La cantante y compositora Arlo Parks ultima el desembarco de “Ambiguous Desire”, un tercer álbum –saldrá el 3 de abril– en el que abraza sin ambigüedades el pulso bailable y el hedonismo nocturno. Un tránsito novedoso donde no pierde su característico tacto vulnerable, que expresa mediante su recogida voz y sus letras. Lo sintetiza a la perfección en este “Heaven”, que recibe abrigo visual por parte de Rob Thorogood.
Bajo una trama compositiva mínima –la propia cantante londinense iluminada por el azul y con el skyline de su ciudad desdibujado al fondo–, Thorogood asume la retícula de la imagen como un lienzo donde volcar su carácter más experimental. El resultado es un fascinante recorrido nocturno y sus burbujeos potenciadores, mediante la superposición de capas sobre la silueta de Parks. La imagen como un campo de choque donde la luz, las texturas y las formas adquieren volumetría sensorial. Una batería de desenfoques, ráfagas lumínicas, neon flare, trávelines laterales por calles que sintonizan con esa parte de la canción más clubera, ese riego subterráneo de la megaurbe inglesa que la conecta con el UK bass.
Son trazos pictóricos y luminosos de tono experimental cercanos a Jem Cohen, Jonas Mekas, William Klein u otros andantes de la narrativa no lineal, valedores de ese espíritu abstracto como conector de las emociones urbanas. En ese sentido, Thorogood brilla en su acercamiento a ese espíritu no convencional, y lo hace para realzar las emociones contenidas en este hermoso segundo adelanto del nuevo disco de Parks, una canción sobre esas noches intensas que se graban en los poros en el recuerdo inmediato del amanecer. ∎