Disparos (muy) breves. Foto: Eve Alpert
Disparos (muy) breves. Foto: Eve Alpert

Entrevista

YHWH Nailgun: inmediatez contra la inmediatez

La banda neoyorquina ironiza sobre el consumo rápido en la sociedad del capitalismo tecnológico con un álbum de diez canciones y once minutos de duración que reordena y condensa la propuesta más angular y extremista de “45 Pounds”, su disco de 2025, acercándose de forma más canónica a los principios del art rock pero sin renunciar a una inmensa maraña de detalles dispuestos a ser revelados escucha tras escucha. Nos sentamos con ellos para tratar de entender más de cerca este nuevo álbum, “Magazine”.

Zack Borzone (voz), Saguiv Rosenstock (guitarra, producción), Sam Pickard (batería) y Jack Tobias (sintetizador) forman una banda, según ellos, “al uso”, pero en la práctica YHWH Nailgun funcionan como una máquina perfecta controlada por un solo núcleo central. Reconocen no trabajar nunca por separado y ser esclavos del mood, de un hilo invisible que va desplegándose según ocupan sus posiciones en una misma habitación, y esa energía ha sido el detonante de sus dos estimulantes primeros discos. Entre ambos –“45 Pounds” (AD 93, 2025) y “Magazine” (4AD-Popstock!, 2026)– apenas logran superar los treinta minutos de grabación, y aun así sus conciertos son una caja de sorpresas, siempre llegan a lugares inesperados.

En esta ocasión han decidido apostar por lo concreto para forzar su idea propia del minimalismo en un trabajo monolítico que, sin embargo, es también un arrojo desmedido de energía, y que en esa tensión no hace sino revelar todos sus detalles. Entre la ignición angular y experimental que va desde This Heat a Battles, la sumisión al ruido y la concreción de Melt-Banana o los alardes matemáticos de U.S. Maple, YHWH Nailgun se abandonan a una orgía de aullidos industriales, art rock, jazz y punk a trazo rápido en un “Magazine” de solo once minutos que primero es opaco y aparentemente impenetrable, pero que ve debilitarse su bosque de espinos con cada vuelta, a cada incursión.

“Magazine” (álbum completo), vídeo dirigido por Lane Stewart.

Evidentemente os lo habrán preguntado cien veces y os lo preguntarán más, pero ¿por qué hacer un disco de once minutos?

Sam: Simplemente era algo que nos apetecía. De hecho la idea original era hacer algo incluso más corto, pero al final decidimos extendernos hasta los once minutos. Nos atraía la idea de hacer canciones muy concisas, condensando todas las ideas en un formato muy breve.

Zack: Algo corto pero duro, denso e intenso sobre lo que puedas dar varias vueltas, descrifrándolo poco a poco, redescubriendo nuevos detalles y nuevas dinámicas.

¿Ya habíais firmado con 4AD cuando decidisteis hacer este disco?

Saguiv: Era parte del acuerdo; el disco ya estaba hecho cuando firmamos con 4AD, y la idea la teníamos clarísima una vez sacamos “45 Pounds”. Llevábamos ya tiempo en conversaciones con ellos y sabían que este iba a ser nuestro siguiente paso.

¿Cómo se lo tomaron al saber que iba a ser un álbum de once minutos?

Zack: Bien, la verdad.

“La idea original eran cinco canciones. El número en sí no era lo importante para nosotros, sino la práctica: tener una duración prefijada y hacer la música que saliera limitándonos siempre a ese formato. Podrían haber sido doce si hubiéramos entendido que alguna canción tendría que haber sido más larga”

Sam Pickard

¿Y por qué once? ¿Es simbólico para vosotros de alguna manera?

Sam: La idea original eran cinco. El número en sí no era lo importante para nosotros, sino la práctica: tener una duración prefijada y hacer la música que saliera limitándonos siempre a ese formato. Podrían haber sido doce si hubiéramos entendido que alguna canción tendría que haber sido más larga, y nueve si una tuviera que haber sido más corta.

Saguiv: Sí, los once minutos realmente no tienen nada de simbólico, pero quizá sí algo más las diez canciones (“45 Pounds”, su primer disco, también tenía diez canciones con más o menos el doble de duración, pero se limitan a bromear entre ellos ante mi comentario-pregunta).

Jack: Quizá también hay una idea de hacer algo que pueda existir en este contexto pop tan acelerado pero que esconda en su interior una riqueza que no es normal ante este panorama, que incluso lo contradice de alguna manera. No recuerdo exactamente si hablamos de esto mientras hacíamos el disco, pero quizá todos estábamos de acuerdo inconscientemente en que queríamos de algún modo participar en la música pop. Esa contradicción creo que nos parece muy interesante: empezamos como una banda loca, como unos frikis haciendo música friki, y de repente eso se convierte en nuestro modo de vida y en nuestra fuente de ingresos, y lo que hacemos es intentar vendérselo al mundo, básicamente.

