Canción del día / Back

Matthew Sweet

Girlfriend › 1991
Matthew Sweet, en 1991, redebutando. Foto: Bob Berg (GettyImages)
Matthew Sweet, en 1991, redebutando. Foto: Bob Berg (GettyImages)

Hoy se cumple el trigésimo quinto aniversario de la publicación de “Girlfriend” (1991), el que en palabras del ingeniero de aquella grabación, Jim Rondinelli, es uno de los mejores discos que se hayan grabado sobre el divorcio. Matthew Sweet, hoy convaleciente de un derrame cerebral cuyos gastos médicos ha podido sufragar gracias a ese clásico estadounidense que son las donaciones de terceros, venía de publicar dos álbumes que habían pasado desapercibidos, “Inside” (1986) y “Earth” (1989). Tras una peripecia por distintos sellos que casi termina con el disco archivado, Zoo Records publicó “Girlfriend” presentándolo casi como su debut.

Influenciado por la escucha compulsiva de Neil Young y Crazy Horse y de discos como “Full Moon Fever” (1989) de Tom Petty o “Abbey Road” (1969) de The Beatles, Sweet se planteó hacer un álbum de sonido orgánico, en el que prácticamente evitó emplear tecnología moderna en el estudio. Para ello reunió un plantel de ensueño en el que destacaron dos de los guitarristas insignia de la cantera neoyorquina procedente de la escena del CBGB, Richard Lloyd de Television y Robert Quine de The Voidoids. Junto a ellos, Lloyd Cole, Rick Menck, Greg Leisz o Fred Maher. El momento era idóneo: el éxito global del “Nevermind” de Nirvana y de los grupos más accesibles del grunge había creado un caldo de cultivo en el que el público demandaba rock con guitarras potentes y melodía.

Es la guitarra solista de Quine la que suena en “Girlfriend”, canción que da título al LP y primero de los singles que de él se extrajeron, con un videoclip de inspiración anime –con insertos de “Space Adventure Cobra”– que tuvo bastante repercusión entonces. Originalmente se titulaba “Good Friend”, por cierto, hasta que intervino Lloyd Cole: “Estás hablando de tu nueva pareja, deberías titularla ‘Girlfriend’”. El tema resume perfectamente lo que es el disco, con protagonismo absoluto de la voz de Sweet y de las guitarras: desatadas, incisivas, sin anestesia. Curiosamente toda la secuencia de Quine nunca existió, es pura orfebrería de estudio uniendo partes grabadas en distintos momentos: había que aprovechar la rabia que iba sacando de dentro a medida que registraba pistas. “Girlfriend” ha pasado a la historia como un clásico del power pop, llave maestra para todo el revival de los noventa. Probablemente sea más que eso, que tampoco es poca cosa. ∎

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