No es la primera vez que Fernando Alfaro encara el folio en blanco para abordar una canción que acaba arrimándose a la cadencia de la bossa nova. Así a bote pronto me vienen a la memoria “Abrazo en un terremoto” (1992) de Surfin’ Bichos o “Teléfono de atropellados”, incluida en su álbum por cuenta propia “La vida es extraña y rara” (2022). Seguro que hay alguna más. Obviamente, no es el único influjo más o menos detectable: hablamos de un compositor que no sabe de ejercicios de estilo porque hace ya años que es un estilo en sí mismo. También se menciona en la nota de prensa a Franco Battiato y los Violent Femmes, esos a quienes sus compañeros de sello en El Volcán Música, los valencianos Yo Somos, se acercan con su espartana frescura acústica. Esta “Terapia”, adelanto del que será su próximo álbum, “Convento freak”, refulge con esa austera, embelesada y cálida serenidad que solo se adquiere con la edad. El músico manchego se permite incluso aparecer directamente en pijama en su videoclip. Más cómodo, difícil. Seguro que la producción de Fernando Vacas en los Estudios Eureka de Córdoba ha tenido mucho que ver.
“Las penas de amor se quitan con otras penas”. O “tus ojos son como un mar donde podré naufragar”. Se suele decir que también con los años se va ganando en desenvoltura sentimental, que los maquillajes metafóricos se van disolviendo. Quizá Fernando ya partió el molde sin vuelta atrás con aquel “Mundo turbio” (Contra, 2024), sensacional libro que conjuraba –quién sabe si también exorcizaba– los espectros de una carrera entera, de más de tres décadas.
En cualquier caso, los entrecomillados que destaco son verdades particulares y (a la vez) universales, proferidas por un tipo que acaba de rebasar los 63 tacos (que se dice pronto) desde su privilegiada atalaya como uno de los indiscutibles maestros del rock independiente español (sea lo que sea y reporte lo que reporte), conquistada a pulso, a base de talento y tesón desde los lejanos tiempos de los pioneros Surfin’ Bichos. ∎