“Been a year of regulation / Plastic spoons and medication”. Un año sobreviviendo a base de reglas estrictas, pastillas y cucharas de plástico. Menudo panorama. Son versos de “The Intersection”, una de once canciones que Radio Free Alice presentan en su primer álbum, “What’s In Between” (Atlantic Records, 2026), publicado el pasado viernes, 30 de octubre. El cuarteto australiano de Melbourne, formado por Noah Learmonth (voz y guitarra), Jules Paradiso (guitarra), Michael Phillips (bajo) y Lochie Dowd (batería), ha estrenado también su correspondiente videoclip. Atrás quedan tres EPs, “Radio Free Alice” (2023), “Polyester” (2024) y “Empty Words” (2025). En España pudimos comprobar la fuerza de su directo en la última edición del Bilbao BBK Live. Ahora regresarán para presentar este debut en una fecha única: el viernes 27 de noviembre en la sala Sidecar de Barcelona, que ya ha colgado el cartel de entradas agotadas.
Lo curioso es que, escuchando la canción, nadie diría que su protagonista está pasando por semejante calvario. La batería entra con un ritmo alegre, las guitarras tienen ese brillo del pop británico de los ochenta y el bajo se escucha con claridad durante toda la pieza. Todo tiene una ligereza sorprendente para una canción con semejante argumento. Noah Learmonth ha explicado que “The Intersection” es, ante todo, una canción de amor. También ha reconocido que les pone algo nerviosos haber compuesto su tema más pop hasta la fecha, aunque les entusiasma la idea de permitirse melodías cada vez más abiertas.
Pero volvamos a esta historia bastante triste. El narrador está ingresado contra su voluntad en un hospital psiquiátrico e intenta conservar una relación sentimental con alguien del exterior. “Sent me books on love and sex and / Sent me books whilst I was sectioned”, canta Learmonth, recordando los libros sobre amor y sexo que aquella persona le enviaba durante su internamiento. También sueña con ella en Central Station. Entremedias aparecen la medicación, las restricciones y la desesperación. Cuando regresa a casa de sus padres –“Now back at home with Mum and Dad”– tampoco encuentra demasiado consuelo: el tictac del reloj le resulta insoportable, aparece un vaso roto y más adelante deja una frase bastante inquietante: “It wasn’t glass that cut my hand” –no fue el cristal lo que me cortó la mano–.
El videoclip, dirigido por Kevin Lombardo, muestra a la banda tocando en una sala de paredes blancas, aparentemente una galería de arte, a juzgar por los créditos de los figurantes. Predominan los tonos azulados y verdosos, con una iluminación pálida que recuerda por momentos a la de un centro sanitario. La cámara alterna primeros planos de los músicos y sus instrumentos con tomas generales. A saber qué pensarán los galeristas de una canción de amor ambientada en un hospital psiquiátrico. Nosotros nos habríamos quedado hasta el cierre. ∎