Canción del día / back

Serge Gainsbourg

Requiem pour un c…1968
Gainsbourg, en 1968, de película. Foto: Gamma-Rapho (Getty Images)
Gainsbourg, en 1968, de película. Foto: Gamma-Rapho (Getty Images)

En un género tan hiperpoblado de escenas icónicas como lo es el polar francés, allá va esta: siguiendo el rastro de unos ladrones de joyas, un inspector de policía se acerca a un estudio en busca de Emilio “El Genovés”, un músico que alterna las grabaciones con la delincuencia. Desde la cabina, lo observa tocando el bajo tras un cantante envuelto en una nube de humo. Cantante y policía se cruzan. El primero se escabulle al verlo, el segundo lo mira con desdén mientras masculla un saludo, apenas un rebufo, que parece resumir toda la tensión generacional que atravesaba la Francia del 68. La película es “Le pacha” –titulada “Inspector Joss” en España–, dirigida por Georges Lautner en 1968; el policía, Jean Gabin; el cantante, Serge Gainsbourg (1928-1991), y “Requiem pour un c…” hacía así su presentación en pantalla grande.

El single de la canción de la película: Dany Carrel y Jean Gabin en “Le pacha”.
El single de la canción de la película: Dany Carrel y Jean Gabin en “Le pacha”.

Composición mayestática sobre un movimiento de Dvořák, arreglos minimalistas de Michel Colombier: un break robado por Pierre-Alain Dahan al batería de John Coltrane se suma a bajo y bongó dejando solo espacio para un fugaz adorno de guitarra y el recitar arrastrado sobre un leve eco de Gainsbourg. Con el tiempo, la combinación sería asumida como una intuición de la futura eclosión del rap; en su momento, si algo llamó la atención fue una melodía tribal que parecía retrotraer a aquel disco trazado a golpe de saqueo de ritmos africanos, “Gainsbourg percussions” (Philips, 1964). Si algo, especificamos, porque pocas personas se acercaron a un álbum erigido en uno de los mayores fracasos de ventas de un músico nunca exento de ellos. Menos aún escucharían la nueva canción: bajo aquella “c” seguida de puntos suspensivos escondía su título la palabra “con”, “gilipollas”, pero su pronunciación en el disco provocó un veto radical en las radios por mucho que Gabin elevara sus quejas hasta el mismísimo ministro del Interior francés.

Publicada únicamente en formato single con tirada reducida, “Requiem pour un c…” quedó condenada al batallón de joyas de orfebrería gainsbourguianas perdidas entre una miríada de bandas sonoras, singles y EPs ilocalizables en el mercado. Pero no escapó al radar del colectivo de DJs que, agrupados en torno a la emisora de radio Maxximum, jugueteaban con el recién codificado dance en el tránsito hacia la década de los noventa. Uno de ellos, Dominique Blanc-Francard, trabajó mano a mano con Gainsbourg en la elaboración de un remix cuya publicación quedó fijada para el 4 de marzo de 1991. Quiso el azar que el sábado 2, hace hoy exactamente 35 años, la sobredosis de excesos acabara con el maltrecho cuerpo de Gainsbourg y que aquel lunes, mientras la noticia se expandía por toda Francia, las radios emitieran sin descanso ese “Requiem 91” en el que, como en una de aquellas bromas grotescas que tanto le divertían, Gainsbourg parecía pedir desde el otro lado su última oración para un gilipollas. ∎

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