Canción del día

Carla dal Forno

Under The Covers2026
Tranquilidad y suerte. Foto: Sanjay Fernandes
Tranquilidad y suerte. Foto: Sanjay Fernandes

El próximo 24 de abril saldrá “Confession”, cuarto álbum oficial de Carla dal Forno y tercero en su propio sello Kallista, que en griego antiguo significa “la más bella” o “la más hermosa”. Un disco de diez canciones que llega después de “Come Around” (2022), que ha sido grabado en el pequeño estudio situado en el interior de un hospital semiabandonado, un edificio de largos corredores, luces parpadeantes y estancias cargadas de recuerdos desconchados construido en la población lejos de la gran ciudad donde vive actualmente la australiana. Pero lo que empieza a parecer un escenario propicio de ‘Cuarto Milenio’ se disipa enseguida cuando descubrimos qué esconde “Under The Covers”.

El segundo tema que sale de “Confession” sigue mostrando las señas de identidad de Carla dal Forno: sonido espacioso, secos elementos electrónicos o una voz que tal vez suena más abierta, cálida y desprotegida que nunca. Pero para llegar a tal conclusión es necesario atender a la letra llana y por supuesto confesional de “Under The Covers” –traducido algo así como “bajo el cobertor”, a lo cual se añade “acurrucados” en un momento dado–, donde dal Forno habla de una sencilla relación de convivencia absolutamente antirrock: “Ambos sabemos que estamos de suerte porque nada cambia mucho y eso es lo que los dos queremos”.

Desde la presumible leonera donde la pareja comparte ritos y rutinas surge un sonido de elegante dinamismo, casero pero bien definido, que recuerda inevitablemente a los “Salad Days” de Young Marble Giants. Si había algo en ellos además de buenas melodías era algo cercano y nunca cursi. Esto es exactamente lo que pasa con “Under The Covers” a pesar de su anidada temática. Sin dramatismos ni prisas, la nueva canción de Carla dal Forno recoge todo eso. No sabemos a qué sonará el resto del álbum salvo por el adelanto anterior, “Going Out”, otro corte con caja de ritmos desajustada y bajo austero que remite a cosas de Molly Nilsson –sin reverb– o a algo de Au Revoir Simone, por poner algún ejemplo. Y tampoco sabemos cuánto durará el idilio, pero mientras siga entregando canciones tan redondas como esta, le deseamos –esto lo haríamos siempre– todo lo mejor. ∎

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