Predispone el ambiente a la escucha de Yerai Cortés: por un lado el flamenco –ya sea de corte clásico, ya sea en formatos más experimentales– atraviesa åun momento dulce, particularmente prolífico en cantidad y calidad de obras y personalidades, bien al cante, bien al toque o al baile. Por otro, aún degusta el público el buen sabor dejado por “LA GUITARRA FLAMENCA DE YERAI CORTÉS” (2024), disco y banda sonora del documental del mismo nombre dirigido por C. Tangana, que hace un par de temporadas le dio a conocer al gran público y asoció su nombre al de los premios Goya (dos, recordemos, se llevó la película: a mejor película documental y a mejor canción original por “LOS ALMENDROS”).
Marcado por una tragedia familiar y un secreto, temas que dejaremos para quien aún no haya descubierto aquella película, el músico fue entonces descubierto y admirado a la vez. Que siguiéramos oyendo su nombre se debió, Tangana aparte, a que se embarcara en su espectáculo “Guitarra coral”. Aquella gira tiene su continuidad en esta canción del día, pues de eso va “LIRILI”: del encuentro mágico entre voces y cuerdas. A los coros y palmas están sus acompañantes habituales en los últimos conciertos (Lucía Pedros, Paula Moreno, Macarena Campos, Salomé Ramírez, María Fátima Caravé, Elena Ollero, Nerea Domínguez, Marina Medina), coprotagonistas junto a la guitarra que rasguea el alicantino con pulgar incisivo y nervio apasionado.
No es este el tema para hablar de influencias contemporáneas sino de flamenco tradicional para nuevas generaciones. Por tangos. Yerai Cortés busca su lugar en un territorio de seriedad, serenidad y tradición. Técnicamente clásico, estamos hablando de un instrumentista en algunas de cuyas críticas se leía el nombre de Paco de Lucía, “LIRILI” –nuevo adelanto de “POPULAR”, el álbum que publicará el próximo mes– es herencia cultural sin artificios. Se escucha con gusto y deja hambre. Dan ganas de ver crecer la discografía de Yerai Cortés. Que lo siga haciendo con calma y ese buen paso. ∎