La eterna inquietud. Foto: Heather Cantrell
La eterna inquietud. Foto: Heather Cantrell

Entrevista

Tortoise: “¿Errores? Pudimos fichar por grandes discográficas, pero no quisimos ni escuchar las ofertas”

Pocos días antes de que el mítico grupo estadounidense aterrice en España –día 6 en Barcelona (MIRA), 7 en Valencia (Moon) y 8 en Madrid (But)– para presentar su último disco, “Touch”, recordamos con el bajista Doug McCombs cómo nació Tortoise. Fue en un almacén de Chicago que sus miembros transformaron en vivienda y local de ensayo. También hablamos de cómo la banda llegó a convertirse a mediados de los noventa en uno de los estandartes del post-rock. “A todos nos gusta demasiado tocar juntos como para dejar que el grupo muera”, dice McCombs.

Doug McCombs (Peoria, Illinois, 1967) contesta a la videollamada de Rockdelux desde su casa en Chicago. Aunque ninguno de los cinco componentes de Tortoise nació allí, aquella ciudad fue la cuna de esta banda que, a principios de los noventa, se convirtió en la emisaria estadounidense de aquello que al crítico musical Simon Reynolds bautizó como “post-rock” en la revista ‘The Wire’. Sus calles, lamenta el bajista, nada tienen que ver hoy con las de 1991, cuando el batería John Herndon y él, núcleo original del grupo, se instalaron en un almacén cerca de Grand Avenue. Lo que antes era un barrio barato de calles vacías hoy está invadido, lamenta, por floristerías caras, cafés de lujo y viviendas pequeñas a precios inasumibles para la mayoría de los mortales. La gentrificación se lo come todo.

El dúo había fundado Tortoise un año antes como una sección rítmica sin guitarras al estilo del dúo de reggae Sly And Robbie. Convirtieron aquel almacén en su vivienda y en su local de ensayo, gestando una forma nueva y radical de entender el rock más tradicional del que procedían sus miembros, con la misma influencia del hazlo tú mismo, pero tecnológicamente mucho más avanzados que otros compañeros de estilo como Slint, Mogwai o Godspeed You! Black Emperor. Y, sobre todo, con un número infinitamente mayor de influencias.

Todo lo que descubrían lo incorporaban a su música: dub, reggae, jazz, krautrock, dancehall, música concreta, minimalismo. “En los años ochenta el rock underground era muy variado. La vanguardia, la música de cantautor, el punk o el hardcore formaban parte de un mismo mundo y nos interesaban todos. La mayoría tocábamos en grupos de rock más tradicionales, pero fundamos Tortoise para hacer algo diferente y salirnos de ese molde. Queríamos tener un proyecto que se apartara de esas fórmulas”, reconoce McCombs.

Máquina en directo. Foto: Parcifal Werkman
Máquina en directo. Foto: Parcifal Werkman

Toda esa innovación consciente era reflejo también de la ciudad que los había acogido. Además de alquileres baratos, Chicago contaba con una infraestructura cultural diversa, desde locales de rock y clubes de techno hasta prestigiosos centros como el Instituto de Arte de Chicago y la Asociación para el Fomento de los Músicos Creativos, la AACM. En ese ambiente se fraguó la formación que Tortoise ha mantenido durante los últimos 25 años, la misma que este fin de semana vendrá a España a presentar su nuevo disco, “Touch” (International Anthem-Popstock!, 2025). Tocarán en el MIRA festival de Barcelona el viernes 6, en la sala Moon de Valencia el sábado 7 y en la sala But de Madrid el domingo 8.

John McEntire, percusionista del prestigioso conservatorio Oberlin College, aportó la marimba, el vibráfono y un profundo conocimiento de las técnicas de producción más vanguardistas. Se unieron también el multinstrumentista Dan Bitney y, finalmente, antes de la grabación del famoso “TNT” (Thrill Jockey, 1998), Jeff Parker, el guitarrista de jazz formado en la universidad Berklee (que este año ha participado en el primer disco en solitario de Flea, el bajista de los Red Hot Chili Peppers).

