Mi colega el Ruben, sin acento, porque con él la tónica es la u, me ha abierto esta mañana por whats. Que si quería su entrada para el concierto de hoy de los Strokes en el Palau Sant Jordi, que el domingo se cayó de la bici y tiene la espalda que parece que las vértebras estén jugando al Tetris. Luego, no mucho después, me ha llamado el Putxi, que hoy Pol está solo en casa e irán todos a ver el PSG-Barça, que pille birras y me apunte. Pffff. Ñññññññ. Argggggg. Jodeeeeeer. Hostiaputaaaaaaa.
Primer dilema: ¿qué hago, voy a los Strokes o voy con los amigachos a ver el que muy probablemente será el mejor partido de fútbol en lo que queda de año? Segunda disyuntiva: una vez haya decidido qué hago, ¿qué me invento para decirle a César, nuestro coordinador de redacción, que no puedo ir al bolo de Yard Act y tiene que buscar a alguien de urgencia para que lo cubra por mí y haga la crónica?
Siempre le puedo vender la moto que está mañana, después de dejar a Simona en el colegio, unos narcos me han confundido con un traficante rival, me han metido en su coche, me han apaleado y me han dejado tirado en un bosque no demasiado lejos de Santa Maria de Palautordera después de que les he facilitado la ubicación de dónde tenía escondida la plantación de marihuana que me querían robar –les he dado la dirección de casa de Pol, lo cual ya descarta que vaya a ver el Barça, por si aparecen– y que ahora estoy en un box de urgencias con una cara que parezco Sloth Fratelli de los Goonies y una patrulla de los mossos esperándome fuera para interrogarme.
Pero, aunque todos mentimos, empezando por vosotros, que más de una vez habéis llamado al curro diciendo que no podíais ir porque estabais enfermos cuando lo que en realidad os pasaba era que estabais de resaca tras una noche de martes que se había complicado mucho más de lo previsto, César es muy buena gente y siempre me pasa cosas guapas para cubrir. Ahora no le puedo enredar con este marrón.
Y, seamos sinceros, el nuevo disco de The Strokes, por mucho que hace 25 años salvaran el rock y que ahora se hayan situado a la izquierda de Mandani, es una fulaña, mucho peor, yo incluso diría más, muchísimo peor que el último de Yard Act, indiscutiblemente, irrefutablemente, uno de los álbumes de este 2026. Así que, sí, el planazo para hoy es ir a ver a los de Leeds a La 2 de Apolo, en el primero de los dos conciertos que el grupo ofrece esta semana en España. Porque, al fin y al cabo, todos necesitamos un poco de buena música y echarnos unos bailoteos como acto de disidencia política.
“¿Hoy es martes?”, ha preguntado el cantante James Smith. Solo se olvidan del día en que vivimos los jubilados y los grupos en gira. Y Yard Act llevan varios meses dando tumbos por el mundo presentando su “You're Gonna Need A Little Music” (2026). “¿Hoy es martes? Sí, ¿no? Hoy es martes”, se contestado a sí mismo. “Muchas gracias por preferirnos antes que a los Strokes”, ha clamado antes de pasar a revisar el tema que da título a su último largo.
Definitivamente, hoy es martes, sí. Y la noche, aun casi tarde para los estándares mediterráneos, ha empezado con Lava La Rue, artista londinense que se mueve entre el indie con devaneos psicodélicos y el hip hop que transita por los márgenes alternativos del género. Para los amantes del chisme: pareja de la cantante de Wet Leg, Rhian Teasdale. En 2024 debutó con el álbum “STARFACE”, disco altamente recomendable, y meses atrás ampliaba su currículo con “Do You Know Everything?”, EP protagonista de su set, en el que flirtea con el punk y las guitarras noventeras. Buen prólogo.
Salir de casa un martes por la noche para ir a La 2, más si hay partidazo de Champions, más si Julian Casablancas y compañía campan por la ciudad, demanda un frontman convencido de que tiene una misión y una banda que le siga con la fe ciega de que su voceras es un iluminado que marcará el camino a seguir. James Smith va sobrado de carisma y a Yard Act se le caen los temazos de los bolsillos.
Lo han evidenciado desde que han tomado el escenario y han atacado las primeras notas de “Redeemer”, esos casi cuatro minutos en los que se descubren como hijos de Nick Cave obsesionados con Mark E. Smith. O, como me ha dicho Juanki, amigo que también andaba por ahí y que sabe de música más que nadie, cuando se han recreado con “Thrill Of The Chase”: “Todos los temas de Yard Act podrían estar en FIFA”.
Ha sido breve. Poco más de una hora en la que sobre todo se han detenido en su tercer álbum, del que Smith nos habló largo y tendido en esta entrevista: “Empty Pledges”, “New Beginnings”, “Tall Tales”... Han sido 70 minutos en los que su post-todo ha perdido matices y detalles, pero ha ganado efervescencia, ebullición y borboteo. Nada antológico, pero sí suficiente como para olvidarnos que mañana a las nueve tenemos un Teams de curro y que hoy al Barça le han caído cuatro. Sí y rotundamente sí, el planazo bueno era ir a ver a Yard Act. ∎