Amor compartido” (Sony, 2026), el tercer disco de Cupido, sucede mucho tiempo después a “Sobredosis de amor” (Primavera Labels-Universal, 2022) y resuelve ese largo parón de la forma más improbable: un álbum entero de colaboraciones. Hablar con el quinteto formado por el trapero barcelonés Pimp Flaco más los miembros del grupo Solo Astra –Alejandro “Al” García (bajo), “Toni D” Díaz (guitarra, voz, sintes), Dani “Dannel” Rodríguez (batería) y Luis “Luichi Boy” Sansó (voz y guitarra)– sobre estas canciones acaba conduciendo a otros lugares: el modelo de single tras single, el desgaste real de vivir de la música, el miedo de los raperos españoles a envejecer, la tiranía de las etiquetas y qué significa abrir un proyecto a trece voces ajenas sin dejar de sonar a uno mismo. Trece colaboradores de México, Chile, Argentina, Puerto Rico, Guatemala, Estados Unidos y España, de l0rna a Cuco, de Usted Señalemelo a Kinder Malo, dibujan un mapa de la música alternativa en español a ambos lados del Atlántico.
Cupido nació en 2017 como un experimento improbable, el rapero metido en la maquinaria de pop psicodélico de Solo Astra, y funcionó tan bien que “Préstame un sentimiento” (Hermanx-El Segell del Primavera, 2019) acabó entre los discos más escuchados de aquel año. Después llegó la retirada temporal de Pimp Flaco, la vuelta el día de San Valentín, un segundo álbum y un silencio que muchos leyeron como punto final. No lo era. Lo podremos comprobar este otoño-invierno gracias a la gira de salas que van a realizar: en noviembre tocarán en Málaga (7), el festival Es Gremi Sounds de Mallorca (14), Granada (27) y Sevilla (28); en diciembre pasarán por Madrid (29) y en enero harán escala en Valencia (8) y Zaragoza (29). Para el mes de febrero tienen programado concierto en Bilbao (19).
Parece inevitable empezar por el parón entre el segundo y el tercer disco. Más allá de las razones, me interesa cómo se gestiona dentro de un grupo un alto así. ¿Volvemos o no volvemos?
Pimp Flaco: Eso de “¿volvemos o no volvemos?”. La gente está acostumbrada a que saques música cada semana, y parece que cuando no lo haces estás muerto. Pero ahí estábamos. Salió un EP. Salió un EP (se refiere a “Te hago un resumen”, publicado por Universal el 14 de febrero de 2025) porque este disco no podía salir todavía, y era este el que tenía que haber salido. Como ahora ya se sabe, son todo colaboraciones, y eso ya te deja entender que no estaba todo en nuestras manos. De hecho, va a salir el disco y hay nombres que aún no aparecen, porque es gente con una carrera importante y no puedes estar ahí entorpeciendo.
Luichi Boy: Hemos pasado de no hacer colaboraciones a un disco entero de colaboraciones. Por eso se llama “Amor compartido”, y por eso hemos estado dos o tres años haciéndolo. Somos un grupo un poco de vieja escuela en eso. Nuestro último disco es de 2022. Hoy es raro que un artista deje pasar tanto tiempo.
Pimp Flaco: Pero seguíamos tocando y viajando por Latinoamérica y España. El disco ha tardado, sí, pero yo creo que en realidad no ha tardado. Si lo miras con la perspectiva de 2004, el disco ha salido pronto. Lo que pasa es que hoy parece que todo se acaba enseguida.
Toni D: Nos faltaba un cambio de equipo: discográfica, booking, todo. Lo importante era no precipitarnos. Las colaboraciones podían entrar cada una en su momento, y ha sido complicado encontrar el momento en que todos pudiéramos coincidir. Ha sido un trabajo de fondo, de maratón, y sigue siéndolo, porque ahora sale el disco y ya hemos pensado cosas que vienen detrás. Esto no se queda aquí.
Sonido Muchacho es vuestra oficina de representación, una empresa que ha cambiado y ahora mismo es casi un conglomerado: tiene a los grupos que más pegan, a los que aspiran a ser algo en España. Por una parte es un reconocimiento. Por otra, es jugar la Champions, competir por la atención dentro de la misma casa.
Pimp Flaco: No hay que tener miedo a eso. Si tu proyecto funciona, aunque tuvieran a Paul McCartney en el sello vas a tener tu hueco. Nosotros somos una banda como otras que tiene Sonido Muchacho, pero venimos de otra rama. Hay de todo ahí. Yo, al menos, no tengo ese miedo.
Toni D: Cuando llegamos en el segundo disco había seis personas trabajando. Ahora son cuarenta. Hemos desarrollado el proyecto desde abajo.