Hoy solo McCombs y Bitney continúan residiendo en Chicago. McEntire se marchó a Portland en 2018 empujado por la gentrificación: “Todo empezaba a estar patrocinado por empresas. Cada vez era más difícil vivir en esa comunidad artística sin hacer concesiones con las que no estaba de acuerdo”, aseguró a ‘The Guardian’. Parker y Herndon se mudaron a Los Ángeles. Los hijos de este último han construido sus propias carreras musicales: Hollis es el rapero 2hollis, con casi cinco millones de oyentes mensuales en Spotify –Tortoise tiene 84.000–, y Angus toca en la banda de hardcore Start Today.

En directo en enero de 2026 en Tollhaus (Alemania).

Cuando Tortoise empezó, ¿os gustaba pensar que ibais por libre u os sentíais parte de alguna escena?

Queríamos seguir nuestro propio camino, pero no porque rechazáramos nada. Seguíamos abrazando la idea de una banda de rock, por supuesto, pero queríamos introducir elementos diferentes que aportaran variedad a la música. Probar otras texturas, instrumentaciones y estructuras de canciones. En definitiva, queríamos experimentar con cosas distintas para que la música nos resultara más sorprendente e interesante.

La filosofía del punk era romper las reglas, pero muchas de sus canciones solían ser bastante sencillas y estructuradas. Se podría decir que Tortoise adoptó esa idea rupturista a su música, además de con respecto a la industria. En este sentido, ¿era Tortoise más punk que muchas de las bandas que se definían como punk?

No sabría decirlo. Durante mucho tiempo nos consideramos una banda punk, una banda que estaba haciendo algo diferente, pero me parece absurdo establecer ese tipo de jerarquías. Ahora, 35 años después, lo único que me importa realmente es hacer música interesante, independientemente de cómo la llamemos. Hoy en día sigue habiendo bandas de punk y hardcore agresivas y muy jóvenes que son geniales. No creo que sea necesario encasillarlas.

A la hora de componer vuestras primeras canciones, ¿os pusisteis alguna regla?

Al principio acordamos prescindir de las guitarras, porque pensábamos que estaban demasiado presentes en la música de ese momento. Cuando empezamos éramos dos bajistas y dos baterías, pero enseguida pensamos que era absurdo imponernos una regla así y renunciar a la guitarra cuando podía ser una herramienta útil. Además, siempre intentábamos encontrar distintas maneras de utilizar los instrumentos. Al principio el bajo no desempeñaba necesariamente su función tradicional: a veces llevaba la melodía, otras veces se utilizaba para crear texturas y en otras ocasiones cumplía su papel habitual. Con las baterías intentábamos hacer algo parecido. Queríamos ampliar las posibilidades de cada instrumento. Con el tiempo, los dos bateristas se interesaron por los xilófonos, que abrieron un mundo de posibilidades melódicas y armónicas. Finalmente introdujimos las guitarras y, en ocasiones puntuales, los instrumentos de viento. En definitiva, aprovechamos los recursos que teníamos a nuestra disposición.

“Seguíamos abrazando la idea de una banda de rock, por supuesto, pero queríamos introducir elementos diferentes que aportaran variedad a la música. Probar otras texturas, instrumentaciones y estructuras de canciones. En definitiva, queríamos experimentar con cosas distintas para que la música nos resultara más sorprendente e interesante”

Doug McCombs

¿Qué grupos influyeron en vosotros más allá del punk y el rock más convencional a la hora de hacer esta música?

