Álbum

Sylvan Esso

Ow ∞ › Psychic Hotline, 2026

Desde hace muy poco y tras un año de ausencia en señal de protesta, Sylvan Esso vuelven a tener su catálogo en Spotify, lo que no significa exactamente que hayan decidido amoldarse a las Reglas del Juego. De hecho, si algo se escucha en “Ow ∞” es a un grupo seguro de querer hacer las cosas solo a su manera. Amelia Meath (Mountain Man) y su marido Nick Sanborn (bajista de Megafaun) vuelven a la plataforma de Spotify para que toda la gente posible escuche el resultado de construir un disco durante años, sin prisas, con hasta seis baterías diferentes, a veces un par de ellos en el mismo tema. Es la ventaja de tener un sello propio, Psychic Hotline: solo tú mismo te presionas y puedes recordar que “play” significa “jugar”.

Durante algunos años, el dúo electro-pop (no exento de elemento roots, a pesar de las nuevas herramientas de trabajo) pareció destinado a las grandes ligas. Su debut homónimo de 2014 fue un éxito sorpresa por singles como “Hey Mami” y “Coffee”; el segundo, “What Now” (2017), les permitió competir en los Grammy y sonar en la radio con, paradójicamente, la canción contra la radiofórmula “Radio”, y en 2020, su enorme single “Ferris Wheel” puso banda sonora a material promocional de Apple.

Todo eso ya ha quedado atrás. En el nuevo álbum hay canciones directas y hasta pegadizas, pero Sylvan Esso se han empeñado en corromper todo el repertorio con detalles de producción deliciosamente chirriantes, o, en otras palabras, dejar un hueco vacío e intrigante en sus perfectos puzles pop de ayer.

Ese escaso interés en acomodarse queda claro desde el arranque con “Entertainment & Coca-Cola”, himno inquietante (esa voz de Meath con el pitch bajado, no al nivel de The Knife, pero casi) sobre el sueño americano: “Vivo en una casa / tengo un trabajo / olvidé que necesitaba / pero sé lo que quiero / y eso es entretenimiento y Coca-Cola”. Justo después, “Flood Season” nos trae a (algo parecido a) los Sylvan Esso más canónicos, una versión ligeramente distorsionada de los niños mimados de la NPR de hace una década. Pero para distorsión, la de “Hot Slob”, medio canción infantil, medio punk malhablado, con guitarras a veces filtradas y recortadas con la mayor idiosincrasia, como en la estridente “Sledge”, compuesta bajo la influencia del huracán Helene, que inundó su estado natal de Carolina del Norte, y los incendios forestales de California de 2025, que sacudieron el proceso creativo de “Ow ∞”.

En una onda más hip hop (o trip pop, si quieren, al estilo de Poe) se mueve “Concrete Glen”, con sample del “Svefn-g-englar” de Sigur Rós, o “Back Again”, que a pesar de su título no va de su reconciliación con Spotify. “Ribbon” se basa en voces a capela de Meath aviesamente superpuestas. “Plastic Sword” los ve jugar con el bluegrass sin salir del futurismo que lo domina todo y que ya se ve venir desde esa preciosa portada.

Todo lo citado es muy disfrutable, pero nada es tan emocionante como “On And On”, corte estrella semioculto en el tercio final del álbum, en penúltima posición, lugar ocupado universalmente por algo de relleno. Es un corte a la vez arrastrado e imparable en el que se puede advertir que la mayoría de tomas vocales del disco son las primeras: Meath en su estado más vulnerable, sin filtros a la vista, y doble batería por cortesía de TJ Maiani y el mismísimo Glenn Kotche de Wilco. Maravilla. ∎

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