Habéis seguido dando conciertos y sacando cosas, pero con la dinámica de consumo actual de streaming, un single, otro single, otro single, ¿tenéis la sensación de que este disco tiene que recuperar terreno?
Luichi Boy: Buena pregunta. A veces nos sorprende, al menos a mí, porque siempre hemos sido muy fieles a tomarnos nuestro tiempo, y la gente ha estado ahí. Cada vez que sacábamos un single o un EP, aunque tardáramos, el público respondía.
Pimp Flaco: De todas maneras, no puedes estar pensando en eso, porque solo te genera ansiedad y gastas energía. Tienes que entrar en el taller, que es el estudio, hacer lo mejor posible tu trabajo, y luego ir al otro taller, que es el escenario. A partir de ahí, lo que tenga que pasar. Ha habido épocas mejores y peores, como para cualquier artista. En el momento en que te empiezas a fijar en eso, le quitas atención a tu trabajo. Cada día sale un artista nuevo. No una canción, un artista. Y encima se parece a ti. Te volverías loco pensando “esto me dura dos semanas”. Y llevamos siete años con este proyecto.
Toni D: Es un repertorio. Todas las canciones de los discos van subiendo, cada una en su mundo. Seis años después la gente pensaba que ya no íbamos a estar, y aquí seguimos. De eso estamos orgullosos.
Pimp Flaco: Siete años y unas treinta canciones.
Hablando con otros grupos noto cierto cansancio, casi siempre con la boca pequeña, hacia ese modelo. Quien más lo paga son los artistas: single, single, disco, gira, promo. Y el streaming no da el dinero que debería. Quema mucho, creativa y personalmente.
Pimp Flaco: Ayer estaba viendo en TikTok el concierto de no sé quién y me dio por pensar en lo que desgasta la vida de un artista que vive de la música. Desde fuera parece maravilloso, como que vives un sueño. Y lo vives. Pero esto quema, gasta mucho. Haces canciones, luego los videoclips de esas canciones, luego los vídeos para redes, luego otra cosa. No se acaba nunca. Y encima no eres millonario. Eres un chaval como cualquier autónomo que está currando, te lo llevan todo, y estás todo el día trabajando desde que te despiertas hasta que te acuestas. Hasta sueñas con canciones. Pero es lo que hemos elegido. No es fácil.
Toni D: Desde el escenario no ves el conjunto. Piensas “yo estoy aquí, yo puedo tocar”. A mí me pasó con Noel Gallagher, lo veía en una época muy enfadado y de repente cambió el chip y dijo que estaba haciendo lo que tenía que hacer. Lo difícil es mantenerse.
Es un disco de colaboraciones, pero suena a Cupido. ¿La dificultad fue artística o logística?
Luichi Boy: Ha sido sobre todo orgánico, esto que voy a decir es evidente, pero ha funcionado porque a muchos artistas distintos les gusta Cupido. Y, a la vez, durante estos años hemos construido una identidad. En el disco entran un montón de voces, pero entran dentro del universo de Cupido. Eso es lo guay, que la gente lo perciba: hay muchísimas voces, cada una con su color, pero todas caben dentro. Hemos sido muy fieles a eso.
Toni D: Representa lo que Cupido es. Que un artista quiera sumarse y entrar en nuestro terreno, y que entregue una canción que probablemente nadie esperaría de él, eso es un poco la magia.
Pimp Flaco: La complicación ha sido más logística, juntar a tanta gente con sus proyectos personales. Y en mi caso tuvo un plus añadido: en mi vida había cantado una canción que no fuera mía. Cuando escribes una canción te la vas memorizando a la vez que la haces. Cuando te pasan un trozo que no es tu manera de escribir, ni tu idioma, ni tu manera de hablar, es un esfuerzo extra. A lo mejor la gente no lo valora, pero luego hay que defenderlo en directo.
Escuchando el álbum me impresiona lo reconocible que es. Pienso en Dorian cuando sacaron “Ritual” en 2022 y colaboraron con artistas latinoamericanos: para parte de su público fue una distorsión. Vosotros tenéis ese maridaje de sonidos en el que de repente entra un aire a Los Rodríguez acompañado por algo que suena a Daft Punk de fondo, y sigue siendo Cupido.
Pimp Flaco: Cupido es exactamente eso. Nace de un grupo de música experimental.
Dannel: Con un rapero.
Pimp Flaco: Y a partir de ahí hicimos lo que quisimos. Los sintetizadores son muy de electrónica, y con la guitarra esa mezcla te da opción a todo, a cualquier género, a cualquier sonido.
He llegado a leer “psicodelia” e incluso a veros en alguna portada de rock argentino.