Zack: Es una manera de participar en la cultura.

Jack Tobias, Zack Borzone, Sam Pickard y Saguiv Rosenstock. Foto: Eve Alpert
Jack Tobias, Zack Borzone, Sam Pickard y Saguiv Rosenstock. Foto: Eve Alpert

¿La razón de algunos fundidos al final de canciones o de algunos cortes abruptos en el disco, como en “Magazine” o en “To The Devil”, por ejemplo, ha sido ajustarse a los once minutos? ¿O hay razones más simbólicas, metafóricas?

Saguiv: Ninguna de las dos, realmente. Quiero decir, creo que en cada cosa que haces hay impreso un tipo de gesto simbólico. Y detrás de prácticamente todas las decisiones que tomas en la música suele haber una razón. Pero no ha sido nada demasiado intelectualizado, ni una lectura sobre la decadencia del mundo o nada por el estilo. No había un razonamiento tan complejo detrás de ninguna de estas decisiones y realmente casi todo lo hemos decidido en función de la vibra que nos transmitía cada canción, siguiendo un poco nuestros impulsos de manera muy intuitiva.

Jack: Muchas cosas han surgido en plan “¿No estaría guapo hacer esto?”.

Sam: Nos apetecía probar cortes como parte de la producción, fundidos al principio y al final de las canciones, y lo discutimos mucho mientras grabábamos, así que sentíamos que era el momento de probar.

Zack: Cuando empezamos la banda, coincidió con un momento en el que estaba leyendo muchísimo a Emily Dickinson. Tiene muchos poemas de cuatro u ocho versos que son increíblemente densos, en los que es capaz de dibujar con poquísimo un paisaje enorme, muy rico, muy detallado, en el que podrías quedarte a vivir para toda la vida. Puedes recordar ese paisaje una y otra vez con muchísimo detalle. Tiene un valor que para mí trasciende la forma, que es esencialmente pop. Siempre me ha interesado habitar de alguna manera esos dos mundos: participar en ese lado pegadizo de la música comercial de consumo rápido pero haciendo algo que cargue su riqueza entre líneas, que sea capaz de perdurar por su propia riqueza. Que se pueda consumir pero que no se quede en el simple hecho de consumir.

“Cuando empezamos la banda, coincidió con un momento en el que estaba leyendo muchísimo a Emily Dickinson. Tiene muchos poemas de cuatro u ocho versos que son increíblemente densos, en los que es capaz de dibujar con poquísimo un paisaje enorme, muy rico, muy detallado”

Zack Borzone

Me gustaría hablar de los orígenes de la banda. ¿Cómo os conocéis y cómo llegáis a Nueva York?

Saguiv: Nos conocimos a través de la misma escena de Nueva York, y también un poco a través de la de Filadelfia. Bandas que se buscan la vida persiguiendo algo mejor.

Zack: Bueno, éramos colegas antes de montar el grupo.

Sam: Y siempre hemos tenido intereses musicales parecidos. Obviamente cada uno tiene su parcela más personal, pero por ejemplo los dos últimos discos que he estado escuchando estos últimos meses me los enseñó Jack. Siempre ha sido un poco así: nos íbamos rebotando cosas que nos gustaban, influencias, y al final fuimos encontrando unos lugares comunes muy estimulantes.

Saguiv: Y no solo es música extraña, también hay un montón de cosas normalitas, ¿eh?

Pero nunca habéis intentado hacer nada normalito… ¿O sí?

Saguiv: Lo intentamos, lo intentamos.

Sam: A ver, no creo que “normalito” sea una categoría (risas). Por ejemplo, hay mucha música que en los ochenta fue completamente ignorada y que ahora está siendo reeditada y reivindicada y se percibe como la cosa más normal del mundo. Quizá la new wave al principio tenía cosas bizarrísimas, pero si ahora cualquier artista hace algo rollo new wave revival creo que sería imposible desligarlo de la idea de un sonido más o menos comercial (el disco de Nirosta Steel llegó justo después para quitarles parte de razón… ¿o quizá como una excepción que confirma la regla?).

Zack: Yo creo que en este caso hemos intentado bastante claro hacer un disco de rock, algo directo. Creo que tiene esa consistencia y ética de los discos de rock: es una banda, con una guitarra, no exactamente con un bajo pero con algo que cumple los roles de un bajo, un batería, un cantante… Hay canciones y todas tienen una estructura de estrofas y estribillos… Luego está la forma que nosotros le damos a eso porque preferimos que sea algo vivo, que refleje los errores que podemos cometer y que vaya desenvolviendo su propia conversación a través de los directos.

