a la luz “la movida con Little Simz” en 2025 (más información,
aquí), han tomado un camino ciertamente irregular. El último disco del “colectivo” –a día de hoy realmente solo un matrimonio– fue especialmente amargo porque en él tuvimos que aguantar cómo Cleo ponía en su boca y en su voz la ira de su pareja contra la rapera, y lo que antes era una producción prolífica y fructífera ahora era en general silencio institucional; parecía que toda esta narrativa había tomado el control de sus vidas y de sus carreras por completo.
Escuchar la primera frase del nuevo trabajo de la cantante británica,
“Por fin estoy pensando en mí”, nos hace tener por un segundo esperanza… Pero esta se esfuma en el aire tan rápido como lo hacen las atmósferas difuminadas de Inflo a lo largo de todo el disco.
“Gentlewoman” es, después de todo, otra declaración de “nosotros contra el mundo” por parte de Cleo Sol, y esta vez sin que haya necesariamente intermediarios:
“Por fin estoy pensando en mí” significa realmente que no necesita que Inflo hable por ella y que los dos piensan, esencialmente, lo mismo.
“Solo tu amor importa, y te doy las gracias por todo lo que has hecho por mí”, gorjea para sentenciar
“I Only Look To You”.
Esta idea de elevar el amor por encima de todo marca el quinto disco de la británica hasta el hastío, y entre medias se cuelan pullas por doquier:
“Creo en la verdad por la que estás luchando”, dice en
“Gentlewoman”;
“Si tuviera la ocasión, no cambiaría ni una cosa / Te amaría contra el fuego y la lluvia si el mundo nos diera la espalda otra vez / Siempre somos tú y yo, porque la gente termina huyendo”, en
“Imagine”... Tiene cierto punto de sumisión
trad que a mí no me mola nada, pero supongo que es porque mis dioses no están ni en la familia ni mucho menos en los altares, y también porque soy más partidario de lavar los trapos sucios en casa (en este caso, en los juzgados) que de airearlos en un disco.
A nivel instrumental,
“Gentlewoman” es prácticamente una meditación neosoul en general devota, introspectiva y reposada, que va sutilmente de momentos más acústicos a otros más funk, y que opta por el acompañamiento orquestal que habitualmente decora las producciones de Inflo pero de una manera más sutil, más minimalista e intimista. Es un trabajo plano, y no ayuda en absoluto una duración a todas luces excesiva que rebasa la hora. Pero al menos presenta una pequeña sorpresa: es la primera vez que el imaginario de SAULT se expande hacia la música latinoamericana, con una
“Their Smiles Are Not The Same” que es como un viaje de James Bond por Argentina,
“Sentimental Love” simulando una sambita o la guitarra con aires de española de
“Honest Talks”.
Cuando abandona la guerra del amor y sus temas viran, como en la
groovy “Let Me Cry” o en la psicodelia sintética de
“Thank You”, hacia la espiritualidad, o hacia la importancia que tiene en su vida su hija con Inflo, protagonista de la portada y de las pausadas y alucinadas
“Family Ties” y
“Little Things”, el disco mejora con creces. Aún más cuando todo, el amor, la familia, la espiritualidad, confluye en
“Together” o en la final
“Gentlewoman (Acknowledgement)”, que tiene la madurez y la intensidad de una Kelela o una Beth Gibbons y que lleva tatuado por dentro un tema de Massive Attack. Ojalá esto sirva para enterrar las rencillas de una vez por todas, y para que la música hable de amor puro y no tanto de equipos o de resentimiento. ∎