Hoy se publica “Homo Lamentábilis” (Limbo Starr, 2026), el primer álbum de Hostia Pedagógica. Doce canciones grabadas y mezcladas en el estudio del veterano Paco Loco, que proponen un recorrido tenso y trompicado entre la escombrera de nuestro día a día: desigualdad social rampante, relaciones laborales siempre ruinosas para los mismos, odio creciente hacia la diferencia, posturas fascistoides cada vez más asimiladas, la enredadera del tedio existencial avanzando entre reels y likes… Un panorama inquietante y desalentador que el trío barcelonés –formado por Xavier Javaloyas Ayllón “Java” (guitarra, voz y sintes), nuestro colaborador Jordi Iglesias Sayol (bajo, clarinete y coros) y Brian L. San Onofre (batería, coros y piano)– radiografía sin rodeos, sin dramas y con la naturalidad como principal aliada: “No estaba planificado, la cosa ha ido así”, contestan por correo electrónico, fundiendo sus voces en una. “Nuestros amigos están hasta los cojones de nuestras chapas, los psicólogos son carísimos y no nos salen las canciones de amor. Podríamos decir que nuestras canciones son un poco populistas, pero en realidad no hay nada más populista que una canción de amor”.
De amor todavía no les ha salido ninguna, y eso que llevan desde 2022 pagando el local de ensayo, con Java y Jordi como núcleo fundacional. La llegada de Brian en 2024 consolidó una formación que en diciembre de ese mismo año ya estaba publicando el EP autoeditado “Hostia Pedagógica”, en el que giraba “La noria”, canción que también incluyen en este primer álbum. “Está ahí casi desde el principio… y ahí se ha quedado porque es una de las canciones que, por mucho que la formación, el sonido y la propuesta en general haya evolucionado, todavía nos representa y encaja muy bien en el conjunto del disco”. A partir de ahí, han vivido deprisa. En noviembre de 2025, el sello madrileño Limbo Starr editó el single de siete pulgadas que contenía “Abajo con el trabajo” y “Vendo manual”, dos canciones que también han incorporado al álbum. Y diez meses después –tras haber hecho callo en directo, pasando por salas y festivales– ya tienen un LP para enseñar en casa. “Si echamos la vista atrás y pensamos en todo lo que ha pasado en apenas un año, sí que tenemos la sensación de que todo ha ido bastante rápido”, reconocen. “Sobre todo por algunas cosas que, cuando empezamos, ni nos planteamos. Por ejemplo, ir a grabar un disco con Paco Loco o que lo masterizara Sarah Register era algo que no podíamos imaginar, y mucho menos que fuera a pasar ya con nuestro primer álbum. Y lo mismo con acabar programados en festivales como Sonorama, Polifonik, Brizna o Sintonitzza. En el día a día quizá no somos tan conscientes de esa velocidad, pero en realidad vamos bastante a piñón con cada cosa que tenemos entre manos. Cada paso que damos no está relacionado únicamente con hacer música, sino que ahora toca dotarlo todo de contenido (qué asco de palabra). Nos gusta hacerlo, hemos conseguido que mucha gente nos escuche a raíz de lo que hacemos en redes y creemos que forma parte de nuestra personalidad, pero también es mucho curro y casi siempre se tiene que hacer muy rápido”.
Del entorno laboral –o más bien contra el mismo– llevan saliendo gemas del rock español desde hace mucho. Los 091 optaron por la cerilla y la gasolina en “Fuego en mi oficina” (1983), Los Enemigos se ponían en la piel de un currela explotado en “Hasta el lunes” (1991) y Jorge Martínez de Ilegales prefería quedarse en casa, tumbado a la bartola: “No me gusta el trabajo” (1988). Hostia Pedagógica, que en una entrevista de 2025 se definían como “oficinistas con vocación punk”, también tiran de ese hilo en composiciones como “Abajo con el trabajo” o “Estás roto”: “Sí, eso de ‘oficinistas con vocación punk’ acabó derivando en ‘oficinistas pirómanos’, que es lo que nos define. Los tres tenemos curros en oficinas y los tres a veces desearíamos no tenerlos. Y sí, todas las canciones de ‘Homo Lamentábilis’ están inspiradas en el día a día. No solo nuestro, sino de gente como nosotros. Nos gusta decir que nuestros temas son conversaciones de bar hechas canción”.
