Romería al desnudo.
Romería al desnudo.

En portada

Rodrigo Cuevas

“Deberíamos educar en la belleza y el respeto, por encima de todo”

Fotos: Pilar Morales

22.09.2026

Con su tercer trabajo, el músico asturiano parece poner fin a la serie de álbumes-manual que han sacudido nuestra música popular contemporánea. Conversamos con él a su paso por el festival cartagenero La Mar de Músicas, en el contexto de una gira imprescindible –no conviene perderse el espectáculo “La belleza”– que todavía tiene fechas programadas. Este sábado, 26 de septiembre, recalará en Soria; en octubre pasará por Sevilla (17) y en noviembre hará escala en Lisboa (9), Oporto (10) y Salamanca (28). En enero del año que viene continuará ruta por Pamplona (4), Bilbao (16), Lieusaint (20), Nanterre (21), Noisiel (22) y Girona (30). Y en febrero, turno para Málaga (6) y Zaragoza (27).

Mediodía del jueves 23 de julio, en Cartagena. Quedamos con Rodrigo Cuevas (Oviedo, 1985) en el hotel donde había descansado la noche anterior, recién llegado de su pueblo. “Casi todos los días vivo en la aldea Vegarrionda, en la parroquia de L’Arteosa del concejo de Piloña”, informa. Él, sonriente como siempre, valiente y predispuesto. Nosotros, quienes firmamos estas fotos y texto, con seis jornadas seguidas del festival La Mar de Músicas a las espaldas. Por delante más de dos horas de pactada sesión fotográfica acuática tan exclusiva como artística y media hora para responder preguntas sobre “Manual de belleza” (Sony, 2026), álbum que el asturiano publicó a finales del pasado marzo. El lugar para hacer las fotografías es la playa urbana de Cala Cortina, concretamente el rincón rocoso que corta la pequeña bahía. El titular escogido por nuestro protagonista, que soñaba con un posado veraniego “a lo Ana Obregón”, es “Rodrigo Cuevas eleva la temperatura en Cartagena”. El sitio improvisado para la interviú, sin duda mejorable, pero es lo que había, fue un ruidoso chiringuito del puerto, con mediocres tapas de por medio. El discurso de Rodrigo Cuevas se articula con conectores como “bueno”, “pues mira”, “o sea” y “fíjate”. La rapidez del mismo es su habilidad. Siempre amable, el magnético artista. Sobre las tablas, el personaje se exagera y nos encandila. Entre la multitud, la menuda persona que lo habita pasa desapercibida.

De su formación académica, Rodrigo afirma que tanto la tuba como el pandeiro le aportaron mucho: “La tuba me enseñó que podía dedicarme a la música y el pandeiro me enseñó lo que podía hacer con la música”. Pese a su formación en Sonología, desconoce qué es la música concreta. De hecho, asignaturas como Electroacústica no le interesaron: “Ni las integrales, ni las fórmulas, ni nada de eso que se daba en esa clase troncal y obligatoria, que incluso se impartía en inglés”.


“A Massiel la escucho muchísimo y me encanta, me parece que es una diva a quien se tiene poco en cuenta. Aquí la gente no le da ni media importancia, ¿verdad? Se recuerda más su parte televisiva y sensacionalista, pero no los temazos que tiene, porque si, yo que sé, ‘El amor’ lo hubiera cantado Patti Smith, sería como ¡guau!”


Respecto al área de la llingua vernácula, prefiere decir asturianu a bable: “Es el glotónimo que siempre usaron los hablantes de Asturias”. Y parece celebrar que el amestáu sea parangonable con el spanglish en Puerto Rico, “donde hay un estado de diglosia, ambas lenguas se terminan mezclando y, dependiendo del contexto, predomina una sobre la otra, aunque además influya el estrato social en el que se encuentre el hablante”. Hablando de poliglotismo, con su paisano Nacho Vegas en mente le pregunto disimuladamente si no se le ha ocurrido meter algunos versos en euskera, catalán o aranés para tener un posible “LUX” en versión propia. Y, obviamente, entra al trapo: “A ver, a veces sí que le doy al francés, pero meter lenguas así, por meterlas… Como Rosalía viaja mucho, claro, tiene que usar los idiomas de sus tierras visitadas”.

Aprovechando este ingenio lingüístico, nos descubre un sinónimo coloquial en asturiano al adjetivo sustantivado “homosexual”, específicamente varón, más adecuado y descriptivo, o menos despectivo y malsonante, que “maricón”, lamentablemente todavía usado como insulto. “‘Manfluritu’ es muy bonito y me encanta”, dice. Y de paso nos define tres términos que domina. “‘Diva’ es una persona valiente y poderosa. Como dice Melody, su vida es ‘un jardín lleno de espinas y rosas’. La libertad debería ser algo tan sencillo como estar tranquilos en nuestra propia casa sin que nadie nos tocase los cojones. Y el folclore, para mí, es el entretenimiento de la gente en el día a día”.

Estreno de la gira “La belleza”.

La mar de manuales

Aunque en una entrevista le regalase a Marc Giró el ingenioso título de “Manual de decadencia” como cierre a una futurible tetralogía que completarían su nuevo álbum, “Manual de cortejo” (Aris Música-Altafonte, 2019) y “Manual de romería” (Aris Música-Sony, 2023), se cuestiona esa continuidad: “Nunca se sabe, pero creo que ya he sido bastante pesado con los manuales. Debería inventar otro discurso, porque si no va a parecer que me faltan ideas”. En un momento de la conversación, le recuerdo que gracias al mismo festival que lo ha programado en cada uno de los espectáculos relativos a su trilogía de manuales –además de invitarlo a acompañar, junto a su ídolo Eliseo Parra y otros, a Rozalén– pudimos entrevistar a Eduardo Cabra, Visitante de Calle 13, el relevante productor con quien repite faena en su nuevo trabajo: “Nos entendemos y llevamos superbien, somos muy amigos y los dos creíamos que aún no habíamos llegado a lo profundo de nuestra colaboración, que podíamos hacer mucho más. Y así fue”. El otro gran productor implicado en los manuales fue Raül Refree, quien produjo “Manual de cortejo” y que también actuaba en La Mar de Músicas este año, presentando “Cru+es”, su proyecto al alimón junto a Niño de Elche. “La verdad es que me encantaría verlos”, afirma.

Más allá de la autobiografía

Hablando de neofolclóricos y de esos egos que fuerzan a escribir tan en primerísima persona, le propongo que quizá el mensaje de las letras puede ser difícilmente identificable por las personas a las que se destina. “Creo que no”, afirma. “Al contrario, a mí me gusta mucho hacerlo muy en primera persona, pero no solamente desde mi primera persona. Me pongo a veces en el lugar de un caballo, de la belleza en su propia primera persona, en muchos lugares más o menos comunes. No solo son autobiográficas”. Aludo entonces a lo que le contó a nuestro compañero Luis Miguel Flores en esta entrevista de Rockdelux“no soy de esos que llaman a la gente para colaborar”– para explicar por qué contó con Massiel para “Un mundo feliz”, con Ana Belén en “Sácame a bailar” o con Mala Rodríguez en “BLZA”. “Aquello que dije fue mentira”, afirma entre risas. “En este disco he llamado a todo el mundo. A Massiel la escucho muchísimo y me encanta, me parece que es una diva a quien se tiene poco en cuenta. Aquí la gente no le da ni media importancia, ¿verdad? Se recuerda más su parte televisiva y sensacionalista, pero no los temazos que tiene, porque si, yo que sé, ‘El amor’ lo hubiera cantado Patti Smith, sería como ¡guau! ¿Cómo se llama esta que acaba de morir, la de ‘Total Eclipse Of The Heart’? (se refiere a Bonnie Tyler, fallecida pocos días antes de nuestro encuentro). Ya le gustaría haber cantado como lo hizo ella”.

