En el cielo caribeño. Foto: Sebastian Comba
En el cielo caribeño. Foto: Sebastian Comba

Entrevista

Lido Pimienta: “Nada de mi discurso del Caribe está fabricado”

Si hay una artista que cuenta el Caribe sin evocaciones ni romanticismos, es Lido Pimienta. La artista colombiana ha creado un universo en tiempo presente que describe como: “La era dorada del Caribe Sublime, belleza abundante y resistencia espiritual diaspóricas”. Con esta frase nos introduce en el concepto de su álbum “Caribenya”. Hablamos con ella antes de sus próximas actuaciones en España: estará el 2 de noviembre en la sala Upload de Barcelona y el 3 de noviembre en la sala Villanos de Madrid, como parte del ciclo Las Noches de Río Babel.

Lido Pimienta, nacida en Barranquilla, de raíces indígenas wayúu y radicada en Canadá desde los 12 años a pesar de provenir de una colosal capital del Caribe, no parece interesada en reproducir estereotipos de esta región. En la actualidad, reparte su tiempo como equilibrista entre ambos países, así que puede decirse que su mirada caribeña no pertenece a la nostalgia o al exilio, aunque sí es la de una migrante que integra la diáspora caribeña en el mundo. Desde esta complejidad geográfica e historia personal, empezó a construir “Caribenya” (ANTI-[PIAS] Ibero América, 2026), la nueva producción discográfica que la artista ha presentado este año y que la trae de regreso a España la próxima semana.

“Caribenya” se erige como complemento o lado B de “La belleza” (ANTI-[PIAS] Ibero América, 2025). Concebidos inicialmente como un álbum doble, ambos trabajos se lanzaron por separado con un año de distancia, pero hoy se pueden escuchar en conjunto. Mientras que “La belleza” es un álbum grabado junto a la Orquesta Sinfónica de Medellín y el Coro La Belleza de Barranquilla, “Caribenya”, de alguna manera, regresa a la experimentación electrónica con sonidos afrocaribeños. Lido compuso y produjo este trabajo valiéndose de figuras como Chancha Vía Circuito en la coproducción, entre otros nombres. En este nuevo álbum, la música y las artes visuales van de la mano. La portada tiene un concepto estético propio y, como la obra de arte que es, se llama “You can sit at our table. A generous queen always serves”. Acerca de esta manera de vivir y entender el Caribe, al que describe como “sublime”, conversamos con ella.

“Marea”, vídeo realizado por Sísifo. Canción incluida en el álbum “Caribenya” .
¿Cómo sientes que ha sido recibido tu más reciente álbum, “Caribenya”?

Pues he sentido que la gente está en total conexión con los mensajes del álbum, está cantando las canciones. Estoy en medio de una gira y la gente se sabe todas las letras y, bueno, estoy muy emocionada. Eso quiere decir que está pegando donde tiene que pegar.

“Caribenya” es una mezcla entre la palabra Caribe y Enya, a quien reconoces como una influencia tuya. ¿Quieres contarnos algo más sobre este título?

Es una mezcla tal cual entre la palabra Caribe y la palabra Enya, una cantante que yo admiro mucho porque no da entrevistas, no se va de gira, vive en su castillo con sus seis gatos y controla su narrativa. En su momento más apoteósico le querían poner la etiqueta new age. Sin embargo, ella nunca se ha encasillado en esas cosas. Yo me encuentro muy alineada con eso porque a mí siempre me meten en la etiqueta de world music, que para mí no tiene nada que ver. Yo no hago eso. Tiene algo bonito ser eso, pretender ser como la Enya del Caribe. Yo soy una artista experimental, una artista que está en la vanguardia, y de ahí vino ese nombre, que creo se refleja en todas las canciones, se refleja en todas las cosas que vienen de mí. Y estoy supercontenta, siento que con cada disco logro alcanzar un nuevo nivel de producción, aprendo más, mi voz evoluciona más.

El inicio de tu gira fue en Colombia, en el Festival Cordillera. ¿Cómo te fue presentando el álbum con público local?

Estaba muy nerviosa porque me pusieron justo al mismo tiempo que Sean Paul. Era poner a la gente a escoger entre un show punkero revolucionario y un show para bailar. Estaba difícil, pero empecé y llegaba más gente, llegaba más gente, y estábamos así como “uau, ojalá que les guste”. Me encantó la respuesta del público. Me trataron superbien en el festival, se portaron espectacular con nosotros, con todo mi equipo, y eso siempre se refleja en el show porque se siente uno cómodo desde el principio. Estamos ahora en conversaciones para hacer exhibiciones de arte con mi obra plástica, y ahí siempre hay oportunidad para hacer música en vivo. Siempre estoy trabajando para volver.

“‘Caribenya’ es una mezcla entre la palabra Caribe y la palabra Enya, una cantante que yo admiro mucho. En su momento más apoteósico le querían poner la etiqueta new age. Sin embargo, ella nunca se ha encasillado en esas cosas. Yo me encuentro muy alineada con eso porque a mí siempre me meten en la etiqueta de world music, que para mí no tiene nada que ver”

Durante esta gira hiciste una presentación especial en la Ópera Nacional de París con el Colegio del Cuerpo de Cartagena. ¿Cómo fue esa experiencia?

