La dinámica es así: los miembros de la expedición seleccionamos previamente 12 propuestas de las 98 que se presentaron. Entre las inscritas hubo variedad, tal y como ellos definen: traditionnel, tradi-moderne y moderne; ganó el tradi-moderne. Entre los seleccionados nada de rap, reggae, afrobeats, coupé-décalé, afropop mandenge, desert blues o jazz... Me temo que los estereotipos siguen pesando, y eso se refleja en las programaciones de nuestros festivales. Me hubiera gustado ver algunas de mis apuestas, tanto a los artistas como la reacción del público asistente a los jardines del Museo Nacional de Bamako, que en mis dos selecciones fueron de congas infernales, brutal. Espero y creo que son las que vendrán a España el próximo verano, así que tengo que recomendarlas, son las siguientes: Virginie Dembélé y Ben Zabo. A falta de electrónica, opté por dos buenos guitarrazos que ojalá sorprendan al público español.
Los ataques al aeropuerto de Bamako y algunas explosiones cercanas a la capital forzaron la anulación de la última noche, pero pudieron presentarse en la bonita terraza del hotel Massaley, aunque nos quedamos sin ver al kamelengoni de Salif Keita, así como a Tiken Jah Fakoly, que actuaba en el Festival Hola Bamako, organizado por la Embajada Española desde hace nueve años. Youssou N’Dour, que también actuaba esa noche en la ciudad, tuvo que detener su concierto a la tercera canción, ya que el gobierno decretó el toque de queda a las nueve de la noche. Un final agridulce a tan bonita visita.
Mi pensamiento está con el pueblo de Malí, que resiste a la barbarie terrorista, y mi deseo de que lo conseguirá cuenta con el apoyo de muchos otros países que se encuentran en una situación muy parecida, quizá no tan atosigante, pero así nos lo cuenta la historia de la humanidad: la religión ha causado más muertes que todas las guerras, plagas, pandemias o catástrofes a lo largo de los siglos, y parece que así seguiremos.
Después de más de treinta años grabando y produciendo discos y vendiendo bolos de artistas africanos, mayoritariamente afincados en España, mi primer Vis a Vis ha sido un regalazo. Espero y deseo volver a Bamako. Gracias a Pachi Espinosa y Casa África por la iniciativa y por el trato recibido. Chapó por la organización, es un currazo.
A’ ni ce Bamako, Mali fanga. ∎