Disco destacado

Sr. Chinarro

Las fuerzas y los cuerpos › Eclipse Melodies, 2026

Ahora se puede comprobar que “El año de la pera”, el otro álbum publicado por Sr. Chinarro en este 2026, era bastante más que un capricho. Era el epicentro de una revolución en el universo creativo de Antonio Luque a base de reinventar su pasado para resetearse y sonar más contemporáneo de lo que quizá nunca fue. Todo eso, en realidad, comenzó con “Cal viva” en 2024: el inicio de una nueva etapa, la de Eclipse Melodies, las portadas de Ana Truan y una banda estable y solidísima conformada por Juande Jiménez (batería), Alfonso López (bajo) e Isra Diezma (guitarra), con el añadido este año –o más bien la recuperación– de Sandra Rubio a los coros, percusiones, guitarra acústica y sintetizador.

Ha dicho Luque que imaginó este vigesimoprimer álbum de su carrera como si fuese, en realidad, el quinto, el que debería haber salido en 1999. La idea tiene cierta coherencia, porque “El año de la pera” contenía regrabaciones de temas anteriores a ese año con la nueva formación. Y algo hay en el tono de “Las fuerzas y los cuerpos” que remite a la tensión premilenio de aquel entonces. El milenarismo que anticipaba Fernando Arrabal no llegó, pero los Primal Scream de “Swastika Eyes” ya predecían lo que iba a suceder un cuarto de siglo después y, de forma poco velada, Luque muestra en muchas de sus nuevas canciones –y en la mayoría de sus declaraciones en medios– su preocupación al respecto.

“Se anuncian los temporales / Las telenovelas, el viejo fascismo / Los discos modernos / Los pelotazos y hasta la Anunciación / Yo sigo con lo que tengo” son las palabras con que arranca el álbum (el tema, “Cantautor foráneo”) y ya sitúa perfectamente la narrativa que va a predominar, y que concluye con las líneas “Nazis en el mediterráneo / Miran las manos del cantautor foráneo”. La referencia sugerida parece la de Víctor Jara. Y la verdad es que es este un disco, a su manera, de canción protesta. Desde luego, el más concienciado social y políticamente de Sr. Chinarro, y también el más frontal, aunque tampoco se aparte demasiado de su ya conocido estilo de jugar al escondite con las palabras, de asociar términos e ideas con un personal sentido del humor. Partamos del mismo título de “Las fuerzas y los cuerpos”. En “El burro de la Plaza de España” se transmite a base de invocar recuerdos de la infancia, o de las vidas pasadas, y a la ley de la gravedad. Pero esas fuerzas y cuerpos son también los de la seguridad del estado en “¿Qué verde?”, que estira al límite toda la polisemia de ese color, desde el del Betis al del Rácing de Santander, el color dinosaurio de El Corte Inglés, el querido por Lorca, la hierba que puede que no vuelva a crecer, los uniformes de la Guardia Civil y el tono político que antes se asociaba con el ecologismo y ahora se ha apropiado el partido de ultraderecha que ya está en el gobierno de muchas comunidades autónomas.

Mr. Luque va a por todas. Foto: Alfonso López
Mr. Luque va a por todas. Foto: Alfonso López

Ahí encaja todo. El Luque que reflexiona sobre su lugar en el mundo y sobre lo que sucede a su alrededor, intentando, una vez más, darle una explicación al absurdo que lo rodea a través de sus canciones. Lo hace recuperando su mejor aliento melódico y con un sonido moderadamente versátil que revisita y actualiza todos sus logros anteriores. Las guitarras de Isra Diezma, por ejemplo, pueden sonar a Johnny Marr, a gótico de los ochenta o incluso adquirir un sutil aire aflamencado. Sandra Rubio lleva a recordar aquella era chinarra de la segunda mitad de los noventa, mientras que el propio Luque se permite recalcar la dicción andaluza cuando le apetece. Y se le nota cantar a gusto.

Suenan rítmicos y vacilones en “Mi palmera”, canción de amor sui géneris plagada de referencias sevillanas a avenidas pijas y dulces de chocolate en forma de corazón que se parten en dos si uno quiere comérselo a gusto. Habría encajado perfectamente en “El fuego amigo” (2005) o “El mundo según” (2006). “El viaje que puede esperar”, con formas más oscuras, es de las más apocalípticas políticamente hablando. “La reina de África” es otro más de sus títulos peliculeros (como “El rayo verde” o “Esplendor en la hierba”), aunque, en este caso, sí que hace referencia al filme de John Huston, con toques descacharrantes, como hacer convivir en una misma canción el “Quién maneja mi barca” de Remedios Amaya (para la gente de nuestra generación, símbolo de un gran descalabro eurovisivo), el Africa Korps y una inversión del mito del general Rommel (el Zorro del Desierto) diciendo a una mujer que será la zorra del desertor y, acto seguido, confundiéndola con la actriz Catherine Zeta-Jones hasta darse cuenta de que, en realidad, era Katherine Hepburn. Al final, recupera de la historia original la idea del amor de dos perdedores que planta cara al nazismo.

No tengo palabras para explicar todas las genialidades que percibo en “Las perdices” (que empieza como “Fade Into You”, de Mazzy Star, luego me suena a Ilegales y acaba por adquirir una emoción inaprensible con referencias al Pato Lucas, Bambi y los cazadores). “Si digo qué pienso” me parece más burda en su tono general. De hecho, la voz que grita “¡gañán!” es lo que más cuestionaría del disco, junto al final con el himno de España coreado en “lololos”. Son énfasis chabacanos y un tanto innecesarios que rompen con la elegancia predominante. Tal vez por eso haya decidido hacerlo, ahora que lo pienso. También planea sobre todo el álbum esa misantropía que siempre ha sido bastante consustancial al universo Chinarro, una mirada distante y desconfiada con respecto al otro, que, en este caso, puede ser el vecino que te va a delatar o el obrero necio que va a votar a favor de que le jodan la vida para siempre y, de paso, a los demás también. Pero incluso eso lo hace de una forma casi siempre inesperada. Otras líneas favoritas son las que entona casi al final de “Minuto de silencio”: “En dos días se mueren / Jorge Martínez y el de Extremoduro / Este era casi de estadios / Aunque dejase un mensaje muy duro / La gente es idiota / Dijo el buen hombre / Y yo lo suscribo”. ∎

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