Nuestro pequeño mundo

Precisamente en “Un mundo feliz”, la canción de apertura del álbum, hace compendio de elementos para llegar al mismo: “Me quedó un ‘mundo mundillo’, como decía el multidisciplinar Álvaro Retana, redondo y perfecto. Él creaba ‘mundos mundillos’ en sus novelas y por ello me pareció bien hacer este mundo menor. No es un mundo para que quepa todo y que lo habiten siete mil millones de personas. Es un ‘mundo mundillo’ de salón de té, de sala de estar”. Precisamente ese parece ser el concepto de “Al pie del llar”, literalmente “al lado del fuego o del hogar”, un espectáculo de formato minimal concebido para disfrutar en intimidad, mientras toca el piano o la guitarra cantando algunas canciones antiguas que evidencian los cruces culturales entre España y México. Las próximas citas del mismo están programadas para el 20 de noviembre en Vila-seca y el 12 de diciembre en el Museo del Louvre de París.

Del rap al pasodoble

Como decíamos, con Mala Rodríguez se reparte las barras de “BLZA” y le cede un tercio del tema central más un estribillo en el que escuchamos “creepy, freaky, weepy, weaky, nasty, tricky, pretty, prized bellezza”. “Tal elenco de adjetivos se nos fue ocurriendo a los dos, pero fue una idea de María”, desvela. Y con Ana Belén, la gran dama de la izquierda española, se baila un pasodoble que invita a preguntarse cómo podremos llegar a quitarle la caspa a soniquetes y sonoridades estereotipadas tan españolistas. “¡Jugándolos!”, resume él, antes de ampliar su razonamiento: “Para mí un pasodoble nunca tuvo caspa, porque yo lo bailo desde que era pequeño, sin ningún tipo de prejuicio. Me iba recorriendo todas las verbenas de mi pueblo y de los alrededores y bailaba con todas las señoras y con mis amigos. Nunca le vi nada malo al género. Para mí era un baile tradicional más, junto a la cumbia o el merengue, que es lo que se baila en las orquestas de por allá. ¿Por qué de repente voy a meterme en la cabeza que es casposo y avergonzarme? De ninguna manera”.

Rural, universal (y submarino).
Rural, universal (y submarino).

Disco versus espectáculo

En su crítica de “Manual de belleza” para Rockdelux, Alex Serrano escribía: “El problema del disco –si es que tiene uno– es el mismo que tienen todos los discos de Cuevas: la sensación de que estás viendo el espectáculo en diferido”. Personalmente a mí no me sucede, al menos no antes de haberlo visto en escena. “Para nada va a la par el proceso creativo, tanto audiovisual como escénico”, explica nuestro protagonista. “De hecho, ‘Llagares’ (se refiere al guasón cortometraje previo a la publicación del álbum, presentado por Rossy de Palma) fue el que inspiró al espectáculo. Sí que quise que tuviera todo una concordancia, y de uno surgió la idea para hacer lo otro, con un cabaret, con les panoyes (las mazorcas de maíz que sirven como telón de fondo al show) y con la idea de tener público sentado sobre el escenario, aunque nos dimos cuenta de su dificultad y únicamente lo hicimos en dos ocasiones. Quizá en este caso sí que haya ido todo muy en conjunto, pero normalmente no llega a la vez, la idea suele aparecer después. Hago las cosas un poco a la ‘babalà’”.

La diversión, la tristeza y el tempo

Al hilo de la felicidad que impregna su obra, y también su vida, confiesa: “Mis primeros cuarenta años los resumiría en una palabra: divertidos. Reír y gozar es lo que más he hecho”. Desde hace un par de meses algunas webs están compartiendo el supuesto proverbio chino “si quieres ser feliz por una hora, échate una siesta; si quieres ser feliz por un día, ve a pescar; si quieres ser feliz por un año, hereda una fortuna; si quieres ser feliz toda la vida, ayuda a alguien más”. Es otra versión de lo que Rodrigo recita en “Xardineru”, que viene a decir “si quieres ser feliz un día emborráchate, si quieres ser feliz una semana cásate, si quieres ser feliz toda la vida búscate un jardinero que te llene bien el florero”. ¿Rodrigo Cuevas, cuándo pierdes la alegría? “¡Atento! Para que veas lo poco que me entristezco, Sergio, mi pareja, no me había visto llorar en diez años. No me apeno por nada, no tengo corazón. Soy una persona fría. Hasta que perdí a un muy buen amigo y, de repente, empecé a llorar. Así que supongo que cuando pierdo a seres queridos es cuando me pongo triste”.


