Álbum

Julia Jacklin

The Gem › 4AD-Popstock!, 2026

Ahora que se venden menos discos físicos (bueno, decir ahora es un eufemismo, claro, pues la cosa viene de lejos) porque lo escuchamos casi todo en línea, absolutismo tecnológico manda y obliga, fijarse en las portadas se lleva poco. Si ya hubo un bajón cuando el CD sustituyó al vinilo, no digamos con esto. Pero los aspirantes a ancianos conservamos viejas costumbres (¿o se es ya viejo habiendo nacido una semana antes de que Elvis Presley volviese a los escenarios en el International Hotel de Las Vegas, tras una década de ausencia?). ¿Qué no puede lograr la costumbre? Así que me he fijado en la portada de “The Gem”, el cuarto disco de Julia Jacklin, que aquí nos tiene a ti leyendo y a mí escribiendo. En esa portada se ven tres fotografías de la cara de la australiana enmarcadas en un tríptico de relicarios. En dos de ellas sonríe abiertamente: una está en un marco circular y la otra, en uno ovalado. En la tercera, con un marco rectangular, no pillamos qué estará sintiendo.

Dicen los entendidos en la materia (hay entendidos para todo) que los círculos son sinónimo de equilibrio y seguridad emocional. Los que hacéis mandalas (hay gente para todo) sabréis que también simbolizan el verdadero yo. Por su parte, lo rectangular se conecta con la confianza, la firmeza y la permanencia, mientras que lo ovalado iría más bien por el lado de los nuevos comienzos. Y ahora vamos a hablar de lo de dentro del disco, de las canciones, y después volveremos a la portada.

En su habitual línea de (gran pero algo ninguneada; ejemplo: no le van a caer los parabienes que a Phoebe Bridgers ni de casualidad) compositora agridulce sobre el desamor, con este álbum Jacklin entrega otra colección de preguntas sobre los límites entre la independencia y la soledad, entre si merece la pena tener presente el pasado o mejor hacer algo para que este deje de hostigarnos. Lo expresa con más audacia en el sonido y en las letras que en sus tres discos precedentes, con mayor aspereza, ¿será por la edad?, con menos indie folk y más indie rock. Audacia y aspereza que también la acompañan en un viaje interior en el que ha ganado en profundidad. Como si hubiera abierto más de par en par la ventana a sus contradicciones. Menos reservada.

Ya empezó a volcarse más en todo eso, en lo de mostrarse, con el anterior y algo neurótico “Pre Pleasure” (2022), donde apuntó a la religión y en cómo esta marcó su sexualidad. Es algo, la cuestión divina, que aquí sigue estando bien presente en temas como “Angel Vision”, cuando se interroga “¿cómo sentirme libre con alguien vigilándome?”, o en “Hand Of God”, con ese “si tuviera la mano de Dios, ¿sabría el Dios cuya mano poseo descolgar el teléfono, respirar hondo y llamar a mi padre?”.

Y si de ventilar contradicciones se trata, como decíamos un poco más arriba, ahí está para llevarse la palma “Walk On Me”, confesión de camisa rasgada sobre sentirse un pelele y no ¿poder o querer? evitarlo. “Pisa sobre mí si quieres, quítate los zapatos, apaga la luz, no quiero que nadie más vea lo que dejo que me hagas, pisa sobre mí si quieres, me comeré la fruta verde, no quiero que nadie más vea lo que me está pasando”. Yendo de menos a más en cuanto al volumen de la instrumentación, del rasgueo desnudo a la explosión noise, es fácil imaginarse esta canción, soñarla (y no creo exagerar, salvo que tenga el día tonto), con la voz de Nico de (y con) The Velvet Underground.

Volviendo a la portada, decíamos al principio que la única fotografía donde Jacklin no ríe es la del marco rectangular, la que simbólicamente se relacionaría con la confianza, firmeza y permanencia, como si Julia creyera que, por mucho nuevo comienzo ovalado que tenga (nuevas relaciones) y mucho equilibrio y seguridad emocional circular que busque en ellas, al final no va poder dejar de seguir siendo esa (gran pero algo ninguneada) compositora agridulce sobre el desamor.

Y mira que lo intenta, porque en la canción que abre el disco, “Brand New”, va y nos dice: “No te recuerdo, no te recuerdo, todo lo que me rodea parece nuevo, totalmente nuevo”. Pero luego va y resulta que ha grabado este disco en el estudio Rat Shack, situado justo encima de The Gem, el pub del barrio Collingwood de Melbourne, donde dio sus primeros pasos musicales en esa ciudad cuando llegó en 2017. Contradicciones y más contradicciones. Como esa de amar y ser libre al mismo tiempo. O como la explícita de ese título de la pegadiza séptima canción del disco, “Get Away From Me (I Think I’ll Love You Soon)”. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados

Rockdelux
Ministerio de Cultura
Ministerio de Cultura

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición, del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura.