Canción del día

Judeline

La falda › 2026
Spain is different. Foto: Daniel Valdemoro
Spain is different. Foto: Daniel Valdemoro

No sabemos si Judeline tenía “La falda” preparada desde hace mucho tiempo, si ha grabado un videoclip en tiempo récord o si su reciente sucesión de éxitos ha provocado algunos reajustes en su calendario. En cualquier caso, que publique un nuevo tema ahora mismo es una píldora premeditada en la carrera por la internacionalización que lleva viviendo en el último mes: desde que consiguió el nº 1 mundial en Spotify con “BbY WOW” –su colaboración con Karol G y rusowsky– hasta su cameo y versión del pasodoble militar “Soldadito español” en “La bola negra”, la película de Los Javis con el hype de arrasar en los Óscar. Ya sea por esos golpes de suerte que a veces parecen arte de magia o por un excel que su equipo ha seguido a rajatabla, en el comienzo de la temporada 2026-2027 la artista gaditana parece alcanzar las cotas de la mismísima Rosalía, y “La falda”, independientemente de su contenido, era el single en solitario que Judeline necesitaba lanzar en el momento preciso para reafirmar su posición.

En ella, la cantante samplea la banda sonora de “Amèlie” (Jean-Pierre Jeunet, 2001); más concretamente, la canción “J’y suis jamais allé” de Yann Tiersen, con su llamativo acordeón a través del cual se presenta la solitaria infancia de Amèlie Poulain. Con ecos de rumba, flamenco-pop y reguetón, el tema se inserta en el nuevo panorama de lo urbano y lo vernáculo con una letra más sexual que sensual: “Papi, soy tu puta, soy tu chulo, puedo ser tu pesadilla si te enganchas a este culo, ye”.

En lo visual, el videoclip lo dirige Jacob Parra-Mena, que pone frente a la cámara a Judeline, al actor mexicano Diego Parra y a Rossy de Palma. Parra hace de pretendiente de Judeline, y en algunos planos los dos recrean la estética de “Jamón, jamón”, la película de Bigas Luna que en 1992 convirtió a Penélope Cruz y Javier Bardem en dos de las caras más prometedoras del cine español.

La presencia de Rossy de Palma en el reparto tiene algo de declaración de principios, porque si para que el mundo te escuche hay que ser chica Almodóvar, Judeline ha decidido traerse al vídeo a una de verdad en lugar de esperar a que alguien la elija a ella. La España que exporta lleva casi dos siglos fabricándose desde fuera, desde que Mérimée escribió “Carmen” en 1845 y Bizet la convirtió treinta años después en una ópera con gitanas, navajas y cigarreras sevillanas imaginadas en París, ese mismo exotismo que Edward Said describiría como la mirada que inventa al otro para poder consumirlo a gusto. El franquismo se apropió de aquella postal romántica, hizo del folclore andaluz el uniforme de un país entero –sus críticos acabaron llamándolo nacional-flamenquismo– y los vendió a los turistas bajo el lema Spain is different. La movida y el primer Almodóvar recuperaron después esos mismos tópicos en clave camp, y el nuevo pop español, de Rosalía a C. Tangana y la propia Judeline, ha dado un paso más hacia una especie de autoexotismo en el que los estereotipos ya no hace falta que los dibuje un francés, porque se los coloca uno mismo, desde dentro, conociendo de antemano lo que premian la mirada extranjera y el algoritmo yanqui.

Habrá quien lo celebre como el rescate de un folclore que el franquismo secuestró y quien lo lea como la enésima españolada, esta vez con Auto-Tune y sobre un ritmo de dembow. “La falda” no responde al problema y tampoco habría que ponerle a la gaditana el micrófono para que solucione el conflicto: en cualquier caso, lo que se vende fuera es la idea que España se ha hecho de lo que el mundo espera encontrar en ella. ∎

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