Pimp Flaco: Lo agradezco, pero no puedo compartir eso porque no me siento identificado. Yo no soy rock argentino. Ojalá fuese rock, ojalá fuese rap, ojalá fuese todo. Pero no soy nada de eso. Que un rockero argentino me ponga ahí y me juzgue por algo que no soy es un error. Antes de meterme en una etiqueta, pregúntame. Aunque sea un correo: “Oye, ¿qué pongo, la de rock, la de indie o la de urbano?”. Y al menos eliges con conocimiento.
Luichi Boy: A mí ya no me molesta que la gente juegue con las etiquetas. Las etiquetas vivieron una época en que la gente las necesitaba más. Que cada uno asocie como quiera.
Pimp Flaco: Lo que molesta es que te etiquete alguien que ni siquiera conoce la música que haces. Que se ponga “Préstame un sentimiento”, que algo de rock tendrá, claro, pero es que tiene un poco de todo.
Tres discos dan para hacer balance. Treinta canciones en siete años. ¿Os paráis a mirar atrás, qué os gusta y qué no?
Toni D: Es complicado mirar al público. Si te paras a mirar demasiado, a veces no es bueno. Habrá cosas que hacías antes y dices “esto ya no lo voy a hacer”.
Pimp Flaco: Es algo natural, orgánico, porque creces. Yo cometí muchos errores al principio de mi carrera con el rap, y con perspectiva he cambiado muchas cosas: mi lenguaje, mi manera de estar en redes, ya un poco más adulta, sabiendo que te ve gente muy joven. Las letras también. Y aunque ellos digan que no, inconscientemente también habrán cambiado, y habrán mejorado, se habrán vuelto más técnicos. Veo artistas que no cambian nada y me da una pereza... Es como forzar la máquina para que siga funcionando con lo que un día te funcionó, y a lo mejor ya ni eso funciona, y te quedas estancado.
Es un poco la reflexión que hizo C. Tangana, que con 40 años ya no podía ponerse a rapear porque los chavales no se lo iban a creer.
Pimp Flaco: En España hay una movida con eso, los raperos están frustrados con hacerse viejos, porque aquí no hay raperos viejos. En Estados Unidos los hay de 58 años. Ese miedo se irá yendo. No quiero dar nombres, pero hay artistas españoles que con 60 años siguen ahí, y con veintipocos seguramente también pensaban “me hago viejo, esto se acaba”. Y se mueren siendo mitos.
Toni D: Ramoncín.
Pimp Flaco: Ramoncín. Si haces bien tu trabajo, arrastras generaciones. No hay que tener miedo a hacerse viejo. Si eres rapero, haz rap, y siempre habrá gente mayor que te escuche, porque tú también eres mayor y hablas de lo que ellos quieren oír.
¿Qué diríais que habéis aprendido con “Amor compartido”?
Pimp Flaco: Que las colaboraciones son muy complicadas, sobre todo en la distancia. Y poco más, porque al final ha salido un disco de Cupido. Es como una relación: si quieres que sea fuerte, tienes que estar trabajándola, ayudando. Aquí igual. Te agota, pero hay que cuidarlo para que salga bien.
Toni D: Lo más claro es que ya no está todo en tus manos. No puedes manejar los tiempos, no sabes qué va a gustar, hay que tener paciencia y adaptarse. Pero todo tiene su valor.
Quería preguntaros por Latinoamérica. Durante mucho tiempo los grupos españoles se iban para allá casi para ganar caché aquí y poder decir que habían tocado en Argentina o México. Hace años que eso cambió y os tomáis el mercado en serio, como un mercado más, con su promoción y su conexión con el público. ¿Cómo lo veís vosotros?
Toni D: Por suerte, muy bien. Antiguamente los artistas decían eso para ganar caché en España. Ahora, con las redes sociales, no engañas a nadie: si no hay fotos, si no hay estadísticas de esos países, no hay nada. De repente un artista español se va a Colombia, o a Perú, y lo peta. Nosotros trabajamos sobre todo en México, Chile y Argentina.
Pimp Flaco: Con Perú nos quedamos con las ganas. Cuando sacamos el cartel de la gira había muchísima gente de Lima pidiéndolo, lo intentamos y no pudo ser. Fue una gira dura, dura, dura. Me acuerdo de Monterrey... En cambio en México nos quieren mucho. Es increíble. Yo soy malísimo con los idiomas, pero llego a México y estoy en mi casa. Es como aparecer en otra partida de un videojuego, otro nivel, superfresco.
No es fácil, porque México tiene un mercado musical muy potente. Muchos grupos me han dicho que han aprendido mucho yendo allí, que hay mucho nivel, y que se contagia bastante de las dinámicas de trabajo de Estados Unidos.
Pimp Flaco: Es como con el flamenco. Aquí están el flamenco y todas sus variantes, y todos los artistas jóvenes acaban tirando de eso. Ellos tienen lo suyo con los corridos, con lo regional. Cada país arrastra su raíz, y al final siempre acaba apareciendo. ∎