Álbum

Emily A. Sprague

Cyano › RVNG Intl., 2026

Conocemos a Emily A. Sprague como, sobre todo, la líder del grupo indie folk Florist, pero también merece atención en su faceta de sintetista; la carrera paralela que ha elegido para amortizar su al parecer insensata colección de aparatos modulares. No es corta carrera: empezó allá por 2017 con “Water Memory” (2017) y, desde entonces, ha dado de sí discos tan interesantes como “Hill, Flower, Fog” (2020), el split con Hypnotic Brass Ensemble “This Is A Mindfulness Drill” (2021) o su debut en RVNG Intl., “Cloud Time” (2025).

Sprague está en racha y solo un año después entrega “Cyano”, especie de disco de concepto sobre un planeta imaginario cuyos habitantes han empezado a retomar capacidades expresivas y de conexión emocional que creían haber perdido. Suena a utopía fantacientífica sobre un mundo, el nuestro, donde la gente dejara de escucharse solo a sí misma. Seres encerrados en una burbuja que buscan el camino de vuelta al contacto humano y a la posibilidad de establecer sinergias con el temido otro.

Conocíamos la inicial “Double Moon” por el EP de igual nombre de hace unos meses; es esa miniatura ambient pop que puede retrotraer al Mark Van Hoen más accesible, el del radiante “Morning Light” (1997) y el que producía a Scala en “Compass Heart” (1998). Canción importante por mostrar a Sprague empezando a combinar sus dos modalidades creativas, la folk y cantada y la más experimental e instrumental. Sigue explorando esa posibilidad en temas como “Sing To”, muy similar al citado; “Harmony In Your Hands”, que a oídos de este cronista tiene algo de deshuesado y deconstrucción de las baladas clásicas de The Blue Nile; “Listening Thru”, con una misteriosa languidez que seguramente habría enamorado a Lynch y Badalamenti, o una “Under Tone” reminiscente de los mejores días de la electrónica naíf. ¿Se acuerdan de Plone? Si la respuesta es “sí”, el tema les calará hondo.

Ya por la parte de instrumentales, “Garden Of Charms” suena desde su título a corte de inspiración botánica al estilo de Hiroshi Yoshimura, una influencia ya presente en “Cloud Time”, grabado por Sprague mientras estaba de gira por Japón. En “Inscription Of Wind” se sirve de un sonido oscilante para imitar la corriente titular y los resultados son dulcemente mareantes. Sigue con los fenómenos naturales en “Lava Surrounds”, una erupción sutil de voces ululantes y sintes ondulantes, un conato de torch song experimental. En contraste con las piezas citadas en este párrafo, “Noon Liquid Ore” apuesta por un ritmo más industrial y una melodía más cíclica, como si del mundo orgánico saltáramos al maquinal: o un poco como si de los Seefeel de “Quique” (1993) pasásemos a los más herrumbrosos de “Succour” (1995).

La autora menciona en los agradecimientos, además de a Anne Carson y Etel Adnan, a “la parte de mí misma que no toca con los pies en el suelo”. Y de hecho, el disco es claramente tan alucinógeno como el recomendable “Jellywish” (2025) de sus Florist. ∎

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