A$AP Rocky es una de las estrellas del pop más tempraneras del año. Con un próximo álbum –el largamente aplazado “Don’t Be Dumb”– programado para el 16 de enero, más madrugador aún ha sido el lanzamiento de su tercer adelanto, este “Punk Rocky” que llega acompañado de uno de los primeros vídeos destacados del curso.
Tras sorprender con “Highjack”, la inesperada colaboración con Jessica Pratt, el rapero neoyorquino sigue sembrando desconcierto alrededor del sonido de su próximo LP. Un nuevo tema que no sorprendería si llevase la firma de Tame Impala en la producción, con ese acercamiento meridional al indie pop y la psicodelia. Sin embargo, los referentes más evidentes –al menos en el plano visual– conducen irremediablemente a la década de los noventa: con Tim Burton involucrado en el diseño de la portada y su estrecho colaborador Danny Elfman participando en los arreglos orquestales. La deuda nostálgica se cierra ahora con el protagonismo de Winona Ryder, icono noventero, en el clip que nos ocupa.
Dirigido por el propio músico, con el apoyo de Simon Becks y Folkert Verdoorn, el vídeo se construye como una suerte de viaje surrealista al vecindario de Eduardo Manostijeras, donde la iconografía suburbana funciona como un personaje más. Un hospedaje por la cultura popular estadounidense de los noventa cargado de homenajes y guiños. Esa voluntad queda clara desde el momento en que aparecen los créditos iniciales en pantalla, emulando la estética de los clips de la MTV. El escenario, con evidentes reminiscencias a las creaciones de Burton, también evidencia su deuda con vídeos memorables de la misma época, como “Black Hole Sun” de Soundgarden.
El cúmulo referencial se extiende al propio personaje de Winona Ryder –con camiseta de Beavis y Butt-Head incluida– interpretando a la amable vecina de esta casa de locos en la que A$AP Rocky celebra sus raves ante el desespero de un fornido y grotesco vecino, que parece salido de un ring de la WWF, y una policía que acude una y otra vez a las llamadas de queja. En su dispensario de easter eggs hay también espacio para películas icónicas del periodo como “Sospechosos habituales” (Bryan Singer, 1995) o “Terminator” (James Cameron, 1984), así como guiños autorreferenciales a su propio catálogo iconográfico, todo ello filtrado por una expresión cartoon que dialoga con los Looney Tunes.
Winona Ryder no es, sin embargo, la única aparición reconocible. El propio Danny Elfman firma un cameo tocando la batería en un tejado, mientras que músicos como Thundercat o su primo A$AP Nast se prestan al divertido entuerto de este universo audiovisual en el que Rocky continúa ejerciendo de cuidadoso arquitecto de su imaginario. ∎