Si la semana pasada dimos cabida en esta sección a una propuesta contenida en su lirismo y austera en su despliegue, hoy abrimos la puerta de par en par a una solución visual en las antípodas pero que hará las delicias de los que disfrutan con la artillería técnica. El responsable es el rapero Dizzee Rascal, acompañado de su utillero visual Romain Chassaing. Explosivo dúo que no tarda en hacer detonar los primeros fogonazos en el clip de “Foxtrot Oscar”, una de las quince canciones incluidas en “We Want Bass”, álbum que el británico publicó el pasado viernes.
El disparador no es más que la incursión de dos ladrones en el caserón donde vive el rapero londinense de origen nigeriano-ghanés. Desde el momento en que estos son pillados con las manos en la masa, se inicia una alocada persecución cuya principal particularidad es esa pistola cargada con proyectiles que tienen la forma de distintas versiones del propio rapero londinense. Así, cada detonación del revólver, siguiendo el recorrido de esa demencial bala humana, termina en un recorrido cartoonesco, hiperbólico, salpicado de violencia y con raspones de humor simplón. Esas detonaciones dan lugar a una hilarante secuenciación de viñetas variadas que recogen los rebotes y perforaciones de estas balas humanas por distintos rincones de las calles londinenses. Un juego del gato y el ratón que adquiere relevancia exclusivamente –dado lo trillado y simplista de su esquema argumental– por la pericia técnica con la que Chassaigne y su equipo de expertos en VFX dan con las soluciones creativas y dan forma a su demencial imaginativa. Una que bebe tanto del estilo hipertrofiado de cierto cine de acción voluptuoso –el de Ilya Naishuller– como del imaginario surrealista de Los Daniels o incluso del cine de Stephen Chow.
Sin duda, es en el laborioso despliegue de los efectos visuales –que se prolonga en los títulos de crédito finales– donde reside lo más encomiable y disfrutón de este divertimento gamberro y chillón. ∎