Álbum

Overmono

Pure DevotionXL-Popstock!, 2026

A comienzos de agosto nos llegaba el segundo LP de Tom y Ed Russell, más conocidos como Overmono. Los hermanos regresaban a XL Recordings –que casi siempre ha sido su casa discográfica– con “Pure Devotion”, álbum que continúa el recorrido de su debut en largo, un “Good Lies” (2023) que jazzificó su sonido y lo encapsuló en temas más breves y preparados al milímetro para sus frenéticos directos. El segundo disco de Overmono es, en tal sentido, un calco del primero. Formado por canciones que raramente pasan de los tres minutos, su ritmo es propulsivo, explosivo y de acento marcadamente inglés… Hasta el hartazgo.

Al escuchar “Pure Devotion”, un oyente que sienta afecto por la discografía de Overmono no puede sino experimentar cierta decepción y preguntarse qué sucedió allá por 2021. Después de una estelar colaboración con Joy Orbison y de ser los protagonistas del mix de Fabric London, los hermanos Russell parecieron olvidar gran parte de los fundamentos que hacían tan interesante su proyecto (unas texturas desconcertantes, breakbeat con samples de los noventa), ciñéndose a unos sonidos más próximos al UK garage y a unos beats predecibles y planos. Y no es que la producción de pistas como “Even Angels Ghost” o “Gem Lingo (ovr now)” no sea profundamente limpia y sugerente. Simplemente los temas que incluye el disco se perciben como un halftime perezoso, lejos del desconcierto o del regocijo propio de quien siempre ha disfrutado de los sonidos más progresivos de Inglaterra.

En tal sentido, “Pure Devotion” produce un desencanto seguramente mayor que su predecesor. Varios temas pasan sin pena ni gloria, tratando de sorprender al oyente con ritmos más orgánicos, más lentos o mayor emotividad, pero sin conectar con lo que hace excitante la música de baile: unos sonidos que por la forma inusual en la que han sido ensamblados se sienten utópicos a la par que bailables. Resulta particularmente triste, en ese aspecto, volver sobre sus primeros EPs, como la trilogía “Arla” publicada entre 2016 y 2017 o el extraordinario “Whities 019” (2018), y recordar el nivel de expectativa que generaron por entonces. Eran trabajos comparables, sin sombra de duda, a los primeros pasos de Burial, Four Tet o Caribou por el modo en que se aproximaban a la tradición de la música rave de Reino Unido.

Ese elemento visionario, sin embargo, parece que ha desaparecido completamente de cara a los nuevos discos de Overmono. En ellos los Russell aparecen envueltos en una visión túnel propiciada seguramente por la enorme acogida que tiene su sonido a nivel internacional. Una acogida que también disfrutan otros artistas que, siendo británicos, se han establecido en un lugar intermedio entre la música comercial y el UK rave sound (pensamos por ejemplo en Fred again.. o Jamie xx) sin hacerse demasiadas preguntas. La máquina sigue dando churros, pero ¿alguien ha cambiado el aceite? ∎

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