Antes de Tortoise ya nos interesaba la música experimental, el minimalismo y el post-punk. Durante los años setenta me gustaba mucho Gang Of Four y algunas de las primeras canciones de Tortoise podrían describirse como algo parecido a eso, pero sin guitarras. También escuchábamos krautrock y no wave, entre muchas otras cosas. Nos interesaban el jazz, la música contemporánea y la vanguardia. Empezamos a adentrarnos en la composición del siglo XX, en John Cage y en los compositores minimalistas que habían influido en The Velvet Underground. Y, por supuesto, a todos nos interesaba el jazz, especialmente John Coltrane y Miles Davis.

¿Era Chicago el lugar perfecto para eso?

Sí. Esta ciudad tenía y sigue teniendo una comunidad de jazz muy activa e intensa. En aquellos años pudimos escuchar en directo a algunos de los improvisadores más avanzados de los años setenta y ochenta, como Fred Anderson. La escena de Chicago era enorme, con el Art Ensemble Of Chicago y los músicos relacionados con aquel movimiento.

Tortoise tuvo una acogida muy buena desde el principio. ¿Os sorprendió?

En realidad fue con nuestro segundo álbum cuando empezamos a llamar mucho la atención, aunque el primero también tuvo una respuesta positiva a pesar de que lo habíamos hecho solo para nosotros. Cuando lo publicamos, de hecho, no habíamos dado ni diez conciertos, por eso nos sorprendió que despertara el más mínimo interés. Pensábamos que nuestra música no iba a gustar a mucha gente, aunque en algún lugar hubiera alguna persona interesada en nuestros gustos. El problema de este tipo de música, sobre todo en esa época, es que muchas veces no consigue llegar a esa persona. Si eso hubiera ocurrido, probablemente habríamos seguido igual. Fue una sorpresa que el segundo álbum tuviera esa repercusión, aunque lo digo en términos relativos. Por supuesto nunca nos convertimos en una banda de estadios ni nada parecido. Simplemente recibimos una atención poco habitual para un grupo de nuestro nivel.

John McEntire, Doug McCombs, John Herndon, Dan Bitney y Jeff Parker. Foto: Todd Weaver
John McEntire, Doug McCombs, John Herndon, Dan Bitney y Jeff Parker. Foto: Todd Weaver

¿Cuál era la crítica más habitual que os hacían y cómo os la tomabais?

Algunas personas dicen que nuestra música es aburrida o demasiado intelectual. Desde mi punto de vista, no es cierto. Entiendo que si estás acostumbrado a escuchar rock con melodías fáciles y canciones con voces nuestra música pueda resultar extraña. Hay gente, además, que tiene prejuicios contra la música instrumental y la considera elitista, como ocurre a veces con el jazz. Y en ocasiones me he encontrado con aficionados al rock a los que no les gusta el jazz porque, según dicen, lo consideran pretencioso. No entiendo esa mentalidad, pero a veces somos víctimas de ese mismo prejuicio. Hay quien piensa que intentamos impresionar a los oyentes para demostrar lo inteligentes que somos.

Si lo piensas ahora, 30 años después, ¿crees que Tortoise fue pionero en algo?

Pionero es un término muy rotundo. En aquella época había mucha gente experimentando más allá del formato tradicional del rock. Había bastantes músicos que intentaban ampliar sus posibilidades y hacer cosas parecidas a las nuestras. No utilizaría la palabra “pionero”, aunque tampoco sé qué término elegiría. Diría que éramos exploradores, gente curiosa que quería descubrir hasta dónde podía llegar con su música.

Tengo que reconocer que, aunque os escucho desde finales de los noventa, no descubrí hasta muchos años después que David Pajo –de Slint, Papa M o Aerial M– había sido miembro de Tortoise.

Ah, ¿no?

“Algunas personas dicen que nuestra música es aburrida o demasiado intelectual. Desde mi punto de vista, no es cierto. Entiendo que si estás acostumbrado a escuchar rock con melodías fáciles y canciones con voces nuestra música pueda resultar extraña. Hay gente, además, que tiene prejuicios contra la música instrumental y la considera elitista”

Doug McCombs

No, ese dato se me había escapado.

