Ha tardado un tiempo en recibir la aclamación merecida, pero en los últimos dos años Felix Manuel, aka
Djrum, por fin ha comenzado a ser uno de los artistas de música electrónica más reconocidos del panorama actual. Sus sesiones, que son siempre un curso acelerado de cómo ser un selector, combinando además estilos
rave más tradicionales con propuestas progresivas de bass y ritmos rotos contemporáneos, son desde hace una década comidilla del
clubbing. Sin embargo, no fue hasta el curso pasado, con su obra magna
“Under Tangled Silence” (2025), cuando el productor original del sur de Inglaterra se colocó en el centro mediático también por su discografía.
Este mes de octubre Djrum presenta uno de los ritos de paso de todo gran DJ actual: su propio
“DJ-Kicks”, en el que recolecta canciones de algunos de los productores más
avant la lettre del panorama internacional, continuando la estela de su EP de este mismo año: “I Wander” (2026). La sesión de Felix Manuel es, por así decirlo, continuista en el rupturismo de sus predecesores. En ella encontramos canciones de SKEE MASK, EMPTYSET, CLARK, ATRICE… que, sorprendentemente, casan de manera bastante aceptable con su viraje hacia sonidos y arreglos de música clásica y tradicional. La base del
mix es precisamente esa: cuatro temas propios (que sumados a los seis de “I Wander” hacen prácticamente un LP nuevo este año) como cimientos del álbum y distintas exploraciones sonoras de otros artistas como ramificaciones en torno a las que crece el conjunto. El resultado es, también, muy similar al de sus últimos lanzamientos. Este “DJ- Kicks” es un disco cuyo motor es el conflicto sonoro, la negociación agresiva entre cuerdas orquestales, percusiones de otro mundo y texturas IDM que luchan por hacerse valer.
Y ese es, aventuramos, el mayor mérito y la mayor falla del nuevo lanzamiento de Djrum. Con un profundo entendimiento de teoría musical, el productor británico no intenta tanto reconciliar como exponer, a modo de cacofonía o de disputa abierta, sus pasiones sonoras. Esta estrategia algo totalizadora y positivamente presuntuosa nos conduce a una experiencia conflictiva como oyentes en la que el goce se arrastra rápidamente hacia la ansiedad y en la que es muy difícil reconocer momentos específicos; memorables. En cualquier caso, aquí nadie le está pidiendo a Felix Manuel que sea reconciliadora, melódica, memorable, etc; pero su
mix es más fácil de catalogar como un trabajo de música experimental que como un continuum sonoro.
Ese conflicto, de hecho, no le resta valor al conjunto, puesto que el frenesí que caracteriza la mezcla es incluso comparable al del EP que lanzó en agosto. Ambos trabajos (el
mix y el corta duración) funcionan como un conjunto desmembrado, en el que Djrum demuestra que, precisamente cuando más aclamación popular está recibiendo, más le interesa alejar su sonido de los patrones tradicionales de la música electrónica. Con un trabajo en el que podemos encontrar acid, breakcore, ambient, post-punk… resulta difícil catalogar o predecir la dirección particular que su autor está tomando. Pero esta huida hacia delante, hacia atrás y hacia el centro simultáneamente se siente extraordinariamente conveniente o incluso coherente con el modo en el que desde siempre Felix Manuel no ha hecho música para las masas. ∎