El primer problema que hemos tenido todos con este tinglado es que sentimos un verdadero desgarro interior al vernos en la tesitura de elegir entre dos posibilidades igual de jugosas… Por un lado, grandes son las ganas de ridiculizar a Bryon por llamarse Bryon. Porque es que, en serio, ¿¡qué nombre es este que parece Bryan o Byron pero en verdad no es ninguno de los dos, cariña!? Por otro lado, es imposible no querer hacerle un kink shaming de la ostia a sabiendas de que el kink shaming es lo peor del mundo, pero practicado contra alguien como él parece bastante justificado, ¿no?
Además es que, ¿cómo vamos a centrarnos en la obsesión de este hombre por tener tetas cuando esto es algo que ya habían avanzado otros señoros de la ultraderechona? Vamos, si es que incluso los archivos Epstein revelaron que Trump comparte este secreto anhelo. Sea como sea, internet no puede evitar ver por todas partes al marido de Kristi Noem y padre de sus tres hijos. ¿Miras el paisaje urbano? Ahí está Bryon Noem. ¿Miras las nubes? Ahí está Bryon Noem. Y, aunque el principal afectado por la filtración puede respirar tranquilo ahora que el objetivo de la administración Trump ya tiene otro chivo expiatorio, Bryon se ha hecho omnipresente en las redes con un conjunto de imágenes que, extrañamente, tal y como comenta este bluit, son el colmo de la heterosexualidad.
Sea como sea, estaba cantado que las redes se dedicarían al cosplay inmediato a la vez que jugarían a la referencia culterana, desde John Waters hasta “South Park” pasando por un “Padre de familia” que sirve para imaginar a Noem no solo travestido y trabajando, sino sobre todo chequeando X y viendo cómo ante sus impávidos ojos se desata el Apocalipsis. Porque el cosplay puede ser tremendamente jugoso en un caso como este (tal y como lo atestiguan maravillas como esta, como esta o como esta otra), pero lo mejor siempre será resignificar viejos vídeos que se ajusten no solo al pechamen deseado del marido de Kristi, sino a su surrealista proceso para conseguirlo.
A partir de aquí, las posibilidades para el matrimonio Noem son infinitas. Bien podrían lanzar un spin-off de “Sé lo que hicisteis el último verano” con los pezones estrábicos de Bryon como especial reclamo. También podrían dar continuidad a los casos de estafa con bitcoins de la ultraderecha y lanzar su propia Titcoin. Por ahora, sin embargo, conformémonos con que nos hayan dado la mejor felicitación de Pascua de este año.
Extraño sería que en los últimos días no te hayas topado de alguna forma u otra con Miss Grand Thailand en redes sociales. Al fin y al cabo, no ha sido uno sino dos los motivos por los que este certamen se ha viralizado… Empezando porque una de las concursantes perdió la dentadura mientras estaba soltando uno de esos discursos con los que deben ganarse al jurado.
Y tú dices: nada puede superar a una aspirante a Miss perdiendo los dientes en vivo y en directo, ¿verdad? Pues te equivocas. Porque la verdadera fiebre se ha desatado más bien con una concursante que ya apuntaba maneras cuando se marcó este paseíllo de presentación con saltito de drag queen incluido, con momento twerking meneando los cachetazos del culo y con un extraño homenaje a la halterofilia en el que hizo danzar las tetas al ritmo de la música. Si esto ya apuntaba maneras, la concursante acabó de robar el corazón de internet cuando, en una panorámica que mostraba a todas las concursantes sobre el escenario, la tía decidió acaparar todas las miradas con un baile que impresiona tanto en horizontal como en vertical.
¿La organización del certamen debería haberlo visto venir cuando la tía afrontaba los ensayos tal que así frente al resto de concursantes haciéndose las guapas? Pues la verdad es que sí. Pero es una suerte que decidieran conservarla en el concurso para que ahora tengamos un viral en el que las reuniones de amigas de medio mundo se han lanzado a recrear este momento tan icónico, desde grupos de señoras random hasta seudomodernas del montón.
Mientras tanto, la protagonista del viral ha tenido que salir a dar la cara y a puntualizar dos cositas. Primero, que le dejen de llamar Kalasin, porque Kalasin es el nombre de la región que estaba representando en un Miss Grand Thailand que no le ha dado absolutamente nada, ni un mísero puestecito entre las 20 finalistas. Y segundo, que le llamen por su nombre, Dada, o, mucho mejor, por el hashtag que está intentando popularizar: #dadamahadiva. ¿Conclusión? El mundo ha perdido una miss, pero ha ganado una diva.
La semana de Haciendo Scroll se cierra con una confesión breve, brevísima, pero que ha sido la ración de tomateo patrio que necesitábamos para esta Semana Santa. Tiene que ver con Aitana (la cantante, no la Sánchez-Gijón), pero la culpa de todo es de Rosalía. Porque resulta que la gira del “LUX” incluye un momento en el que la artista saca al escenario a un invitado especial y lo mete en un confesionario para que este haga lo que se suele hacer en los confesionarios, que no es otra cosa que abrir el alma y dejar que las verdades salgan a raudales.
A su paso por Madrid, Rosalía metió a Aitana en el confesionario… y esta se puso a largar sobre una relación de pareja en la que su novio le dijo que podía ser infiel una vez superada la barrera del año de estar juntos. La conversación entera es bastante maja, la verdad, sobre todo porque La Rosi empieza a tirar a la otra de la lengua hasta que esta confirma que la pareja a la que se está refiriendo es “un cantante”. Y ahí la peña sumó dos más dos e inmediatamente se supo que el aludido era ni más ni menos que Sebastián Yatra.