“Para que veas lo poco que me entristezco, Sergio, mi pareja, no me había visto llorar en diez años. No me apeno por nada, no tengo corazón. Soy una persona fría. Hasta que perdí a un muy buen amigo y, de repente, empecé a llorar. Así que supongo que cuando pierdo a seres queridos es cuando me pongo triste”


Siguiendo con el contenido del álbum, en “Asturcón” se nota la mano en las programaciones del tándem _juno, formado por Zahara y Martí Perarnau. “No fui a ninguna rave de Zahara aunque sí a una actuación de _juno. Con ella hice una de sus canciones y fue divertidísimo (se refiere a “DOLORES” en la versión “REPUTA”, junto a la Agrupación Musical Ubetense). Y con la gente que me divierte me gusta trabajar. El año pasado les pedí que pincharan en el fin de mi gira y en Madrid hicieron un remix increíble de ‘MATINADA (Resaca)’. En conclusión, como esta canción me apetecía que subiera un poco más a tono de club, les pedí que me la remataran”. Así, se observa cierta tendencia a abreviar los álbumes al tiempo que aumentan los BPMs: “¿Acortarlos? Cierto, ‘Manual de cortejo’ era muy largo, el ‘Manual de romería’ un poco menos, es verdad. Y este suena más bailongo, ¿verdad? Me apetecía que fuera entretenido, aunque ya el anterior quería que fuera así. Pero igual creo que los tempos son más altos en aquel, fíjate”.

Las tradiciones de todxs

El romance “La hermana cautiva”, popularizado por Concha ‘i Clara, se entiende como una de sus reivindicaciones sobre la tradición oral. “Claro, los romances siempre me gustaron mucho y nunca encuentro cómo meterlos en un disco o en un escenario. Este fue un reto de producción. Yo decía ‘Eduardo, venga, vamos a hacer un romancín’. Él no lo veía y me preguntaba: ‘¿Cómo vamos a hacer una canción sin estribillo, que es todo el rato igual y dura mucho? Los de Sony no te van a dejar’. Y yo: ‘¡Que sí, hombre, que a mí siempre me dejan hacer lo que quiera’. Oye, que lo convencí, se puso a trabajar en ella y al final es de mis favoritas”. Y ahondando en los rincones populares, escogió Málaga para “La fiesta”: “Soy muy fan de los verdiales y concretamente de estilo Comares. De allí conozco a Carlos Fernández y desde hace tiempo le tenía muchas ganas. Se vino a hacerlo en unos días, resultando otra de las colaboraciones en el disco”.

El sábado anterior a nuestro encuentro, Maria Arnal tuvo que suspender su esperada presentación de “AMA” por un asunto familiar grave. Por ella muchos conocimos a Tarta Relena, dúo vocal con quien Rodrigo Cuevas canta “El pañuelín”. “Se trata de otro romance tradicional que escogí de una adaptación que hacía mi paisano José González Cristóbal, un cantautor de tonada, de copla y de flamenco conocido como ‘El Presi’”. El sello inconfundible del gallego Grande Amore no podría haber contrastado más que con la voz angelical (cantando en latín) de otra asturiana, la jazzwoman Mapi Quintana, en “Una muerte ideal”. “Exacto, surgió tras leer la novela de Irene Solà ‘Te di ojos y miraste las tinieblas’. La vida rural es mucho más surrealista, así como lo son las historias que nos contaban nuestros ancestros. Ahora la gente se pregunta por qué está de moda el realismo mágico y creo que es porque se está mirando a la tradición y cómo se contaba desde tiempos antiguos. No es como ahora, que te cuentan las historias con un hiperrealismo que no tiene ningún sentido”.

Horizonte de belleza.
Horizonte de belleza.

