Slowdive se vistieron de largo, después de tres EPs, con “Just For A Day” hace justo 34 años, el 2 de septiembre de 1991. Solo eran cuatro chicos –Neil Halstead, compositor principal del combo, Christian Savill, Nick Chaplin y Adrian Sell, pronto sustituido a las baquetas por Simon Scott– y una chica –Rachel Goswell, fascinante frontwoman y por entonces pareja de Neil– que procedían de Reading, Berkshire. Y no escondían sus claras influencias: la distorsión de My Bloody Valentine, los etéreos Cocteau Twins, la psicodelia y el post-punk. Una canción, “Catch The Breeze”, se convertirá rápidamente en su torch song. Procedía del EP “Holding Our Breath”, publicado por Creation en junio de ese mismo año, y se convirtió en el tema principal del LP. Sigue siendo un must en sus directos.
En sus poco más de cuatro minutos, despliega todo lo que eran ya Slowdive y todo lo que serían: una melodía prístina y delicada, el juego de voces entre Halstead y Goswell, los ritmos ralentizados y las cenefas de guitarras, navegando entre la placidez y los crescendos tormentosos. El patrón quedaba marcado, embaucó en su momento a unos pocos seguidores de un subgénero recién bautizado: shoegaze. No es para menos, su cabalgada –cerrada en fade out– eleva y zarandea como pocas, un equilibrio que definió a docenas de bandas futuras.
La letra acompañaba a los sonidos a través de versos sencillos cristalizando una mirada casi adolescente hacia sentimientos difusos, expresados con metáforas elementales: la lluvia, la brisa o el sol como reflejo de zozobras y cambios quizá sentimentales. La banda se entendió secundaria en su día, una más de la ola ‘gazer, pero su resurrección en el siglo XXI les ha hecho justicia como atestiguan millones de oyentes mensuales en Spotify y un calado impepinable en nuevas generaciones. Quienes hemos asistido a su único concierto en España este verano –Atlantic Fest en Vilagarcía de Arousa, el 18 de julio– somos testigos de ese estatus sostenido en himnos como esta canción. ∎