A sus 82 años,
Henry Threadgill se encuentra a años luz de aquello que, atendiendo a edad y trayectoria, podríamos denominar una
añeja gloria del jazz. De hecho, su actividad discográfica más reciente lo exhibe pletórico no solo en lo que se refiere a diversidad, sino también en lo que atañe a los atributos de unas propuestas en permanente revisión. Todo ello sin necesidad de apelar a un lustroso pasado como miembro primigenio de la Association For The Advancement Of Creative Musicians (AACM), a su militancia en aquel poderoso trío llamado Air o a sus registros para marcas como Black Saint, Novus o Columbia, reunidos luego en impagables integrales.
Su proyecto Zooid lleva un cuarto de siglo arrojando evidencias del talante retador del compositor, saxofonista, flautista y clarinetista de Chicago, junto a otras empresas recientes como el Ensemble Double Up o 14 Or 15 Kestra: AGG. En zoología, un zooide es un organismo que forma parte de un cuerpo con organización colonial y cuya estructura cambia, según el papel o función que desempeñe en el conjunto. Polimorfismo lo llaman y la analogía conceptualiza certeramente a un quinteto donde cada miembro funciona como unidad autónoma dispuesta a permutar su rol a través de un camerístico y atípico cuadro instrumental, huyendo siempre de las convenciones armónicas.
Zooid llega avalado por una jugosa discografía para Pi Recordings cuya cima fue el doble
“In For A Penny, In For A Pound” (2015), galardonado con el premio Pulitzer 2016, y este
“Cut You Where You Was” construye ahora el séptimo (octavo si contamos
“Pop Start The Tape, Stop”, vinilo de edición limitada publicado por Hardedge en 2004) peldaño de su exploratoria escalera. Contando con sus habituales Liberty Ellman (guitarra acústica y productor), Jose Davila (tuba y trombón), Christopher Hoffman (cello) y Elliot Humberto Kavee (batería), Threadgill (saxo alto y flautas) teje un imprevisible e intrincado panorama sobre una decena de composiciones propias sometidas a una endémica reordenación melódica y rítmica, con contrapunto y tensión caminando de la mano y cuyo balance bascula entre la coordinada exposición y la autonomía codificada. De su mano, Threadgill traslada al escuchante el mismo reto que él mismo afronta en cada nueva entrega de Zooid, y es obligado decir que, no por exigente y prolongada en el tiempo, la apuesta resulta menos estimulante.
Balance equivalente ofrece
“Fifteen”, aunque contexto y disposición sean diametralmente distintos. El saxo alto y las flautas de Threadgill se suman al piano de
Vijay Iyer y la batería de
Dafnis Prieto para debutar en Nonesuch con un álbum que refleja en su título los años que el trío lleva actuando: primero en una serie de conciertos benéficos para el neoyorquino club The Jazz Gallery y luego en giras de distinto tipo. Además de una escueta nómina instrumental, el disco presenta una estructura evidente y sedimentada, más accesible e impulsada por tres composiciones de Threadgill, otras tres de Iyer y dos de Prieto. Más allá de la determinable personalidad de cada una de ellas, el trío cimenta un empastado espacio de concurrencia que armoniza un perfil sintético y afilado con otro más cálido y armónico, meditativo por momentos, sin perder de vista nunca un dinámico pulso. Predomina, por tanto, la narración compartida propulsada en la brillantez solista de Threadgill e Iyer y conducida por la sutileza percusiva de un Prieto, más métrico que nunca en el cierre con
“On The Way”. Una fructífera alianza intergeneracional que exige continuación. ∎