Sí, estuvimos junto a los bailarines del Colegio del Cuerpo de Cartagena de Indias, apoyando el lanzamiento de la marca de ropa colombiana Baobab en la Semana de la Moda de París. Por un lado, estar en un teatro de ópera, en un espacio donde se viva la música clásica, no es algo extraño para mí. Desde 2020 vengo haciendo conciertos con orquestas sinfónicas y canto en teatros de ópera, así que para mí era normal, y por eso elegí temas de mi propio repertorio. Pero cuando salí del escenario y fui detrás, estaba todo el equipo llorando, los bailarines llorando, todo el mundo llorando. Y yo dije: “Pero ¿por qué?”. Tener esa reacción fue muy emocionante. Me hicieron llorar a mí también porque es cuando uno se da cuenta de que hicimos historia como compañía. No fue solamente una presentación de Lido Pimienta, sino una presentación junto al Colegio del Cuerpo de Cartagena, apoyando la colección y el debut de una marca colombiana en la Semana de la Moda de París. Estamos todavía flotando con el éxito de la producción y esperando que más cosas así puedan ser posibles. ¿Quién mejor que la gente indígena y negra para ocupar esos espacios y crear algo sublime?

Vives entre Canadá y Colombia. ¿Cómo has logrado construir tu vida así?

Es que siento que nunca me fui de Colombia. Cuando estoy en Canadá, estoy en modo familia, atiendo mis cosas, pero estoy superpendiente de estar aquí para mis hijos. Cuando voy a Colombia, me llevo mucho trabajo y también tengo allá a mi otra familia. No me siento extraña en ninguna parte. Creo que esa es la respuesta perfecta. Obviamente, cuando voy a Canadá el invierno es difícil. Tiene mucho poder estar en el mar. La cultura aquí es full fría. A veces a uno le da esa añoranza de volver a estar allá, en ese calor humano y con esa calidad humana. Pero al mismo tiempo ya he aprendido a apreciar en dónde estoy, a tomarme lo mejor de cada lugar y aprender de cualquier sitio.

Tu carrera a nivel internacional se ha impulsado desde Canadá, fuera de los circuitos que suelen asociarse con la música latina. ¿Qué encontraste allí que te permitió construir tu propio camino?

Yo hubiera podido irme a Nueva York, a México o a Los Ángeles, pero encontré un sitio acá, una comunidad, un sistema. Aquí tuve a mis hijos y he aprendido a moverme muy bien como persona. Volver a hacer otra mudanza no es necesario. Con mis amigos de Canadá hacemos música todo el tiempo, colaboramos, nos apoyamos, hacemos festivales, exhibiciones de arte y discos juntos. En todos mis álbumes hay gente de Canadá y de Colombia, y en “Caribenya” incluso hay gente de Puerto Rico, de Argentina o de República Dominicana. El retorno para mí será a Colombia, cuando ya pueda estar allá permanentemente. Eso seguramente será cuando mi hija cumpla la mayoría de edad. Mientras tanto, estamos acá. Voy y vengo, y tengo ese gran privilegio de poder estar en varias escenas.

Conexión perfecta Colombia-Canadá. Foto: Sebastian Comba
Conexión perfecta Colombia-Canadá. Foto: Sebastian Comba

¿Te sientes cómoda con que te definan como una representante del Caribe en el mundo o prefieres verte como una artista universal?

Yo soy orgullosamente caribeña. Me da mucho orgullo representar al Caribe, representar a La Guajira, a Barranquilla, a Colombia. Siento que somos un país que es tan hermoso, tan sublime a pesar de las problemáticas que tenemos. Yo no me escondo de las cosas que me hacen ser quien soy, de los territorios que me vieron crecer, de los palos de mango que me enseñaron a cantar. Para mí, todo esto es natural. Nada del discurso de Caribe de Lido Pimienta está fabricado. Y por eso no me da pena ni me molesta que me denominen artista caribeña.

Has contado que algunas oportunidades en la música no te convencieron porque implicaban ceder parte de tu autonomía. ¿Cómo has aprendido a establecer tus límites dentro de una industria musical que te empuja a seguir creciendo?

Tanto los artistas de Canadá como los de Colombia, el 99,9%, quiere alcanzar la fama a toda costa. En Canadá todavía quedan –aunque están desapareciendo– ciertos sistemas de protección social que garantizan la cobertura de derechos básicos. Muchos músicos tenemos la oportunidad de sobrevivir económicamente aunque no hagamos música ni demos conciertos durante todo el año. En mi caso, llegué a escenarios y plataformas internacionales por coincidencia y suerte. Nunca me lo había planteado, ni siquiera sabía cómo funcionaba esta industria. Para poder mostrarles a los demás lo que estaba haciendo, subí mis canciones a MySpace. Julieta Venegas las escuchó, le gustaron y, a partir de ahí, una cosa llevó a la otra. Pero no fue algo como “me estoy preparando para esto y voy a entrenar mi voz para conseguirlo”. Me han llegado oportunidades, algunas sumamente grandes, que por supuesto he sabido aprovechar. Sin embargo, en otras, cuando lees el contrato y te dicen que vas a pertenecerle a alguien, me echo para atrás. ¿Por qué? Para mí, la música es uno de los tres trabajos o expresiones artísticas que me dan sustento. La música no es una obsesión ni es el vehículo que tiene que proporcionarme todo lo que necesito. También tengo una práctica plástica y otra dedicada a la escritura. Esas otras facetas hacen que yo esté bien en el mundo.

¿Hay algo que te quede pendiente y que quieras hacer en relación con ese universo de música colombiana y caribeña?

Lo que me queda por hacer es lanzar el último disco de El Sexteto Tabalá en San Basilio de Palenque, el último que grabó el maestro Rafael Cassiani antes de morir. Tengo una relación muy cercana con el sexteto desde que tenía 13 años, y siempre he querido ayudarlos, ser parte de ellos y de su música. Cuando el maestro ya estaba muy enfermo, yo tenía muchas canciones y las grabamos. Pronto vamos a poder organizar ese paquete sonoro y ponerlo en el mundo en honor a ese maestro de la música colombiana que fue Rafael Cassiani. ∎

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