La actualidad musical avanza entre celebraciones insólitas, regresos inesperados y recordatorios de que el tiempo no actúa igual para todos. De Jenny Lewis casándose con su perro a nuevos gestos de ambición pop que tienden puentes generacionales, discos sorpresa, premios que revelan contradicciones industriales y la despedida de una leyenda: Bob Weir, de Grateful Dead.
La primera gran semana musical del año queda atravesada por una noticia que impone silencio: la muerte de Bob Weir (1947-2026), cofundador y guitarrista de Grateful Dead, a los 78 años. Weir no fue solo una pieza clave de una de las bandas más influyentes del rock psicodélico; fue el guardián de una idea de la música como proceso infinito. En los Dead no existía la versión definitiva, solo interpretaciones en tránsito. Incluso enfermo, Weir siguió tocando, no como despedida sino como acto de resistencia creativa. Su legado no se mide en discos, sino en experiencias compartidas, en conciertos que eran rituales abiertos. En una semana marcada por el diálogo entre pasado y presente, su muerte recuerda que la música no termina: se transforma, circula, se hereda. Y, como él mismo parecía creer, nunca baja del todo el telón.
Yendo a noticias más livianas, tomemos el quincuagésimo cumpleaños de Jenny Lewis, celebrado de una forma tan íntima como performativa: casándose con su cockapoo, Bobby Rhubarb. Podría parecer una anécdota excéntrica, material de redes sociales condenado a evaporarse en 24 horas, pero encaja perfectamente en la lógica emocional y estética de Lewis. Desde Rilo Kiley hasta su carrera en solitario, siempre ha trabajado en esa zona ambigua donde la ironía protege una vulnerabilidad muy real. La boda fue también una pequeña cumbre del indie californiano: Ben Gibbard cantando “Such Great Heights, Alex Greenwald interpretando “California”.
En un plano muy distinto, pero con una ambición comparable, Ralphie Choo continúa perfilando uno de los relatos más estimulantes del pop español reciente. Su nuevo doble single, “ROCCO” / “TENTACIÓN”, no es solo un adelanto de su segundo álbum, previsto para primavera, sino una reafirmación estética. Producidos junto a miembros de rusia-idk, los temas juegan con el sampleo, los cambios de idioma, la tensión entre lo sintético y lo orgánico. Desde “SUPERNOVA” (2023), Choo ha sabido convertir la hibridez en identidad, colaborando con figuras tan dispares como Rosalía o Mura Masa sin diluir su voz. Su salto al Movistar Arena de Madrid el 20 de febrero y al Sant Jordi Club de Barcelona el 27 de marzo señalarán un momento clave: cuando lo experimental deja de ser marginal sin perder del todo su rareza. “ROCCO” hoy es nuestra Canción del Día.
También Olivia Rodrigo está negociando su relación con el pasado, aunque el suyo sea todavía muy reciente. Para celebrar el quinto aniversario de “SOUR” y de “drivers license”, ha invitado a algunos de sus artistas favoritos a reinterpretar aquellas canciones. El primer resultado es revelador: David Byrne versionando “drivers license”. En sus manos, el drama adolescente se transforma en un artefacto nervioso y universal, más cercano a la ansiedad existencial que a la confesión sentimental. La operación demuestra algo fundamental: que las grandes canciones pop sobreviven al contexto que las vio nacer y pueden mutar sin perder su núcleo emocional.