Es que la gente no parece entender que este tipo de montajes hay que dejarlos a los profesionales del medio, tal y como ocurre con este clip del “APM?” que convierte la casita de Bad Bunny en la capillita del papa León XIV. O mejor todavía: no hace falta crear nada con IA ni dedicarse al montaje de vídeos porque, al final de todo, pillar un pedacito de la realidad en el momento justo acaba siendo la mejor forma de retratar lo ocurrido.
Cualquiera que lea de vez en cuando esta sección ya debe saber o suponer que entre mis áreas de conocimiento no consta el fútbol. Como reza en mis perfiles de redes sociales: sorry, I don’t speak hetero. Pero, por extraño que parezca, tengo amigos heterosexuales e incluso unicornios homosexuales a los que les gusta este deporte. Así que a todos ellos he recurrido para que me sirvan el té de lo que está ocurriendo en el Mundial a nivel viral. Porque resulta que la competición ya funciona a plena potencia y que, en esta ocasión, con la sede compartida entre diferentes ciudades (Ciudad de México, Toronto y Los Ángeles), se han celebrado tres ceremonias inaugurales que han dejado una sensación generalizada de… meh.
Antes de arrancar la competición, sin embargo, internet ya prestó atención a unos protagonistas inesperados: el equipo de Jordania, que aterrizaba en el aeropuerto de Los Ángeles tal que así y hacía que, ante la profusión de equipaje de todos los jugadores, se levantaran serias dudas sobre si estaban viajando para competir o más bien se estaban mudando silenciosamente a Estados Unidos. Ya en las ceremonias inaugurales, mientras el mundo se preguntaba qué conio hacían los Labubus en el campo de juego mexicano (el capitalismo viene fuertecito esta temporada), en Toronto nacía una estrella. Se trata de Elyanna, una cantante palestino-chilena que, ante un público de 43.000 personas, cantó en árabe, alzó una kufiya y coronó su actuación con un ululeo bien reivindicativo. Claro que la pobre también tuvo que ver cómo ciertos medios de comunicación se referían a ella como “israelí-árabe”, intentando borrar de un plumazo esa procedencia que tan orgullosa lució durante la canción “Illuminate”. No lo consiguieron. Porque para eso están las redes: para poner los puntos sobre las íes.
El plato fuerte de todas las inauguraciones, sin embargo, llegó cuando Shakira apareció en la gala mexicana para interpretar “Dai Dai”, su himno para este Mundial junto con Burna Boy. Pero, un momento, ¿realmente apareció Shakira en la gala mexicana? Porque la maquinaria pesada de ese rinconcito de las redes sociales consagrado a la conspiranoia está funcionando a plena potencia para demostrar la teoría de que la que actuó en Ciudad de México no fue Shakira (probablemente motivada por algo muy Shakira: al ser un acto benéfico –o eso dicen por ahí–, no iba a percibir ni un petrodólar en pago de su trabajo), sino una doble.
Pero, ojo, no una doble cualquiera. Si algo tengo que agradecer a este Mundial es haber descubierto que Shakira tiene una doble oficial que se llama Shakibecca. Bueno, a ver, no: se llama Rebeca Maiellano, pero se la conoce como Shakibecca y tiene todas las papeletas para convertirse en mi próximo agujero de gusano informativo en el que perder horas y horas a base de vídeos de YouTube. Por ahora, quedémonos con lo importante, que no es otra cosa que lo que dice este meme: “No lo sé, Rick. Esa no es Shakira”.
Probablemente, y con un poquito de suerte para tu salud mental, no sepas qué es esto del UFC Freedom 250. Pero aquí estoy yo para explicártelo y robarte la poca cordura que te quede esta semana: se trata de un evento de artes marciales mixtas producido por Ultimate Fighting Championship que se celebró en el Jardín Sur de la Casa Blanca (Washington D.C.) el pasado 14 de junio de 2026. La idea era festejar por todo lo alto el 250º aniversario de la declaración de independencia de los Estados Unidos. Porque ya se sabe que no existe mejor forma de rendir homenaje a un símbolo de progreso que poniendo sobre el ring a todo un conjunto de señoros dispuestos a molerse a palos hasta que la sangre salpique a las primeras filas.
Claro que, unos días antes del evento, las redes ya andaban con una ceja arqueada al contemplar los retoquitos que Trump había encargado para el Jardín Sur. Cada día un poquito más cerca de su sueño de convertir el gobierno yanqui en un puñetero circo en el que no pueden faltar espectáculos de tan buen gusto como un show de motocicletas haciendo acrobacias frente a la emblemática fachada de la Casa Blanca. No se necesitan más pruebas de que vivimos en una distopía. O en una simulación. O en la Matrix. Elige tu propia aventura.
Por unos instantes, sin embargo, existió la esperanza minúscula de que el UFC Freedom 250 no se celebrara debido a causas atmosféricas (algo que todo el mundo sabía que era pura fake news porque estaba clarísimo que la causa del retraso era otra). Por desgracia, al final el tiempo mejoró y el evento transcurrió según lo previsto… Y lo previsto incluía patrocinios surrealistas, un teletubby adulto alcohólico como comentarista y una buena turbamulta de white trash compartándose como white trash. Trump fue incapaz de mantenerse despierto incluso en el fragor del combate, así que decidió echarse una siestecita mientras este acto oficial daba altavoz a los códigos racistas del luchador Josh Hokit, quien cerró su aparición gritando “Michelle Obama is a man”.
Las reacciones en el mundo real no tardaron en filtrarse hacia las redes sociales, con aportaciones tan estelares como la de una indignada Sheryl Crow. Porque puede que todos intentemos tomárnoslo un poco a broma… Pero, a la hora de la verdad, resulta desolador enfrentarse a la imagen de lo que Trump está haciendo con la Casa Blanca. Un proceso que aparece elocuentemente representado en esta viñeta más real que la vida misma. ∎