Me parece alucinante que, a día de hoy, en Estados Unidos pueda existir un político como Zohran Mamdani, el candidato a la alcaldía de Nueva York, capaz de plantarse en televisión para enfrentarse a la pregunta “¿Alguna vez has comprado algo en una tienda de cannabis?” con la respuesta “He comprado marihuana” tan solo unos instantes antes de que otro candidato declare que “He sido disparado cinco veces, tengo la enfermedad de Crohn, he consumido marihuana medicinal”. Como cantaba Childish Gambino, “This is America”. Pero no solo eso, sino que Mamdani ofreció su respuesta con esta carilla que es el cachondeo máximo y que hace que me den ganas de mudarme a Estados Unidos solo para votarle.
Pero si la existencia de Zohran me parece alucinante es precisamente porque ha conseguido destacar en un tiempo en el que a lo largo y ancho de los Estados Unidos brotan manifestaciones bajo el lema “No kings”. Y en el que Donald Trump responde a estas protestas con un vídeo generado con IA en el que, a bordo de un avión militar en cuyo lateral se pueden leer las palabras King Trump, se dedica a bombardear a los manifestantes con unas cantidades ingentes de mierda. No hay otra forma de decirlo. Un vídeo que, para sorpresa de nadie, ha sido la avanzadilla de una nueva ración de uso de la bazofIA para crear lindezas como esta o esta otra, inmensamente compartidas por la nación MAGA.
Las redes sociales se han mostrado perplejas con esta nueva gilipollez de Trump, quien incluso ha sido denunciado por Kenny Loggins por haber usado su canción “Danger Zone” sin permiso alguno. Pero ¿va a servir esto de algo? Para nada. Porque los MAGAs seguirán compartiendo mierdas virtuales como esta o esta, totalmente ajenos a que la realidad tiene que ver más con esta otra imagen que muestra a Trump como el único king que puede permitirse ser: el Burger King.
Cerremos la semana con una noticia que se siente tal que así: “Me he enterado de lo del robo de joyas en el Louvre y mi primer pensamiento ha sido que por fin un buen crimen normal de los de toda la vida”. Porque, por si no te has enterado, el pasado domingo 19 de octubre, el Museo del Louvre sufrió un robo en el que, en tan solo siete minutos, cuatro asaltantes se hicieron con todo un conjunto de joyas de un valor incalculable antes de huir en motos de alta cilindrada. Obviamente, las redes están como locas con el tema porque ya es sabido que en esta palestra pública gusta más un crimen que a un tonto a un lápiz. Sobre todo, cuando viene acompañado de fotografías tan jugosas como esta en la que destacan dos cosas: la cara de sospecha de uno de los policías y, por encima de todo, el porte del que está clarísimo que es el verdadero cerebro detrás del robo.
La gracia está en que, desde el domingo, la pregunta “Who robbed the Louvre? Right answers only” (“¿Quién robó en el Louvre? Solo respuestas correctas”) se ha convertido en trending topic. Las respuestas, todas correctas, claro, han apuntado a ladrones ilustres como Lupin III, Thomas Crown, Robin Hood, el villano de “Inspector Gadget”, los Phantom Thieves del videojuego “Persona 5”, los siempre sospechosos Teleñecos, Catwoman o, ¿por qué no?, cierto político anaranjado que parece necesitar urgentemente una corona. Los sospechosos favoritos de todo el mundo, sin embargo, son ciertos personajillos de Aardman conocidos por ser particularmente aficionados a lo ajeno.
Curiosamente, mientras detectives ilustres como este o este otro se han puesto a trabajar inmediatamente en el caso, la información ya ha pasado por encima de todos nosotros con la constatación de que los ladrones usaron una escalera cochambrosa para colarse en un museo de la talla del Louvre. Pero, oye, nos la pela a dos manos porque nadie puede quitarnos la ilusión de estar varias semanas de esta guisa. ∎