Canción del día

3yooni

Anwār / Lights2026
Modernidad desde el exilio. Foto: Stephen Nthusi
Modernidad desde el exilio. Foto: Stephen Nthusi

Desde que Dissidenten patentaron hace ya más de 40 años su peculiar hibridación de ritmos electrónicos y guitarras eléctricas con música gnawa y chaabi de Marruecos (¿alguien recuerda aquel “Fata Morgana” que arrasó en las discotecas en 1984?), la historia de la música electroárabe no ha hecho más que crecer y escribir sus páginas más brillantes. Muchas de ellas –por no decir la inmensa mayoría– desde la diáspora.

Si tuviéramos que dibujar un mapa musical de esa diáspora electrónica árabe, el resultado llamaría la atención por su insólita exuberancia. Algunos de sus abanderados tienen un pie en su país y el otro en algún rincón de Europa o de Estados Unidos. Pero la mayoría de ellos forman parte de la diáspora más radical, pues es bien conocida la alergia –o la beligerancia más agresiva en demasiados casos– que en muchos de sus países de procedencia sienten por todo aquello que tenga que ver con la modernidad o que les parezca que tenga que ver con la cultura occidental. En ese mapa de esta nueva hégira estaría gente muy diversa, creadores que cubren un arco que va de la electrónica orientada a la pista de baile hasta la más pura y hermosa experimentación: los sirios Omar Souleyman y DJ Haram, los increíbles creadores palestinos Haykal, Julmud & Acamol, la sutileza de la libanesa Yasmine Hamdan, el impresionante percusionista iraní Cinna Peyghamy, los marroquíes Guedra Guedra y Sami Galbi, o las florecientes escenas tunecina –Deena Abdelwahed, AMMAR 808, Azu Tiwaline– y egipcia –Abdullah Miniawy, Sam Shalabi, Maurice Louca, Nadah El Shazly, Kamikazem–, entre muchísimas otras estrellas de distintas constelaciones sonoras.

Y a todos ellos se ha venido a unir recientemente 3yooni (pronúnciese ayuni, que significa “mis ojos”), nombre tras el que se esconde Yassin Mahdi, nacido en Bagdad, capital de Irak, y residente desde hace años en Berna (Suiza), tras huir de la guerra de Irak con sus padres. Algo –la residencia en Suiza– que lo conecta con Guedra Guedra (de verdadero nombre Abdella M. Hassak), imaginativo artista marroquí instalado también en Suiza, en su caso en Lausana. El año pasado 3yooni publicó su excitante primer álbum, “Baghdad”, en el que desarrollaba conceptos clave para alguien que se siente apartado por su otredad como identidad, lenguaje, racismo u orientalismo. Conceptos que el mundo occidental no tiene asumidos (tampoco el mundo árabe), provocando conflictos que pueden llegar a hacerse enormemente peligrosos. Conceptos a los que 3yooni les proporciona un envoltorio electrónico realmente sugerente y abierto a todas las innovaciones del género (techno, dubstep, breaks, rap futurista), dando lugar a un fascinante magma sonoro en el que, por supuesto, tienen cabida el tradicional maqam iraquí y otros sonidos arábigos. Bueno, en realidad, él llama de forma irónica a lo que hace shoethrow pop, porque ya se sabe que en la cultura árabe el lanzamiento de un zapato a una persona es un acto de desprecio extremo, de humillación profunda.

Y ahora, en este 2026, 3yooni lanza su nuevo disco, el muy recomendable EP “Middle West”, que entre otros temas incluye “Anwār / Lights”. Un disco en el que todos los temas vienen con el título compartido en árabe e inglés. Anwar significa “luces” en árabe. En sus palabras, es un himno festivo y comunitario, estableciendo un nexo entre el brillo de la luz y la fuerza de la comunidad. En definitiva, brillamos más juntos. Y ese deseo lo expresa a través de un magnético y lujurioso cóctel de dub, ronroneo ácido, electrofunk, dembow y melismas árabes. En un mundo tan tensionado, polarizado y todavía cerrado a los sonidos de otras partes del planeta, quizá vaya siendo deseable una verdadera teoría del gran reemplazo… musical. ∎

Etiquetas
Compartir

Lo último

Contenidos relacionados