El parque de nuevas voces femeninas en torno al folk no deja de crecer. Una de las últimas a añadir sería la de esta muchacha llamada Elanor Moss, a punto de estrenarse con un primer álbum para un sello de garantías en sus tres décadas de historia como es Merge Records. Su LP está previsto para el 21 de agosto con el título de “The Knife, The Needle”, y esta canción es su segundo adelanto tras “Again, My Love”.
Elanor es londinense, proviene de una familia muy católica y estudió Literatura Inglesa en York. Sus primeros descubrimientos en las sesiones de “micro abierto” son tan esenciales como Bob Dylan, Leonard Cohen o Joni Mitchell, que es como vestirse por los pies. Tras un par de EPs, “Citrus” (2022) y “Cosmic” (2023), grabó un álbum completo en Nueva York, pero lo desestimó y lo metió en un cajón. Así que se fue a las Highlands escocesas, a una cabaña cerca de sus padres en busca de algo más tranquilo y también más propio a sus orígenes británicos. Allí, y en su habitación londinense, lo completó con acordes de psych-folk, ofreciendo una comprensión de la sanación “como un proceso más que como un objeto que se obtiene”, mientras reajustaba su relación con la composición, la terapia y su historia familiar, en un disco que regresa a “la música que realmente me hizo sentir algo; la música que quería escribir”.
La canción que nos llega ahora es precisamente la primera que escribió para el álbum y su detonante, “la Estrella del Norte”, según su definición, tras un año de sequía. Su historia, influenciada por los cuentos breves de Raymond Carver y por ese período de terapia, comienza con un encuentro en un bar que desemboca en una relación abusiva con sus consecuentes secuelas psicológicas. De hecho, el estribillo se centra en una metáfora sobre la sanación y se cuestiona si lo que en un momento nos hiere como un cuchillo no puede transformarse con el paso del tiempo en la aguja que cose y cierra las heridas, dando sentido al título genérico de todo el álbum: “El cuchillo, la aguja”.
En lo estrictamente musical, es una delicada canción introspectiva guiada por una guitarra acústica concisa y una voz dulce y serena, que a medida que avanza se encuentra con un arreglo instrumental del escocés Matthew Herd y un conjunto de cámara con trompas, violines, saxo y contrabajo. Toda esa envoltura es siempre sutil, íntima, melancólica, nada invasiva, buscando profundidad, acomodo y verdad. A la espera del álbum, Elanor parece situarse en esa línea de cantautoras firmes y exigentes como Laura Marling, Weyes Blood, Jessica Pratt o la referencial Vashti Bunyan. ∎