¿Hemos fallado como sociedad a Laura Veirs? ¿Por qué no hablamos (aún) más de ella? Desde hace más de dos décadas es incapaz de publicar disco malo y, de hecho, generalmente le quedan excelsos: ahí quedan muestras como el revelador “Troubled By The Fire” (2003); el intenso “Carbon Glacier” (2004), cuya “Save Me” se coló en la icónica primera temporada de “Anatomía de Grey” (Shonda Rhimes, 2005-), o aquella maravilla resuelta a seis manos, “case/lang/veirs” (2016), colaboración con Neko Case y k.d. lang, así es, recién reeditada por su décimo aniversario.
Entre 2001 y 2020, todos sus álbumes fueron (muy) bien producidos por su exmarido Tucker Martine. En los años transcurridos desde “Found Light” (2022), coproducido por Shahzad Ismaily, Veirs pasó por una época de bloqueo creativo y tuvo que rencontrar el amor por el acto de componer canciones y vestirlas con sonidos. Mientras buscaba un nuevo camino, nos dejó escuchar un puñado de maquetas grabadas con el móvil en “Phone Orphans” (2023).
En “Temple Songs” la escuchamos renacer, afianzar su autonomía desde una óptica más ambiciosa, en el mejor sentido del término. Otra vez casada (con el etnomusicólogo Morgan Luker), se ha construido un estudio en el cobertizo del patio trasero y ha compuesto, grabado, arreglado y producido todo un álbum por su cuenta. Ella ha contado que durante el proceso abrazó las ideas del wabi-sabi, filosofía estética japonesa que hace predominar la transitoriedad y la imperfección. Pero estas canciones suenan depuradas; poco parece dejado al azar en su construcción de las armonías vocales o esas superposiciones de guitarras. Pese a su brevedad (29 minutos) y minimalismo, o precisamente por eso, es otro gran disco de Veirs.
La colección arranca con “Arc Still Bends”, reflexión sobre estos días convulsos y la dificultad de seguir encontrando fuerzas para la esperanza: “El arco aún se inclina hacia la justicia, ¿verdad? / ¿Y entonces por qué sigo sosteniendo este jodido cartel?”. Es un repertorio lleno de preguntas, de dudas sobre el mundo y la vida creativa. “Feeling Returns” (muy Bacharach) parece rememorar el paso del bloqueo a, de nuevo, el feliz hormigueo de la inspiración. De la vieja crisis quedan rastros también en “Flying Into The Darkness”: “¿Hay un lugar al que pueda ir donde pueda ser yo misma? / ¿Hay una canción que cantaré pero no podré vender?”.
Todas estas dudas conviven, sea como sea, con la seguridad etérea del nuevo amor. “Idiotas con hambre de amor / Ahora lo encontramos, ¿verdad?”, canta Veirs en la bellísima “Golden Seams”. No, Laura no está sola: escuchamos también el saxo de ‘Filthy’ Lucre, al parecer su marido, capaz de añadir a “Pulse” un rabioso punto free jazz o reforzar la acogedora calidez de “Out From Undercover”: “Todos los colores cantan ahora que estoy contigo”. En esa nueva visión del mundo insiste “Colors Sing”, precioso instrumental acústico para ponerse en bucle y desaparecer dentro. ∎