La creatividad de Jens Lekman siempre ha brotado a oleadas. Igual puede ser víctima de un bloqueo que mantenga su repertorio en el dique seco durante unos cuantos años que de repente se descuelga con animaladas como aquel cuádruple “Postcards” (2015), que plasmaba en cuatro vinilos las 52 canciones que nacieron como fruto del reto que se impuso de escribir una canción a la semana durante un año entero, con resultado casi siempre sobresaliente. El extraordinario “Songs For Other People’s Weddings” (2025) fue su primer álbum de canciones enteramente propias en ocho años, y no contento con sus diecisiete canciones, ha decidido publicar otras diecisiete (aunque algunas son versiones acústicas de aquellas), que se complementan con la lectura del libro “Songs For Other People’s Weddings” (2025), escrito por David Levithan en base a las vivencias del cantautor sueco como animador musical de bodas, que era el rol que al fin y al cabo alimentaba su último trabajo. Tan solo en vinilo de edición limitada. Al menos de momento.
Hay cinco canciones ya presentes en el disco matriz que aparecen aquí en versión acústica, desprovistas de arreglos de cuerda o sintetizadores, y mantienen su encanto porque la materia prima tiene fuste de sobra: son “If You Ever Need a Stranger”, “With You I Can Hear My Own Voice”, “For Skye”, “Increasing Obsolete” y “The Last Lovesong”. Lo más interesante, obviamente, reside en los doce cortes inéditos. Es casi todo de perfil bajo: baladas acústicas o al piano, en su gran mayoría. Y de muy corta duración, en torno a los dos minutos. Algunas justifican su condición de descartes, como “Baseball Couple”, “TJ & Mahogany” o “David & Christopher”, tan anecdóticas que se antojan solo indispensables para fans muy fatales. Otras sí que me las imagino formando parte de cualquiera de sus discos convencionales, como las deliciosas “Working On A Scrip”, “We Were Here” y “Advice For The Young” (las tres al piano) o “55%”, “Still In Love With You”, “Claude & Allie”, “Thor & Meta” y “Poor Eddie” (todas con guitarra: la primera de ellas en un registro inusualmente latino). No dejan de ser, en cualquier caso, piezas con las que completar el puzle creativo de un compositor que entiende el pop en su más amplia acepción: como un tapiz moldeable, colorido, exuberante, provisto de las múltiples influencias que se derivan de una cultura tan vasta como la que se colige de cualquiera de sus siete anteriores entregas en formato de álbum o de entrevistas como la que nos concedió recientemente. ∎