¿Quién no se ha sentido alguna vez impedido ante la acuciante sensación de quedar engullido por la rutina? Esa es la idea sobre la que pivota este laborioso trabajo de Omar Jones para el rapero Isaiah Rashad. En concreto, se formula como el andamiaje visual para “SAME SH!T”, tema de adelanto del LP “IT’S BEEN AWFUL”, a publicar el 1 de mayo, en el que el rapero estadounidense desnuda sus hartazgos vitales.
Es el propio Rashad quien protagoniza esta pieza abrillantada con el esfuerzo creativo de su partner visual. De hecho, esa excelencia queda expresada a las primeras de cambio con ese timelapse en movimiento panorámico que anticipa esa sensación de vivir en un bucle, de afrontar la vida en un presente continuo, temática que centra la pieza. Le siguen diferentes situaciones de esa rutina expresada desde el título de la canción. Lugares comunes del día a día de un rapero en la confluencia urbana de su zona geográfica: fumadas con los amigos, trayectos en coche, paseos por supermercados, grabaciones en el estudio, problemas con la pasma, fans al acecho e incursiones en los templos del fast food. Todos estos compartimentos mundanos quedan atravesados por las carreras del propio cantante en su intento por dar esquinazo a ese tedio que sepulta la vitalidad. Y lo lleva a un nuevo estadio, a uno fantástico y terrorífico, cuando el protagonista duda de su propia realidad, de no estar más que viviendo dentro de una simulación controlada, de ahí la caída de ese foco de plató como guiño a “El show de Truman” (Peter Weir, 1998). Pero también cuando se apagan las luces y se topa, insertando la pieza en los raíles del terror, con una réplica humana propia en medio de la oscuridad. Limítrofe con la pesadilla, ese encuentro le produce un despertar más acusado, el de esa apatía emocional infructuosamente aplacada por el exceso de consumo, incluida la marihuana. Su carrera termina en una rulot donde le espera un micro dispuesto a esparcir su palabra, la del rapero vulnerable alejado del orgullo y la vanidad del gremio, consciente de las trampas del sistema.
Y es Jones quien corresponde en algo más que aciertos visuales. Instruido bajo una óptica cercana a la que Hiro Murai diseñó para “Atlanta” (Donald Glover, 2016-2022), el director teje esa sensación de abatimiento emocional y espiral engullidora –la “hedonia depresiva”, que diría Mark Fisher– a través de una repetición de imágenes y situaciones que poco a poco van dejando espacio a pequeñas fugas hacia lo fantástico e inverosímil sin perder del todo su anclaje realista. ∎