Ilegales es, precisamente, uno de los grupos que puede venir a la mente cuando se escucha al trío barcelonés. Su rock guitarrero colindante con el after-punk de ayer y hoy les hace entroncar con renovadores del asunto oscuro-punkarra-ruidoso como Protomartyr, SPRINTS o Shame, hecho que ellos asumen la mar de contentos, aunque añaden nombres a su rosario de influjos sin esconderse: “IDLES, Amyl And The Sniffers, Panic Shack, The Chats, Viagra Boys, Yard Act, Gurriers, Mannequin Pussy, Wine Lips y otros a los que inconscientemente también queremos copiar. A los que mencionas los copiamos conscientemente”, afirman, sin cortarse con las risas. Aunque si hay que ponerse serios, como en “Nativo de turno”, una canción que aborda la escalada de odio mediático y político de cariz totalitario que crece ante nosotros, tampoco se escaquean: “Esta canción se escribió en diciembre de 2025 poco antes de grabar el álbum. La chispa vino al ver la deriva reaccionaria que estamos viviendo y cómo se intenta desde todos los partidos políticos apelar al sentido de supuesta pertenencia geográfica con finalidades electoralistas. Los penúltimos en llegar rechazan a los últimos cuando en realidad el suelo que pisamos no es de nadie, solo estamos de prestado en él”. Con “Altas capacidades”, una reflexión muy potente sobre la paternidad y la responsabilidad que entraña, pasa algo similar: la mordacidad es un buen recurso expresivo cuando sabes que la sonrisa terminará convertida en mueca. Seguramente Hostia Pedagógica es un grupo más serio de lo que parece: “Intentamos tratar los temas que nos preocupan desde la ironía y el sarcasmo, pero en todo sarcasmo hay una verdad seria detrás. Quizá ‘Altas capacidades’ es uno de nuestros temas más directos en ese sentido, y probablemente también uno de los que menos esconden lo que queremos decir”.
Homo Lamentábilis, los nuevos género y especie que el trío catalan incluye en nuestra taxonomía, es el fruto de un vertiginoso proceso involutivo marcado por el aburrimiento incurable, el miedo y el conformismo, la ceguera o la negación ante algunas realidades y un narcisismo terminal. Pues bien, ¿cómo hemos llegado aquí? “Sin ser nosotros unos antropólogos ni nada eso, creemos que la ultraindividualización que tan bien le va a las empresas para vendernos una tostadora con wifi también puede estar detrás de ciertos comportamientos involutivos por gran parte de la sociedad occidental. Pero, claro, estamos escribiendo esto desde un Mac. Todos tenemos a nuestro alcance herramientas que nos dan la razón en todo, con lo que cada vez es más complicado asumir las críticas y al final acabamos por tomarnos demasiado en serio. Más de uno necesita –o, más bien, necesitamos– una hostia pedagógica”. La última estrofa de “Miénteme más” podría ser uno de esos mamporros de espíritu rectificativo que tanta falta nos hacen, quizá. “Es algo que cada vez tenemos más en la cabeza y no le vemos demasiada solución: nos han ganado por aplastamiento. Hay tanto ruido, tanta información, tantas luces moviéndose al mismo tiempo que te acabas mareando al intentar fijar la mirada. De todos modos, queremos destacar que no pretendemos sentar cátedra sobre ninguno de los temas que tratamos. Bueno, menos con ‘Abajo con el trabajo’, que ahí sí que sí: abolición ya. Por lo que respecta a lo que comentas de ese alguien que por fin dice las verdades en ‘Miénteme más’: Java escuchó una noticia durante la dana de Valencia que decía que los pueblos afectados no tenían agua potable y le pareció superparadójico y potente como símbolo. Eso es todo”.
Para representar al Homo Lamentábilis han recurrido a una pintura de John Hoppner que retrata al boxeador Richard Humpreys. Un cuadro encargado por el apoderado del deportista que, como explica su ficha del MET neoyorquino, documenta la fascinación que el boxeo ejercía entre los artistas de finales del siglo XVIII. Cuerpos atléticos y bellos en un contexto de violencia a puño descubierto. La onda gymbro ya se imponía en tiempos de la Ilustración. “Pensamos que era una buena representación del concepto Homo Lamentábilis, y seguramente es por eso mismo que dices: el rollo ‘gymbro’. El contraste entre la imagen y el estilo nos resultó sugerente. Además, es un cuadro tan antiguo que no tenía derechos, así que ‘jackpot’”.
El disco apura la estría de su cara B –se publica en precioso vinilo anaranjado, no esperábamos menos– con Paco Loco diciendo muy convencido que hay alguien por ahí que canta bien, pero que si te gusta o no ya es otro asunto. Se impone preguntar por lo aprendido durante la grabación del álbum a la vera de ese productor que siempre estuvo allí. “La nota de voz que cierra el disco es lo que dijo Paco Loco en el estudio sobre la voz de Java… y el muy cabrón fue lo suficientemente avispado de grabarlo con el móvil por las risas (se ríen). Después nos pareció buena idea ponerlo al final del álbum, un poco como se hacía antes con las ‘hidden tracks’, pero con el girito nuestro. El mayor aprendizaje que nos llevamos de grabar con Paco es que las cosas perfectas no tienen alma. No es que vayamos a buscar la imperfección de forma consciente, pero dejar que las cosas respiren espontaneidad en medio del tsunami del ‘wall of sound’, el ‘quantize’ y el ‘pixel perfect’ puede dar al oyente un balón de oxígeno. Desde luego nos lo dio a nuestros oídos”. ∎