Éramos amigos de todos los miembros de Slint y compartíamos inquietudes. Era uno de esos grupos de rock que intentaba hacer las cosas de otra manera, explorar distintas formas de entender lo que podía ser una banda de rock.

¿Cómo entró en Tortoise y qué aportó?

David fue quien incorporó las guitarras cuando sustituyó a Bundy K. Brown, que era el bajista. Al principio se encargó de las partes de bajo de Bundy, pero, a medida que avanzábamos, empezó a aportar canciones propias que incluían guitarras. Esa fue la principal diferencia: la guitarra pasó a formar parte de nuestro sonido. También aportó sus ideas como compositor. David escribió un par de canciones para Tortoise que todavía nos gusta tocar en directo y que siguen siendo favoritas de algunos de nuestros seguidores más fieles.

Vuestro disco de más éxito llegó justo cuando Jeff Parker, el único músico de Tortoise que no venía del rock, sino del jazz, se unió en 1998 para grabar “TNT”. ¿Su llegada fue un punto de inflexión?

No lo llamaría un punto de inflexión, porque nuestras ideas como compositores estaban evolucionando continuamente. Esa transformación de nuestra manera de componer creo que tuvo más que ver con nuestra forma de grabar. Eso fue fundamental en “TNT”. Empezamos a utilizar la edición y la grabación digitales, lo que nos permitió cortar las canciones, reorganizarlas y reconstruirlas a nuestro gusto. Eso fue nuevo para nosotros. Pasamos mucho tiempo experimentando con las estructuras, cortando fragmentos, volviendo a grabarlos y ordenándolos de otra manera. Fue la gran novedad de aquel disco. 

Historia del linaje musical de Chicago. Foto: Yusuke Nagata
Historia del linaje musical de Chicago. Foto: Yusuke Nagata

¿Tortoise fue siempre una democracia en lo musical?

Sí, por supuesto. Diría que el 98% del tiempo. Desde “TNT”, nuestra forma de componer consiste en empezar con una pequeña idea que alguien trae al local. A partir de ahí, todos pensamos qué podemos hacer con ella y empezamos a desarrollar nuestras propias ideas. Vamos construyendo la canción entre todos. A veces alguien propone algo y yo intento seguir esa dirección, pero puede que no funcione y tengamos que probar otra cosa. Seguimos experimentando hasta que la canción queda terminada o decidimos descartarla. El otro 2% de las veces alguien llega con una pieza musical bastante definida, pero incluso en esos casos el resto puede transformarla.

¿Alguna vez, en estos más de 30 años, pensasteis que el grupo había llegado a su fin?

No. Las cosas cambiaban a medida que nos hacíamos mayores. Este año, por ejemplo, hemos intentado salir de gira todo lo posible, pero Jeff no quería viajar esta vez, así que hemos contado con un guitarrista que lo sustituye desde enero. Seguiremos adaptándonos y planteándonos lo que queremos hacer a medida que envejezcamos, pero no creo que la banda llegue a acabarse. A todos nos gusta demasiado tocar juntos como para dejar que el grupo muera.

¿Y cuál crees que ha sido el principal error de Tortoise a lo largo de estos 36 años?

Mmmm… No lo sé, no estoy seguro. En los últimos años creo que podríamos haber firmado con alguna gran discográfica, pues nos llegaron algunas ofertas, pero siempre hemos desconfiado mucho de la industria musical y decidimos no hacerlo. De hecho, ni siquiera quisimos hablar con ellas cuando llamaron. No sé si fue un error. Para mí, hacer algo así podría haber acabado con la banda, aunque también es posible que hubiéramos ganado mucho dinero. Es difícil saberlo. En cualquier caso, no creo que hayamos cometido grandes errores. Siempre hemos hecho las cosas a nuestra manera y a nuestro ritmo. Más allá de eso, no se me ocurre ninguno. ∎

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