Canción del día / Back

The Kinks

Waterloo Sunset1967
Reinado silencioso. Foto: Gamma Keystone (Getty Images)
Reinado silencioso. Foto: Gamma Keystone (Getty Images)
El 5 de mayo de 1967, poco más de dos semanas después de su grabación, el sello Pye Records publicó la que muchos pensamos que es la mejor canción, la más hermosa (con permiso de Brian Wilson) de la historia del pop. “Waterloo Sunset” fue la primera producida por su autor, Ray Davies, para The Kinks, además de una pieza clave en el imaginario musical y poético de la etapa más claramente británica del cuarteto de Muswell Hill. La cima de un subgénero único e intransferible, que alumbró un manojo de delicadezas casi igual de sublimes: “Sunny Afternoon”, “A Well Respected Man”, “Dedicated Follower Of Fashion”, “Days”, “Rosie Won’t You Please Come Home”.

Sentenció Nik Cohn en su referencial “Auambaluluba balambambú. La edad de oro del rock and roll” (1969), que “Ray Davies nunca ha estado muy de moda y siempre ha sido despreciado por los sofisticados y por los hippies de todas partes. No escribe acerca de nada en especial, sino de pequeñas vidas y pequeños placeres. Es un romántico total, pero siempre refleja cierta malicia; parece reírse de sí mismo. Los Kinks empezaron como si fueran a ser los peores de todos, y llegaron a ser probablemente los mejores”.

De ese intangible romántico y placentero trata “Waterloo Sunset”, la imagen de dos jóvenes enamorados paseando al atardecer por el puente de Waterloo, descrita por un narrador solitario, como siempre fue Ray Davies, el Dickens del pop, capaz de dibujar en una melodía mágica ese efímero instante de máxima felicidad, esa presencia fugaz de belleza en el corazón, de fuego en la piel, ese momento inaprensible y por eso maravilloso y singular.

“Terry se encuentra con Julie en la estación de Waterloo todos los viernes por la noche”. Se ha dicho que Terry y Julie, los protagonistas de la canción, fueron inspirados por los actores Terence Stamp y Julie Christie, o quizá por la hermana mayor (Rosie) y el sobrino de Ray (Terry), pero “Waterloo Sunset”, como apuntan Iñaki García Galera y Manuel Recio en su libro “Atardecer en Waterloo” (Sílex, 2017), “no solo es una canción sobre un lugar físico, sino también una oda a un lugar emocional, a un refugio de la infancia, de la soledad, de la timidez o de un oculto paraíso interior”. Un conmovedor homenaje a su ciudad natal y la máxima explosión lírica de un artista que siempre se sintió distinto, ajeno al mundo que lo rodeaba, I’m not like everybody else

Palabra de Bob Dylan: “Creo que Ray Davies es un genio. Nunca nadie me preguntó por él. Siempre he sido un fan de Ray Davies. Desde siempre. Siempre me han gustado él y su hermano y su grupo. Cada vez que te sale algo es como si fueras un químico. Cuando te sale algo nuevo, has creado algo nuevo y yo admiro a cualquiera que sea capaz de eso. Y esa canción… ‘You Really Got Me’ y la que hizo después. Aquello era nuevo, era distinto, nunca se había hecho antes”. Tampoco “Waterloo Sunset”. ∎

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