Hace unos años, el músico y periodista barcelonés Pedro Burruezo actuó en Egipto junto con su grupo Nur Camerata. Allí, alguien le habló de Abu Baker Al Turtuxí, un sabio andalusí nacido en Tortosa en 1059 y fallecido en Alejandría en 1126. De vuelta a casa, Burruezo se sumergió en el estudio de la vida y la obra de este importante poeta, jurista, asceta y viajero cuyo legado ha permanecido prácticamente olvidado entre nosotros, como buena parte de la cultura musulmana que fue hegemónica durante unos cuantos siglos en la península Ibérica.
Fruto de ese trabajo, el exlíder de los recordados Claustrofobia, que ahora profesa el sufismo, ha dirigido el documental “Ningú és profeta a la seva terra” –con realización técnica de Francesc Esteva–, coincidiendo con el 900 aniversario de la muerte de este pensador y escritor, y también ha editado el disco “Abu Bakr de Tortosa. In Memoriam” con la banda sonora de la película.
El álbum, que aparece bajo el nombre de Burruezo en solitario, cuenta con la participación de Nur Camerata en un único tema, el colorista “La salut espiritual”, que se sale de la tónica general de la producción y no ha sido incluido en el documental, pero del que sí se ha rodado un videoclip independiente. Otro tema cantado, e igualmente llamativo, que tal vez sea el más atractivo de todo el lote, es “Sufí”, donde aparece el piano de Juli Comas, y que su autor ha definido como “el mantra islámico más psicodélico que he grabado nunca”. Pero la inmensa mayoría de las composiciones del disco son instrumentales y han sido interpretadas por Burruezo, que además de cantar, toca el mondol –una especie de mandolina argelina–, la guitarra, el bajo y la percusión.
Excepto en los dos temas mencionados, en conjunto, el homenaje a Abu Bakr es un disco más bien sobrio y austero que tiene evidentes resonancias arábigo-andalusíes, que el mismo Burruezo no duda en calificar de “neoandalusíes”, aunque en ocasiones las influencias del flamenco más actual sean más que notables, así como los aires de la música clásica de tradición hispánica de la escuela de otro maestro tortosino, Felip Pedrell, y su alumno más sobresaliente, Manuel de Falla. ∎