Álbum

Rhiannon Giddens

Hope Is The Thing With Feathers › Nonesuch-Warner, 2026

En su nuevo disco, la ganadora del Grammy y del Pulitzer, más que transitar por puentes y caminos, traza un arco real e introspectivo entre la literatura y la poética de Emily Dickinson y el góspel, cuya extensión creativa alcanza el cajún y el blues del Delta. Su mirada sigue siendo cada vez más humanista. Existe una carga de blues mayor que en otras ocasiones. Es el resultado de algunas de sus letras, tan mágicas, a las que nos tiene habituados.

Cabe resaltar la calidad del sonido de la grabación, efectuada en distintas sesiones que ocuparon buena parte del tiempo de Rhiannon Giddens, entre mayo del 2024 y agosto de 2025, que realza más si cabe las tonalidades y los colores, como muestra “Wish In Vain”, una emocionante lectura sobre la inmigración y la injusticia global. El álbum se registró en The Cypress House, en Breaux Bridge, Luisiana.

La voz y el minstrel banjo de Giddens suenan a plena tradición y procelosa actualidad. Las notas alcanzan el cuerpo y su arrullo descansa en el alma de quien la escucha. “Step Away Blues” es un claro ejemplo. “I’m tired of taking off my skin / So you can see my heart” (“Estoy cansada de quitarme la piel / para que puedas ver mi corazón”). El contrapunto del violín del compositor y también guitarrista Dirk Powell es excelente.

El séptimo álbum de estudio de Giddens, coproducido por ella misma junto con Powell, también coautor de varias canciones, da fe del poder sanador de la esperanza. Las piezas originales mezclan bien con las melodías folclóricas tradicionales. Se disfrutan las renovadas interpretaciones de clásicos del folk como “Freight Train”, de Elizabeth Cotten, uno de los vértices del disco, y “High On A Mountain”, de Ola Belle Reed. El góspel “Walk With Me” desprende la atmósfera idónea para exhibir la delicadeza del dúo a capela junto con su hermana, Lalenja Harrington.

Giddens y sus invitados –a destacar Jason Sypher, bajo y contrabajo; Niwel Tsumbu, voz y guitarra acústica; Justin Robinson, voz, y Francesco Turrisi, acordeón– ponen en movimiento una espléndida luz de confianza y espíritu de preservación en estos tiempos oscuros, cuyo primoroso resultado son las diez canciones de “Hope Is The Thing With Feathers”, que toma su nombre de un destacado poema de Dickinson, musicado con mimo por la letrista, la segunda canción del álbum. El tema que cierra, “Going Home”, fusiona blues con espirituales, escrito por Pura Fé –de ascendencia tuscarora y taína–, refuerza esa idea, con la voz de Giddens sobrevolando el minstrel banjo y los coros.

Incluyendo sus etapas en Carolina Chocolate Drops y Our Native Daughters, la obra de la multinstrumentista encarna una cualidad atemporal y rebosa el alma de sus raíces apalaches, así como del folclore que constituye la columna vertebral de buena parte de la cultura musical norteamericana, como en su día expuso Sonny Rollins. “América está profundamente arraigada en la cultura negra: sus modismos, su humor, su música”.

En ese sentido, y como otros distinguidos colegas de la cultura de raíz afronorteamericana, la autora de “You’re The One” (2023) demuestra que dispone de una trayectoria firme. El aclamado “Freedom Highway” (2017) no fue una casualidad. Como cantante, compositora y etnógrafa con “Hope Is The Thing With Feathers”, Rhiannon Giddens no solo alega, sino que también sostiene y expande la llama del folclore de su país, en particular la old time music, como ninguna otra voz sabe hacer. Se muestra catalizadora y acelerante al unísono. Rápida. Intensa. Feroz. Como su nuevo disco. ∎

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