Sam: Me interesa mucho el concepto que menciona Zack cuando habla de música rock, porque creo que simplemente es eso, una estructura muy definida de personas que además puedes percibir a través de sus instrumentos: sientes que hay alguien, una persona, detrás de cada cosa que escuchas. Y en el fondo todas las canciones han surgido de la guitarra, así que podemos decir que es un disco de guitarras.

Destripar el rock. Foto: Eve Alpert
Destripar el rock. Foto: Eve Alpert

Ah, ¿habéis partido de la guitarra? ¿“45 Pounds” fue lo contrario, quizá?

Saguiv: Sí, “45 Pounds” era el disco de batería.

Sam: Mi misión en aquel disco era de alguna manera llenar cada espacio vacío, como si las percusiones fueran una corriente que sustenta todos los demás componentes de la canción. No hay un segundo en el que no suene una batería. Esta vez quería contenerme más, y hablamos mucho de dar espacio y tiempo para riffs y cosas así.

También me gustaría hablar de vuestro proceso creativo, porque parecéis una banda muy espontánea, que se deja llevar mucho por la improvisación, por la intuición, por el instinto. ¿Cómo componéis? ¿Cómo soléis desarrollar una canción?

Zack: Los cuatro en una misma habitación, sí, improvisando al principio pero luego desarrollando más concretamente cuando encontramos algo que nos engancha. A veces es un ritmo, un beat, un bajo, lo que sea, y sobre eso vamos sumándonos poco a poco según lo vamos sintiendo. Seguimos añadiendo cosas y ya empezamos a tener una dirección que tomar. Pero siempre pasa con los cuatro juntos en la misma habitación; no trabajamos partes individualmente y luego las ponemos en común.

¿Quizá tocar en directo ha derivado en el tipo de disco que habéis hecho?

Sam: Obvio, pero creo que es porque cuanto más tiempo pasamos juntos más aprendemos sobre nosotros mismos y sobre la banda. Todo lo que hacemos juntos creo que tiene su impacto, incluso cuando estamos escuchando música en el coche o hablando sobre las noticias.

“Trabajamos los cuatro en una misma habitación, sí, improvisando al principio pero luego desarrollando más concretamente cuando encontramos algo que nos engancha. A veces es un ritmo, un beat, un bajo, lo que sea, y sobre eso vamos sumándonos poco a poco según lo vamos sintiendo”

Zack Borzone

Nueva York siempre es un hervidero cultural, pero en los últimos años la cosa ha vuelto a coger fuerza. ¿Cómo habéis vivido vosotros esa ebullición?

Sam: Nosotros mismos somos la prueba de lo que es Nueva York. Allí nos conocimos, allí montamos la banda y allí lo hemos convertido en nuestro modo de vida. Es un lugar donde vas a encontrar músicos, gente que persigue el mismo sueño que tú. Y es muy inspirador por ejemplo ver cómo artistas con los que hemos compartido muchas cosas, como Chanel Beads, van teniendo reconocimiento.

Vuestro primer disco salió en un sello muy underground e independiente de Londres, AD 93. ¿Cómo llegáis, desde una ciudad con aparentemente tantas posibilidades como Nueva York a firmar con un sello tan remoto de Reino Unido?

Sam: Nic Tasker, el jefe de AD 93, fue realmente uno de nuestros primeros fans, y desde el principio estuvo muy pendiente de todo lo que hacíamos. Cuando le conocimos a él y a otra gente del sello nos dimos cuenta de que eran verdaderamente fans, que creían en nosotros y que además entendían bien el propósito que nosotros teníamos con el proyecto. Y el acuerdo era bastante bueno, así que no lo pensamos mucho.

¿Era lógico para vosotros el salto a 4AD?

Saguiv: Ahora Nic también trabaja en 4AD y ya conocíamos a Ed (Horrox, jefe de artistas y repertorio en 4AD) y teníamos buena relación con él. Así que, sí, para nosotros es prácticamente una continuación.

¿Creéis que hay una mayor atención ahora a la experimentación?

Zack: A ver, al final ahora, si tú tienes simplemente curiosidad, es mucho más fácil toparse con una cosa tan específica como un disco de harsh noise o de power electronics de los ochenta que en su momento, que creo que había que ir a buscarlo de una forma mucho más voluntaria. Pero de alguna manera esto también ha cambiado la sensibilidad: ya no hay márgenes de la cultura, y por lo tanto ya nada puede ser contracultural o verdaderamente outsider. Al estar todo en el mismo espacio, creo que la gente ha podido irse acostumbrando a música más extraña y experimental que quizá hace diez años le horrorizaría completamente. ∎

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