La música de Rodrigo Cuevas también bebe de otras fuentes externas a nuestra península. “A veces la inspiración llega de otras latitudes. Al grabar allá (tanto este álbum como el anterior se registraron entre Puerto Rico y España), indudablemente hay cosinas boricuas. De hecho, metí en ‘Manual de romería’ una plena (género musical puertorriqueño basado en el toque de panderos) antes que Bad Bunny. Por entonces, a él no se le había ocurrido. De hecho, le mostré personalmente mi videoclip de ‘CASARES’ y al verme usar su propia raíz dijo: ‘Aguarda, que voy a copiar yo a este chico asturiano que sabe más que yo’. Yo le hice frixuelos (postre asturiano parecido a los crepes). Se los di en la boca. Fui muy amable con él pero no fue recíproco. Ni me invitó a La Casita, no se acordará de mí… conocerá a tantos”. Lo dice todo mientras se carcajea.

Manual del buen vecino

Tras haberlo visto en directo varias veces y, sobre todo, tras lo vivido ante el objetivo de nuestra compañera fotógrafa durante la sesión que acompaña esta entrevista, no sorprende su tendencia nudista. “Sé que esta es la respuesta que buscabas: me gustaría hacer un concierto nudista integral, que esta noche se desnudara todo el mundo. Imagina a toda la gente en pelotas, menos yo. Cuidado, espóiler, hago estriptís al terminar”. Quienes desde hace unos años huimos de este infernal desierto que es Murcia en verano y hemos encontrado en su Asturies una bocanada de aliento, cambiaríamos nuestras masificadas costas por el masaje piloñés que inventa en “La playa”. “Imagínate cuando no sabes si te lo está dando uno, dos o tres, con las manos o con los pies”, bromea. Y ante la gentrificación, nuestra estrella (de mar) tiene una solución: “Ojalá tuviéramos un poco de educación, responsabilidad y cariño, tratando el lugar próximo que visitemos como nos gustaría que se relacionasen los visitantes con nuestra ciudad o pueblo”.


“A veces la inspiración llega de otras latitudes. Al grabar en Puerto Rico, indudablemente hay cosinas boricuas. De hecho, metí en ‘Manual de romería’, una plena antes que Bad Bunny, ‘CASARES’. Por entonces, a él no se le había ocurrido”


Así pues, me dirijo al ciudadano Cuevas suponiendo que un reconocimiento como el Premio Nacional de las Músicas Actuales –que él obtuvo en 2023– requiriera una gran responsabilidad. “Hombre, mi madre me enseñó a no tirar papeles al suelo. Atender el terruño, trabajar la tierra y relacionarme con los animalines es lo que más me gusta del mundo. Tenemos gochu’l país (cerdo asturcelta), un par de burras, gallinas, dos huertos y estamos haciendo otro. No tirar alimentos reconvirtiendo los desperdicios otra vez en comida y cuidar las fincas nos hace la vida más sostenible. Además, me gusta comprometerme con ciertos asuntos porque, claro, si no te mojas tampoco serás muy ciudadano. Hay que decir lo que no guste, como buen vecino”. Incluso aunque algunos intenten callar a quienes criticamos: “Mira, para mí el autoritarismo es como un huevo colgando y el otro lo mismo. No me interesa”.

En los agradecimientos de su último manual, Rodrigo reconoce la necesidad de crear utopías horizónticas que nos hagan bajar los pies a la tierra y nos hagan entender y separar lo importante de lo prescindible. “Usé la manida frase atribuida a Eduardo Galeano porque pienso que la utopía no es un lugar donde llegar, sino hacia el que caminar”. Esperando que Rodri no deje de arar y de tejer puentes entre lo tradicional y la contemporaneidad, comparto algo dicho al comienzo por lo importante que parece en estos tiempos: “Deberíamos priorizar muchísimo la no violencia. Deberíamos educar en la belleza y el respeto, por encima de todo. Si la gente se diera cuenta de lo bello que hay a su alrededor, sería suficiente para lograrlo”. ∎

Etiquetas

Contenidos relacionados

Rockdelux
Ministerio de Cultura
Ministerio de Cultura

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición, del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura.