Siempre que he buscado este vídeo en internet me he encontrado con referencias a él en blogs y páginas que hacen listas de “los peores videoclips de la historia” o “aquellos vídeos horribles de los ochenta”. Siento debilidad por esta pieza, que, más allá de parecerme horrorosa, para mis ojos es obra maestra absoluta. Quizá la realización de
Keith “Keef” MacMillan sea hija de la moda de la época de la composición en vídeo, posible gracias a las mesas de mezclas y de efectos recién aparecidos, pero aquí alcanza cimas de perfección gracias al rigor del encuadre y al equilibrio de la composición de plano en la suma de varias tomas. Se nos ha olvidado el rodaje en plató, la multicámara, la textura de vídeo de cámara de tubos, la videocomposición, el
delay adaptado a la imagen como elementos de lenguaje válidos y aplicables en el terreno de la realización.
“Wuthering Heights” es un vídeo barato cuya única función era subrayar la presencia tremenda y tremendista de
Kate Bush perdida en un plató negro entre
flou y humo relatando la demente tragedia brontëniana. Solo el personaje, solo la canción. Este es un clip donde el peso está sobre el
acting y el personaje, y la documentación de ello ya aporta valor en sí mismo. Y por eso funciona, porque su naturaleza se ve colmada de su necesidad y todo el resto son propinas: los primeros planos demenciales, el
acting mímico de Bush que es casi teatro japonés, las escenas de cine mudo en un ultratecnificado plató de los ochenta, la luz kitsch, la textura, el baile, las simetrías… ∎