“Queer country forever!”, reza –o más bien grita– un comentario –firmado por @danniguinn1620, sea quien sea– que se puede leer en YouTube en el hilo del vídeo oficial de “Too Little, Too Late”, el segundo avance –el primero fue “Prologue (Eulogy Of A Man Turned Mule”)– de “Mule”, el próximo y cuarto disco de Orville Peck, que verá la luz el 18 de septiembre con el sello Warner. Ya sabes, Peck es ese sudafricano-canadiense que despegó en 2019, enmascarado pero descarado, para repescar y relanzar –podría decirse que con la voluntad de hacerlo a lo grande– el legado de Patrick Haggerty, fundador de Lavender Country, el grupo que con su homónimo debut de 1973 firmó el primer álbum descaradamente queer del country. Lo está logrando.
“Too Little, Too Late” me ha hecho pensar de salida, solo por los primeros (dos, tres) segundos, en el “Can’t Stop The Things We Started” de Bryan Adams, para pocos segundos después, a partir del octavo, llevarme, cuando entra la batería, al “Desire” de U2. También me ha llevado a aquel indie sleaze de LCD Soundsystem con su “Daft Punk Is Playing At My House”. Pero no me hagáis mucho caso, que el hipocampo es traicionero. Total, que se trata de una canción enérgica y con cierto desenfreno producida por Jay Joyce (Patty Griffin, Eric Church) y compuesta por Peck junto a Dan Wilson (The Chicks, Laufey) y Steve Rusch (Beyoncé, Jessie Murph), cuya letra va, básicamente, de pasar página, del a otra cosa, mariposa, del borrón y cuenta nueva, del agua pasada no mueve molino. Etcétera. “Dicen que lo bueno llega a quien sabe esperar, pero es demasiado poco y llega demasiado tarde”. Del adiós muy buenas cuando tu ex intenta volver (o, visto al revés, que viene a ser lo mismo, cuando eres tú quien trata de hacerlo).
Aunque, más allá de ese tipo de redención, la que podríamos llamar amorosa, parecer ser que “Mule” va, hablando más en general o tirando de gran angular, de quitarse de la espalda otro tipo de mochilas: aquellas relacionadas con las adicciones (en su caso, el alcohol), las cuales, mezcladas con un desengaño del corazón, a punto estuvieron de llevárselo al otro mundo en un intento de suicidio una noche de 2023 en la habitación de un hotel de Nueva York. Fue justo la víspera de actuar en The Theater del Madison Square Garden, con las entradas agotadas, en el concierto con que daba inicio a la gira de su disco “Bronco” (2022). Su equipo lo encontró a la mañana siguiente y le planteó un ultimátum: o se rehabilitaba o tendría que arreglárselas por su cuenta. Y ahí entendió que una parte de sí mismo no lograba conectar del todo con la otra. Y también que aquello en lo que uno no piensa no se echa de menos. ∎