Pase lo que pase, el rock’n’roll es la respuesta. Esa es la consigna de Jon Spencer y, dada su trayectoria musical, resulta coherente. En los noventa, The Jon Spencer Blues Explosion eran percibidos y adorados como lo puto más. No solo por discos icónicos y resistentes como “Orange” (1994), “Now I Got Worry” (1996) o “Acme” (1998), todos publicados por Matador, sino también por unos directos incendiarios, sexis, sudorosos, febriles, poderosos. El maximalismo parecía acompañar a aquel trío formado por Jon Spencer –voz y guitarra, cruce de predicador y Elvis contemporáneo, negro de espíritu–, el guitarrista Judah Bauer y el batería Russell Simins. Aunque el grupo interrumpió su actividad en 2016, fue en 2022 cuando Spencer confirmó la ruptura de la banda en el pódcast ‘Kreative Kontrol’. Detrás de la decisión estaban los problemas de salud de Bauer, entre los guitarristas más estilosos que una haya visto en concierto. Lástima.
La vida se puede poner muy cuesta arriba, pero el músico estadounidense es un líder nato, una estrella natural. Debutó en solitario hace nada, como aquel que dice: “Spencer Sings The Hits” es de 2018. Pero como chico de banda que es, cumplidos los sesenta, no parece que vaya a desviarse de lo colectivo. E insistimos: la respuesta a cualquier puta cosa que pase siempre será el rock’n’roll. “Songs Of Personal Loss And Protest”, lo nuevo de Spencer, se publicará vía Shove Records el próximo 12 de junio y, como el propio título señala, desvela a un artista reflexivo que nos restriega una verdad como un templo: “El rock’n’roll es el verdadero regalo de Estados Unidos: ¡el sonido de la revolución!”. Pero nos tenemos que comer a Donald Trump. Qué putada, ¿verdad?
Spider Bowman y Kendall Wind –batería y bajista, respectivamente– compaginan su trabajo en The Bobby Lees con la provisión de base rítmica a Jon Spencer, al que conocieron siendo teloneros de Boss Hog, el grupo que el jefe activó hace más de treinta años junto a su esposa Cristina Martínez, de orígenes extremeños. El trío acaba de publicar el primer single de ese próximo disco, “Knock ‘Em Out”, que hoy es canción del día en esta casa. Tema con intro parecida a la legendaria “Bellbottoms” y una sección rítmica tremendamente vacilona –“more cowbell”, ya lo dijo Christopher Walken– que se ajusta como un guante largo al rollo de Spencer, una celebración del rock’n’roll y de sus hijos bastardos –garage y blues más la impronta punk y no wave– con cierto coqueteo pop en esas teclas interestelares, que se desplaza hacia territorio riot grrrl si se presta atención a los coros. Por lo demás, el de New Hampshire tuvo y retiene todo lo que nos sedujo de él: chulería a raudales, secundada aquí por dos escuderos competentes que se han unido a una fiesta donde la juventud sienta bien. Sobre todo si le siguen el ritmo a Spencer, cosa que hacen. La canción, con poco más de dos minutos, es un excelente comprimido, una llamada a la acción –“Noquéalos”– con mucho fuzz, distorsión y “come on baby”. En fin, es Jon Spencer, ¿qué más quieres, moreno? ∎