Álbum

Troye Sivan

She’s The Best › Interscope-Universal, 2026
Tras convertir “Something To Give Each Other” (2023) en una celebración del sexo, la noche y la comunión queer, Troye Sivan ha descubierto que la fiesta también tiene sus horas muertas. “She’s The Best” es el disco que viene después, cuando la euforia empieza a perder fuelle y el regreso a casa se convierte en una experiencia bastante menos glamurosa de lo que prometía la noche. Pero Sivan no parece dispuesto a renunciar a la diversión para ponerse trascendental. Prefiere dejar que ambas cosas convivan, aunque a veces no terminen de entenderse.

La canción titular abre el álbum con un breakbeat vaporoso, sintetizadores brumosos y una interpretación casi hablada que le quita solemnidad a una declaración de amor. Con Charli XCX en los coros y Nicole Kidman protagonizando el videoclip, Sivan vuelve a demostrar que sabe moverse por el ecosistema de las grandes divas sin perder del todo su condición de estrella de culto. “Party”, por su parte, toma prestado el imaginario de Madonna y convierte la repetición de una palabra en una especie de mantra hedonista.

Tras el pulso de house nocturno de “Canada Dry”, con un aire que remite al costado más lánguido de “Erotica” (Madonna, 1992), el disco empieza cuando Sivan abandona la pista de baile. “I Do This For You” mezcla un sample de culto trip hop con una producción que combina sonidos y fragmentos como si fueran restos de una conversación digital. El resultado refleja bien esa contradicción tan actual: buscar a alguien con quien conectar mientras sigues atrapado en el ruido y las distracciones de las pantallas.

El LP se vuelve más frágil en “Embarrassingly”, una canción acústica y delicada que esconde bajo su apariencia casi inofensiva una letra sobre masturbarse pensando en un ex. Sivan entiende que la vulnerabilidad no tiene por qué adoptar la forma de una confesión solemne; a veces es más revelador admitir algo vergonzoso que construir una gran declaración sentimental. “Cowboy” explora ese mismo territorio desde una intimidad menos aparatosa, mientras que “Le Boy” va acumulando capas de sonido hasta convertir la búsqueda de una persona todavía desconocida en una fantasía de proporciones casi épicas. En “Love So Big It Hurts”, las cuerdas y las guitarras distorsionadas amenazan con desbordar una canción pop que parece necesitar precisamente ese exceso.

No todo funciona igual de bien: “FF” se pierde en sus propios remolinos psicodélicos y “Troye Meets World” no consigue que su aceleración vocal resulte tan estimulante como pretende. También hay momentos en los que la espontaneidad se confunde con la falta de dirección. Pero “She’s The Best” no necesita ser tan inmediato como su predecesor. Es un álbum irregular, sí, aunque esa libertad le permite alternar el hedonismo de la pista de baile con canciones más íntimas, arreglos inesperados y melodías que se resisten a la primera escucha. Al final, lo que queda es la sensación de un artista que ya no necesita repetir la fórmula que le funcionó: una resaca que todavía recuerda perfectamente el subidón. ∎

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