La gente ha empezado a estar asustada, eso sí, ante la gran similitud que existe entre “a Trump no le dan el Nobel de la Paz” y “a Hitler lo rechazan en la escuela de arte” como trauma original del típico villano de tebeo. ¿Será este el motivo de la tercera guerra mundial que se estudiará en los libros de historia al lado de “El archiduque Ferdinand es asesinado” como motivo de la primera y “los nazis invaden Polonia” como motivo de la segunda? Quién sabe. Por ahora, es imposible no ver todo esto como otro signo más de la enajenación de Trump o, mejor todavía, de esa demencia que él mismo siempre endilgó a Joe Biden. Todo ello porque –gracias a (insertar aquí la deidad de tu elección)– el comité de los Nobel no se baja del burro.
Pero, bueno, ¿y los memes? ¿Nadie se va a acordar de los memes? Sí, claro, que esto ya se estaba poniendo demasiado serio y siempre se necesita a gente de bien que retoque el perfil de Trump en redes sociales para hacerle declarar lo contento que está por haber recibido el Nobel Piss Prize. Las viñetas cómicas han sido un must de estos días con ejemplos tan acertados como este, este o este otro. Pero lo que más ha abundado son montajes como este que hace justicia a lo que Machado debería haber entregado realmente a Trump, este que sitúa al presidente en una película de culto de 1956, este que muestra el verdadero galardón que debería recibir este pedazo de mierda o, mi favorito, este último que enseña lo que realmente le deberían regalar.
Pero aquí estoy yo para resumirte lo que venían a decir… Para empezar, parece que Brooklyn está hasta el toto de que sus padres pretendieran controlar las “narrativas” de su vida. También parece, y aquí está la chicha de todo este chisme, que se quedó ligeramente traumatizado con su boda con Nicola Peltz. Una boda en la que Victoria presuntamente saboteó el vestido de novia. Y en la que, además, cuando llegó el primer baile de los novios, Marc Anthony surgió de la nada reclamando al novio sobre el escenario para que se marcara un bailecito con su madre. ¿Sabes lo típico de los hijos avergonzándose de sus padres? Pues aquí se deja caer que la antigua Spice Girl “bailó de forma muy inapropiada”.
Resumiendo: se dice, se comenta que los Beckham no tragan a Nicola Peltz, y esto es lo que ha forzado una separación que Brooklyn por fin ha verbalizado a modo de un “¡Dracarys!” que lo incendie todo a su paso. Claro que también es cierto que al chaval le han salido aliadas tan random como Lily Allen, que ha compartido un montaje de la portada de su último disco (“West End Girl”) intercambiando su propia cara por la del hijo de David y Victoria. Algo que, es de suponer, habrá alentado a Brooklyn a hacer suyas unas palabras ya mencionadas anteriormente en esta sección: “I no longer feel an obligation to think purely of peace”. Pasando por alto, eso sí, que gran parte de internet se iba a poner de parte de sus padres ya no solo por el hecho de que, al parecer, toda la familia Peltz es MAGA hasta la médula, sino sobre todo porque ¿quién no adora a la Posh Spice?
Es curioso pensar que “Heated Rivalry” ya se ha convertido en el primer gran fenómeno televisivo de 2026 y, en verdad, todavía ni ha llegado a España. Por aquí se estrena, de hecho, el próximo 5 de febrero en Movistar+. Y puede que, en esa afición que le tengo a ser una persona absurda, haya decidido esperar a ver de forma no pirata esta ficción con la que mis amigos me están creando un FOMO del copón. Pero en redes sociales la gente no es tan absurda como yo y todo el mundo parece andar enganchadísimo a esta serie que trata sobre el amor prohibido de dos jugadores de hockey. (Lo que, ya lo habrás adivinado, se traduce en mucho sexo de alto voltaje entre dos maromazos ultrabuenorros con cuerpo atlético). (Y lo que, también lo habrás adivinado ya, significa que, cuando digo que “todo el mundo” está enganchado a esta serie, me refiero a que los que estamos enganchados somos las mujeres y los maricones, clarísimamente).
Si se nota que lo de “Heated Rivalry” ya es puro fenómeno es porque la peña se ha lanzado a usar la serie en redes como excusa para un viral bastante clásico: el del “le voy a decir a mis hijos que esta fue mi X”. Cámbiese aquí la “X” por “Heated Rivalry”, y obtendremos un puñado de memerío de altura trayendo al presente todo un conjunto de relaciones (más o menos confirmadas) entre personajes del mismo sexo, ya sean Epi y Blas (¡obvio que Epi y Blas!), Xena y Gabrielle, Lestat y Louis, cualquier pareja posible entre los numerosos e intercambiables Power Rangers o un clásico entre los clásicos: Kirk y Spock. Pero estos dos ya son canon, ¿no?