Cuando el popular músico japonés Ryūichi Sakamoto y el artista plástico y sonoro alemán Carsten Nicolai, alias Alva Noto –bastante menos popular, aunque conocido en los ámbitos artísticos de vanguardia–, se unieron por primera vez –“Vrioon” (2002)–, fue toda una sorpresa: ¿qué unía al impresionista compositor de bandas sonoras como “El último emperador”, “Merry Christmas, Mr. Lawrence” o “Tacones lejanos” con un músico electrónico nacido al otro lado del Telón de Acero, en la Karl Marx Stadt de la RDA, hoy rebautizada Chemnitz, de estilo tan austero? Pronto quedó claro que ambos –ya fuera al piano o con el ordenador portátil– sabían explorar las profundidades que se esconden bajo la superficie del sonido. Los frágiles sonidos de Sakamoto, combinados con las estériles esculturas sonoras de Nicolai, abrían nuevas dimensiones.
Alva Noto y Sakamoto se conocieron en 1998. El primero actuaba por primera vez en Japón y el segundo, curioso por naturaleza, acudió al concierto. De aquel primer encuentro surgió un proyecto colaborativo que echó a rodar en 2002, en el sello de Nicolai, Raster-Noton. La historia es más larga, pero hay que resumir. Valga decir que, en total, la pareja grabó, hasta 2019, ocho álbumes en conjunto. Pero ahora, tres años y medio después de la muerte del japonés, aparece “12 Conversations”, punto y final de su peculiar entendimiento artístico. En realidad, “12 Conversations” es un registro del diálogo musical que se desarrolló a partir de las grabaciones de “12” (2023) –excelentemente comentado por Quim Casas en febrero de 2023, apenas mes y medio antes de que Sakamoto falleciera de cáncer–, el último álbum publicado en vida del japonés –con piano y sintetizador–, sobre las que Alva Noto generaría sus aportaciones instrumentales. Se trata entonces, por así decirlo, de una nueva versión de “12”, sobre el que Carsten Nicolai ha metido mano electrónicamente.
Todo comienza con “Conversation 1”, una pieza en la que el discurso entre la armonía y la disonancia disipa desde el principio la sospecha de que aquí se intercambian diversas formas de sublimidad y otras armonías santificadas, peligrosamente cercanas al kitsch. Esta composición es, prácticamente idéntica a “20210310”, la pieza con que se abre “12”, en la que Noto se ha “limitado” a generar glitches, que percibimos, quizá, como ese “error” celular que el músico japonés arrastraba como una condena, y que aquí se emplea, es mi impresión, como una ofrenda de cuidado y ternura.
Es muy posible que cuando Sakamoto creó “12” –entre marzo de 2021 y marzo de 2022– y Noto creó sus aportaciones, entre noviembre y diciembre de 2022, estaba ya claro que el de Nakano no viviría para ver su publicación. En este contexto, sorprende lo poco sentimental que suena esta música. Los amigos mantienen sus diálogos con una sobriedad respetuosa, apostando por la densidad atmosférica en lugar de por la intensidad emocional. Pero merece la pena escucharla con atención: bajo la superficie se esconde aún más, porque estos diálogos íntimos entre Sakamoto y Alva Noto se presentan siempre desatados y con cada conversación se explora un espacio sutilmente diferente.
En la mayoría de las ocasiones se reconoce nota a nota la grabación original. Los sonidos electrónicos no modifican las melodías de Sakamoto, sino que actúan como un extra que no aporta excesivas novedades. Solo hay un par de casos en los que hay aportaciones notables a las piezas originales en las que se basan las de “12 Conversations”: en “Conversation 7” –correspondiente a “20220214”, en la que se escucha la voz de la ensayista y escritora nipona Emma Maeda, que no aparecía en “12”, leyendo, en japonés, un pasaje de “Ur-Geräusch” (el sonido primigenio), un ensayo de 1919 escrito por el poeta alemán Rainer Maria Rilke– y en “Conversation 9” –correspondiente a la composición “20220302” de “12”, que es la más modificada, ya que los 2’52” de la pieza original se han convertido en 8’24” en “12 Conversations”, divididos en cinco movimientos, y en los que da también la sensación de que Sakamoto ha vuelto a trabajar sobre su punto de partida tomando en consideración las aportaciones de Nicolai/Noto–.
Los más de veinte años de colaboración han adquirido en “12 Conversations” no una forma de retrospectiva, sino, curiosamente, de continuidad, aunque, después de la integración casi total de piano y electrónica que lograron ambos en “Glass” (2018), este disco se limita demasiado a un esquema casi automático de “piano + electrónica” que agua ligeramente, tal vez movido por un exceso de respeto, la calidad del homenaje que Nicolai/Noto le ha querido ofrecer a su viejo amigo. Digamos, sin embargo, que “12 Conversations” nos ofrece una experiencia auditiva maravillosamente suave, que destaca por la delicadeza de su tacto y por lo cariñoso que resulta el conjunto. ∎