Álbum

Fat Dog

Cancel Me (I’m Tired) › Domino-Music As Usual, 2026

Cualquiera diría, a juzgar por su provocador título y la intrahistoria que este esconde, que el segundo elepé de Fat Dog nace realmente del anhelo de estos por parar la maquinaria. Después de dejar su tarjeta de visita por medio mundo gracias al rotundo éxito de su debut “WOOF.” (2024), el conjunto liderado por Joe Love implora en este segundo envite que alguien deje de quererlos; a su pesar, no nos lo pondrán fácil con un álbum definitivamente trufado de aciertos y evidentes señas de despliegue y consagración.

Ni un atisbo de fatiga o pérdida de fuelle en el meteórico arranque de este “Cancel Me (I’m Tired)”, que sale de los toriles dispuesto a atropellarnos con una ironizada y sísmica oda al dominio de los elementos en pleno descarrío como “Smile And Wave”. Dosis de electro-punk industrial y una inquina resabiada que recuerda por momentos a IDLES y presagia un caudaloso y sucesivo desparrame. Siguen siendo, a fin de cuentas, los mismos gamberros de hace un par de años, les delata esa particular forma de convertir el improperio en estribillo en “Go Fuck Urself” y de echar mano del humor de trazo grueso a la mínima ocasión: “You make your music for H&M / I make it for B&M / Why don’t suck my M&M’s?”, cantan en el tema titular.

Pero el tiempo no ha pasado en balde, y el ahora septeto no solo lo demuestra saneando su ímpetu hasta hacerlo más accesible, adelantando la línea electro-melódica a la primera base y dotando la ofensiva con un nuevo surtido de arreglos, sino que también aflora entre sus vehementes consignas el claro deseo de estrechar las distancias con el público tirando de una renovada intimidad confesa. “Heart Of Darkness” reemplaza el inaugural zarpazo metálico y machacón por una bajada de decibelios en clave acústica hasta armar un improbable himno romántico: “And my heart ain’t made of stone / You’re my bitch and I’m your bone”. Y “Snakes” dobla la apuesta haciendo de su silbido wéstern el emocionante preámbulo para una crítica al mutismo afectivo de generaciones pretéritas: “So call if you're feeling kind of sad / What’s the point of us all balding like your dad?”.

No son estos, sin embargo, dos registros estancos y ajenos entre sí. En gloriosas ocasiones, como “Call It What You Want”, hasta confluirán por la misma vía, salpicando de synth-rock y pulso bailable un desprovisto intento por poner en jaque la condena genética o abordar la autocrítica con un “Misirlou” pasado por la túrmix de la technotralla “Bad Dog”. En el cierre se sienten, de hecho, especialmente dadivosos y disfrutones, entregando la vértebra del estribillo a una pachanga trompetera y saltarina titulada “The Devil” y apostando por una elegancia crepuscular a golpe de saxo, cuerda y croon desgarrador en “Aliens”.

Se convierte así el montante en un divino equilibrio entre solemnidad e irreverencia que, de perpetuarse, nos anima a agarrarnos los machos y frotarnos las manos con un filón que no ha hecho más que comenzar. ∎

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