Sin tiempo para que remita su carácter omnipresente, Rosalía solicita mantener cuota de atención y aprecio con la salida del segundo clip correspondiente al paquete de “LUX” (2025). Tras el impacto de “Berghain”, vuelve con este de “La perla”, una de las canciones que mejor han calado, especialmente entre los jóvenes. Aquí la recupera para el estiloso trazo visual que suele imprimir Stillz en sus creaciones.
En el centro de esta nueva obra se coloca la artista catalana. De entrada, sentada con un uniforme de esgrima, para dar paso a una retahíla de viñetas protagonizadas por ella misma a lo largo de distintos escenarios y bajo diferentes atuendos. Se la aprecia “chulesca” al bordo de un coche deportivo de lujo, paseando con un cinturón de castidad por una calle de suburbio estadounidense, embutida en un traje de adiestramiento de perros peligrosos o lista para empotrar al destinatario de su letra con el uniforme característico del hockey americano. Su actitud en todas estas situaciones vacila entre lo vulnerable, la sorna y lo desafiante. Mientras que el envoltorio visual procesado destila pereza.
No se puede esperar genialidad en cada paso de la artista catalana, pero sí algo más en su asociación con uno de los pesos pesados del formato. Lo satisfecho obedece en demasía al mero encargo, a la práctica funcional y a una estética de empaque pero vaciada de sustrato. Hay una tacañería importante en cuanto a atributos. Se echa en falta ingenio visual, despunte estético y atrevimiento formal. “Una narrativa reduccionista” es lo que prevalece. Una mínima conceptualización podría haber resultado suficiente para armar algo más sólido. En definitiva, queda muy distanciado de sus mejores obras audiovisuales. Un material sin garra, que luce pero no convence. ∎