Egon Calle es un artista multidisciplinar que, tras estudiar diseño gráfico, ha decidido investigar también el sonido. Nació en El Masnou, un municipio costero de la provincia barcelonesa, encajonado entre el mar y la montaña, que durante los siglos pasados fue lugar de vacaciones de la alta burguesía catalana. Del compositor, sin embargo, se puntualizan sus vínculos familiares con Andalucía como causa inmediata de su sonoridad aflamencada. El proyecto emergió de su crisálida en enero de 2022, cuando publicó “Agua bendita” como carta de presentación. Tras unos cuantos adelantos más, “Las flores cortadas”, su primer EP, veía la luz en septiembre de aquel año. Producido por Tato Latorre, era una especie de elegía en torno al concepto de la flor como ofrenda: amor o pasión hacia alguien, pero también un símbolo de muerte. Un carpe diem botánico.
De ayer es “YA NO ME LATE”, un nuevo single que, según el propio artista, representa una nueva etapa en su proceso artístico. Este año también había lanzado “+” junto a Ashh, pero todo parece indicar que este es un tema más del francés que del catalán. En internet (si bien hay pocos reductos online en los que se puede rastrear algo de luz sobre el artista, más allá de su Instagram y su portfolio como diseñador) encontramos que está colaborando con JP Sunshine, cincuenta por ciento de Ciutat. Todo empieza a cobrar sentido: “YA NO ME LATE”, producido por ABISME, comparte el gusto por el R&B jazzero del dúo. Pertenece a ese estilo que todavía no tiene nombre, pero que puede catalogarse como pop de masía: con gusto por el vacío, sinergias folclóricas en las que lo autóctono se confunde con lo andalucista, una producción vocal muy metódica que suple la falta de instrumentación y un beat algo africano pero que no termina de romper. Recuerda en casi todo a Ciutat a excepción de en lo melódico, y también un poco al emergente caracazador que, si bien reside en Madrid, hizo también una estancia en La Casamurada, estudio de grabación construido en una masía del siglo XII en la comarca del Penedès.
Así, el sonido del Egon Calle de 2024 es puramente glocal. “YA NO ME LATE” responde al sonido de una Ciudad Condal en constante mutación, fruto de una interculturalidad que ojalá en el futuro también trascienda el plano sonoro. ∎