Álbum

Raül Refree

La bola negra › Lakeshore, 2026

Los Javis han definido parte de su universo con la tranquilidad que da confiar en una serie de colaboradores que entienden sus premisas y son capaces de potenciarlas. Entrevisté hace poco a Gris Jordana, la directora de fotografía de “Veneno” (2020), “La Mesías” (2023) y “La bola negra”, y explicaba que por un lado Ambrossi y Calvo dan mucha libertad a todos los departamentos técnicos y que por otro la realización de “La bola negra” había sido muy complicada porque tuvieron que hacer cosas a las que nunca se habían enfrentado. Lo mismo puede decirse de la banda sonora. Raül Refree también había colaborado con ellos en “La Mesías”: suya es la música incidental, y de Hidrogenesse, las canciones. Los directores proponen y el músico da forma a esas propuestas e intenta llevarlas a un terreno que hasta ahora no había transitado. Cierto que hay reminiscencias del trabajo en “La Mesías”. Jordana decía que la foto de “La bola negra” es distinta que la de “La Mesías” –efectos de ojos de pez, cambios de estilo, color y blanco y negro, la cámara muy encima o en plano general–, pero que al mismo tiempo era una evolución de aquella. Igual que el capítulo musical. Retomar algún que otro concepto para lanzarse a una aventura compositiva distinta que sin embargo no procura una visible ruptura en cuanto a la coherencia del lenguaje de Los Javis. Otra cosa bien distinta es que ese lenguaje guste, aquí o en “La llamada” (2017); que un determinado barroquismo formal agote o que sea difícil de entender el fenómeno en el que se ha convertido “La bola negra”. Pero hablemos de la música.

De la aparente tranquilidad de “El río” y la agitación dramática de “Los tres”. Del clima de suspense que crean las notas de piano y los vientos que las envuelven en “Votación”. Del piano que se derrumba en “Sonata del corazón roto” y los coros que enaltecen en “Los cinco”. De la melancolía inicial del acordeón en “Polca de los desamparados”, que parece un guiño a Pascal Comelade, revivida poco a poco con la entrada de la guitarra. Del alcance emocional de “Enfermería”, cuyo título no solo remite al espacio concreto de la acción en unas escenas, sino que sintetiza el aspecto más doloroso o doliente de la película. De la base jazzística de “Calle Santos”, la pulsión vanguardista de “¡Qué escapa!” y la belleza sesgada de “Tren e incendio”. De la atmosférica “Fuegos y bengalas”, que nos permite imaginar, sin ver, una escena de festejo nocturno, y su prolongación más cautelosa en “Mis padres se llaman Lucio y María”. De “El pueblo quiere sangre”, que nos transporta con la guitarra española a una Andalucia teñida de rojo, y “En España empieza a amanecer”, con sus notas discordantes y amenazadoras. De la síntesis de “Minuet del llanto”, un elegíaco minueto de 42 segundos, a la elegancia en los distintos clímax finales de “Mira que nos acechan”, que con sus más de cinco minutos es la segunda pieza más larga de la banda sonora. Cierra una repetición de este tema interpretada al piano y con unos segundos más de duración; un complemento y extensión aún más sutil.

En “Seguiriya de los valientes”, Refree recupera lo que hizo con Rosalía en el primer disco de esta, “Los Ángeles” (2017): el rasgueo de una guitarra española y la voz de la cantaora María Terremoto que dialoga con la de una niña. Los dos temas cantados por Penélope Cruz –la cupletista Nené Romero en el filme– acuden al cancionero tradicional: “Las tardes del Ritz”, compuesta por el letrista Álvaro Retana y el músico Genaro Monreal en 1923, y “Batallón de modistillas”, escrita por el mismo Retana y Gaspar de Aquino en 1912, ambos cuplés grabados y popularizados por Lilián de Celis en un 7” de 1956 que incluía también “La violetera”. Tras producirle “La cantera” (2022), Refree vuelve a colaborar aquí con Guitarricadelafuente en “La nieve”, algo así como el tema principal de “La bola negra”, compuesto y cantado por su actor principal según un poema de Lorca y la propia configuración del personaje central, y combinando piano, una trompa distante y las cuerdas de la Vienna Syncron Orchestra.

En la película aparecen otros temas no incluidos en esta edición digital de la música del filme. Entre ellos dos de Manuel de Falla, la copla “La hija de Juan Simón”, algunos de rock y pop anglosajón para la parte ubicada en 2017 y el pasodoble militar “Soldadito español”, tema perteneciente a una revista musical de 1928, “La orgia dorada”, destinada a cantar las excelencias de los soldados españoles en las guerras de Cuba, Filipinas y el Rif. En el filme suena al inicio con la voz de Judeline y nuevos arreglos de Refree que ofrecen una reinterpretación que resta orgullo patriótico al original. El tema está previsto que sea publicado dentro de unas semanas.

Refree ya está instalado en la composición para cine. Ha sintonizado muy bien con Isaki Lacuesta –“Entre dos aguas” (2018), “Un año, una noche” (2022)– y ha participado activamente en documentales vinculados al flamenco como “La Singla” (Paloma Zapata, 2023) y “De caballos y guitarras” (Pedro G. Romero, 2024). Este mismo año ha escrito la música de un fantasioso drama sobre la orfandad y el miedo a hacerse adulto –“Mala bèstia” (Barbara Farrè, 2026)– y de una miniserie documental sobre una secta castellonense –“La Chaparra” (Elena Molina, 2026)–. La banda sonora de “La bola negra” es la más ambiciosa de su carrera, pero lejos de plegarse solo a las necesidades de un score quizá más clásico que los anteriores, conserva todo aquello que lo definió en algunos de sus discos y cuando ha producido a Rosalía, Silvia Pérez Cruz, Rocío Márquez, Rodrigo Cuevas o Niño de Elche. ∎

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